Javier Milei sigue siendo el eje alrededor del cual gira la política argentina. Pero ese lugar central ya no viene acompañado de los números que lo sostenían en etapas anteriores de su gestión.
Así lo revela una reciente encuesta nacional de la consultora Explanans, realizada sobre más de 7000 casos en junio de 2026 y a la que tuvo acceso El Cronista, que proyecta el escenario de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
El estudio plantea una paradoja que define el actual clima de época: el jefe de Estado sufre un marcado desgaste en la valoración de su gobierno, pero, al mismo tiempo, conserva la centralidad absoluta del tablero y lidera la intención de voto de forma individual.
El núcleo de este deterioro tiene una raíz estrictamente económica. De acuerdo con el relevamiento, la valoración negativa del Gobierno alcanzó el 57,2%, frente a una positiva del 42,8%, marcando el punto más crítico de la serie histórica.
La promesa de que el ajuste traería un alivio rápido parece chocar con el bolsillo: el 57,9% de los encuestados afirma estar peor que antes de las medidas económicas de la gestión libertaria. Además, la expectativa de un repunte a futuro también mermó, ya que casi la mitad de la población (48,7%) proyecta que su situación será aún peor dentro de un año.
El informe detalla que este desencanto no es uniforme, sino que tiene segmentos nítidos. Las mujeres muestran una postura mucho más crítica que los varones (62,4% de evaluación negativa), y la franja de edad mediana (de 31 a 50 años) se ha consolidado como el sector donde más impacta el ajuste, cruzado por el empleo, los alquileres y el consumo familiar.
A esto se suma un dato de alerta para la Casa Rosada: el apoyo de los jóvenes, que supo ser el gran motor identitario y cultural de La Libertad Avanza, empieza a mimetizarse con el resto de la población y muestra señales de fatiga.
A pesar de este complejo panorama en la gestión diaria, la figura de Milei exhibe una notable resiliencia cuando se traslada la consulta al plano estrictamente electoral.
Si las elecciones presidenciales de 2027 fueran hoy, el mandatario lideraría cómodamente una primera vuelta con el 38,3% de los votos, relegando al gobernador bonaerense Axel Kicillof al segundo lugar con el 28%.
En este sentido, la consultora concluye que el Presidente llega a este tramo de su mandato con una combinación inestable: “cae como gestión, resiste como candidato y depende de que la polarización haga el trabajo que la economía no logra hacer”.
Un dato que puede condicionar al oficialismo
Sin embargo, el informe advierte por un dato que enciende las alarmas en el oficialismo y que podría cambiarlo todo: el escenario de balotaje.
Al proyectar un mano a mano en una segunda vuelta, la ventaja inicial del líder libertario se diluye frente a la aglutinación del voto opositor. En esa simulación polarizada, Axel Kicillof lograría imponerse por un margen mínimo, alcanzando el 43,8% contra el 42,9% de Javier Milei, dejando la definición en una zona de virtual empate técnico, condicionada por el voto en blanco y los indecisos.
La geografía de este balotaje simulado explica en gran medida la polarización del país. Kicillof logra su ventaja traccionado por la provincia de Buenos Aires (donde se impone 51,2% a 39,2%), mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires muestra una paridad sorprendente.
Como contrapartida, la provincia de Córdoba se mantiene como la gran fortaleza libertaria, el único distrito donde la valoración positiva del gobierno supera a la negativa y donde Milei aplastaría al candidato peronista en un balotaje con casi el 56% de los votos.
Jugando con el concepto de “Winter is coming” (frase que se popularizó en la serie Game of Thrones) como eje de su síntesis, la encuesta de Explanans deja en claro que la paciencia pública se achica.
Si bien el Gobierno ha logrado blindar ideológicamente a su núcleo duro y retener un piso electoral envidiable para cualquier oficialismo en crisis, la fatiga por la recesión y la aparición de grietas narrativas, como el hecho de que un 43,8% percibe a esta administración como más corrupta que las anteriores, obligan a la Casa Rosada a mostrar resultados concretos.
De cara a 2027, la gran incógnita es si la economía reaccionará a tiempo o si la polarización dejará de ser un escudo suficiente para garantizar la reelección.















