Los sectores ganadores abren la posibilidad a que se rompa la tradicional estacionalidad del segundo semestre, marcada por una menor oferta de divisas y mayor presión cambiaria.
El Gobierno avanza para pagar los vencimientos por u$s 4300 millones a bonistas con un préstamo de u$s 5000 millones garantizado por organismos multilaterales. Así, se reservaría los fondos que sumó el Tesoro a la espera del segundo semestre. El ministro de Economía, Luis Caputo, reitera con confianza que “hay dólares para todos” los que deseen girar dividendos, ahorrar, importar o invertir.
La liquidación de la cosecha gruesa suele concentrarse en el segundo trimestre del año, lo que es este ciclo permitió que el Banco Central sume reservas. Para 2026, se abre el debate sobre si se repetirá la tendencia o si se puede cambiar el ciclo.
Desde el sector agroexportador esperan que la liquidación, contrario a la tradición, se estire a lo largo del año. Los precios de la soja no resultan los suficientemente atractivos para que la venta tome los niveles habituales, a lo que se suma la expectativa por la baja de retenciones, que comenzarán el próximo enero con un recorte de 0,25% mensual durante el primer año.
Los datos sobre los contratos disponibles dan cuenta de que la liquidación se dará de manera más equitativa: en mayo se liquidaron u$s 2677 millones, cuando el promedio de los años anteriores alcanzó los u$s 3500 millones.

Los especialistas también confían en que no se repetirá la tradición. Claudio Caprarulo, director de Analytica, sostuvo que “la diferencia con los primeros seis meses del año será menos marcada que en otros años”.
Sobre los factores que explicarán este emparejamiento, destacó que las ventas de soja son menores en comparación con otros períodos, a lo que sumó que “más allá de la caída de precios, el ingreso de divisas del sector energético y minero será mayor versus un año atrás”.
Desde Fundación Mediterránea agregaron que la velocidad de crecimiento de la energía y la minería en los últimos dos años implicó que el sector pasó de aportar menos de u$s 6900 millones a más de u$s 18.300 millones.
Por el canal financiero “queda pendiente la liquidación de obligaciones negociables del sector privado y posibles ingresos de deuda pública como por ejemplo si San Juan coloca u$s 600 millones”, agregó el especialista.
Sin embargo, Caprarulo consideró que las compras de divisas del Banco Central tendrán un nivel menor al visto, y que resta supervisar la evolución de la demanda de dólares. Desde Empiria estimaron que la demanda de divisas en el segundo semestre ascendería a u$s 36.000 millones, de los cuales u$s 25.000 millones se cubrirían con superávit comercial y la cuenta financiera.
Ivan Cachanosky, de Fundación Libertad y Progreso descartó que en el segundo semestre suba del dólar, en particular por la baja de la inflación con el aumento de la demanda de pesos, que evitaría sumar presión al dólar.
Además, sumó que “los sectores que crecen, energía, minería y agro, son generadores de dólares y los van a estar generando. No veo un riesgo de que se ponga volátil el mercado cambiario. También hay nuevas fuentes de divisas”.
Fue el presidente Javier Milei quien anticipó en su discurso en la Fundación Faro que habrá ingresos por inversiones. “No olvidemos que ya tenemos u$s 150 mil millones por RIGI y que van a empezar a entrar”, dijo el mandatario.
Desde el equipo de research del BBVA proyectan que la inversión será uno de los principales motores de crecimiento en los próximos años y que en 2026 tendrá una suba estimada de 7,1%, a pesar de la caída registrada en el primer trimestre del 11,6% interanual.



















