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El impuesto a los débitos y créditos bancarios, más conocido como el impuesto al cheque, lleva 25 años siendo uno de los miembros exclusivos del sistema tributario argentino y uno de los más distorsivos para la economía.

Impulsado en 2001 por el exministro de Economía, Domingo Cavallo, el tributo, que en sus orígenes era de carácter transitorio, grava las transacciones financieras con una alícuota del 0,6% tanto para depósitos como para retiros. En definitiva, abarca todas las operaciones de acreditación o débito en cuentas bancarias (personales y comerciales).

El gobierno de Javier Milei dejó en claro que el impuesto al cheque es uno de los gravámenes que quisiera eliminar —al menos en un segundo mandato, según expresó el ministro Luis Caputo—, pero su peso en la recaudación (alrededor de 1,4% del PBI en 2025) impide que esa intención se pueda materializar en el corto plazo.

De todos modos, la Unión Industrial Argentina (UIA), que se reunirá en agosto con las autoridades del Ministerio de Economía, tiene un plan para reducir la incidencia del gravamen, con el objetivo de aliviar la carga tributaria y mejorar la competitividad en el sector transable.

La entidad que preside Martín Rappallini solicitará que las pequeñas y medianas empresas (pymes) puedan computar el impuesto a los débitos y créditos en un 100% como pago a cuenta de IVA y del impuesto a las Ganancias, y en un porcentaje gradual y progresivamente mayor para el resto de las compañías (60%, 75% y 100% en los siguientes tres ejercicios), hasta lograr su eliminación completa.

En la actualidad, por ejemplo, las micro y pequeñas empresas pueden computar el 100% del impuesto abonado contra el pago de Ganancias, mientras que las empresas industriales medianas (tramo 1) solo pueden computar el 60%.

Desde la UIA señalan que este tributo “se recauda todos los días” y que el Gobierno es consciente del perjuicio que genera sobre la actividad económica, aunque por el momento no sea viable su eliminación completa.

La UIA impulsará un esquema para reducir la incidencia del impuesto al cheque en el sector transable
La UIA impulsará un esquema para reducir la incidencia del impuesto al cheque en el sector transable

“Somos el Gobierno que más impuestos ha bajado y el escenario más probable para el fin de un segundo mandato es que se hayan ido todas las retenciones, el impuesto a débitos y créditos y que las provincias bajen ingresos brutos y los intendentes las tasas municipales”, prometió Caputo.

Un aspecto no menor es que el Ejecutivo puede “llevar a cero” el impuesto sobre los débitos y créditos bancarios a través de un decreto. Según remarcó Carlos Abeledo, titular del Departamento de Política Tributaria de la UIA, no es necesario enviar una ley al Congreso para anular su efecto.

Permitir el cómputo de este gravamen como pago a cuenta de IVA y de Ganancias es una de las propuestas que integran el “pacto federal industrial que quiere impulsar la UIA.

El objetivo es que la rebaja de impuestos alivie la carga que recae sobre las empresas. De acuerdo con datos aportados por el Departamento de Política Tributaria, el sector industrial representa el 18% del PBI, pero aporta el 28% de la recaudación fiscal y el 40% en el caso de Ganancias.

A pesar de que el Gobierno eliminó recientemente los Derechos de Exportación (DEX) para un amplio conjunto de productos industriales, las medidas no son suficientes. Las empresas industriales que cumplen con sus obligaciones soportan una presión del 56% (entre Nación, provincias y municipios), lo que representa un aumento del 6% en comparación con 2023.

Impuesto al cheque: su peso relativo en la recaudación

Un reciente informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) permite identificar el grado de concentración de la recaudación tributaria consolidada en 2026.

Considerando una proyección de recaudación del 26,6% del PBI para este año, seis tributos aportarían el 85% de la recaudación consolidada. Entre ellos se encuentran el IVA, los aportes y contribuciones a la Seguridad Social, Ganancias, Ingresos Brutos, el impuesto a los débitos y créditos bancarios y la Tasa de Seguridad e Higiene (TISH).

Si a estos se les agregan el impuesto a los combustibles, los derechos de importación y exportación y “otros tributos municipales”, se tiene que el 94% de la recaudación consolidada se concentra en diez tributos: siete son de origen nacional, uno provincial y dos municipales.

Al analizar el peso relativo de cada uno, el IVA es el principal aportante, con un 25%, seguido por los aportes y contribuciones a la Seguridad Social, con un 19,1%.

El tercer lugar lo ocupa el impuesto a las Ganancias de personas físicas y jurídicas, con un 18,1%, mientras que Ingresos Brutos participa con el 14,7% y el impuesto a los débitos y créditos en cuentas corrientes con el 5,9%.

Por último, la Tasa de Seguridad e Higiene tiene una incidencia del 2,6%.