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En días de explosión del crédito “a dos clicks”, el primer atraso no siempre es el momento en que comienza un problema de endeudamiento.
Mucho antes pueden aparecer cambios en la forma en que una familia utiliza el crédito: deja de financiar una compra extraordinaria y empieza a cubrir alimentos, servicios o alquiler; aparecen varias cuotas simultáneas o el pago depende de ingresos que todavía no existen.
La distinción cobra relevancia frente al crecimiento de la mora familiar. EcoGo y la Universidad Austral estimaron que en junio 17,5% del crédito a las personas físicas se encontraba en situación irregular, frente a apenas 7% un año antes.
El deterioro acumula veinte meses consecutivos y alcanza al 26,1% de los deudores.
Otros relevamientos encuentran señales similares. CEPA calculó para mayo que la mora familiar bancaria alcanzaba 12,3%, con niveles particularmente altos en préstamos personales y tarjetas, mientras entre billeteras virtuales llegaba al 29,6%.
La pregunta, entonces, es cómo detectar el problema antes de que aparezca formalmente el incumplimiento.
Antes de que el crédito sea un problema
Un informe elaborado por Provincia Microcréditos, identificó cinco situaciones que indican que el financiamiento puede haber dejado de ser sostenible.
La definición utilizada es sencilla: el crédito debería poder cumplirse durante todo su plazo sin deteriorar las condiciones de vida ni comprometer la continuidad de una actividad económica.
Alerta 1. El préstamo empieza a sustituir ingresos
La primera señal aparece cuando el crédito se utiliza repetidamente para solventar alimentos, alquiler, servicios u otros gastos corrientes.
No significa que financiar excepcionalmente uno de esos gastos determine por sí solo un problema. La alerta aparece cuando se vuelve sistemático y no existe una mejora previsible de los ingresos que permita cancelar posteriormente esa deuda.
En ese momento, el préstamo deja de adelantar capacidad de compra futura y empieza a compensar una insuficiencia permanente de recursos.
Alerta 2. La cuota desplaza gastos esenciales
Otra señal aparece cuando cumplir con el acreedor obliga a postergar medicamentos, alimentos, impuestos o servicios básicos.
La lógica del crédito sostenible exige exactamente lo contrario: la cuota debe entrar dentro del presupuesto después de cubrir los gastos esenciales y conservar un margen frente a imprevistos.
Alerta 3. El pago depende de plata que todavía no existe
Horas extras que todavía no fueron asignadas, una venta futura, un bono eventual o un aumento salarial esperado pueden transformar una cuota aparentemente pagable en una apuesta.
Por eso, los especialistas recomiendan hacer una “prueba de estrés”: calcular qué ocurriría si durante un mes los ingresos fueran menores o los gastos aumentaran. Si en ese escenario la cuota ya no puede afrontarse, la capacidad de pago es frágil.
Alerta 4. Se acumulan préstamos pequeños
Una cuota de bajo monto puede resultar manejable de manera aislada. El problema aparece cuando convive con tarjetas, adelantos, compras financiadas y préstamos tomados en distintas aplicaciones.
Por eso, el análisis no debería hacerse sobre la última oferta recibida, sino sobre la suma de todas las cuotas vigentes. La facilidad del crédito digital puede hacer más difícil conservar una visión completa de cuánto ingreso futuro ya está comprometido.
Alerta 5. Aparece una deuda para pagar otra
Es la señal que conecta el sobreendeudamiento con la etapa siguiente.
Si el préstamo nuevo no resuelve una necesidad sino que se utiliza exclusivamente para cancelar la cuota del anterior, la deuda puede seguir creciendo aunque la persona continúe haciendo pagos.
El informe advierte también sobre refinanciaciones sucesivas, renovaciones automáticas y el pago mínimo permanente: situaciones en las que aparentemente se cumple todos los meses, pero el capital adeudado no disminuye o incluso aumenta.
La crisis de mora muestra que la señal relevante no siempre es el primer vencimiento impago. Para entonces, el desequilibrio puede llevar meses minando la salud financiera del hogar.
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