En el Día Internacional de las Pymes, una comitiva de funcionarios nacionales canceló a primera hora su participación en la jornada que organizó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) en Parque Norte.
Los empresarios leen el faltazo en bloque como una muestra del desinterés del Palacio de Hacienda por la economía real, la “micro”, se quejan.
La jornada se desarrolló en un auditorio completo con referentes de la actividad que llegaron de distintos puntos del país en un clima de profunda indignación por el “desplante” del Gobierno Nacional.
Con más de 1400 empresarios de las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires presentes, CAME inauguró su tradicional Encuentro Federal por el Día de las Pymes.
La postal imprevista por la ausencia total y en bloque de los funcionarios del Gobierno Nacional le dio lugar al gobernado Axel Kicillof para criticar duramente el modelo económico nacional y poner foco en el desinterés por la industria y particularmente por las pymes.
En ese sentido, contrastó que a nivel global “vuelve la política industrial” y los esfuerzos por valorar el empleo local. “Y si hace falta poner aranceles, ya no es proteccionismo es defensa de las capacidades tecnológicas, productivas y soberanía”, remarcó el gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Con la frase “tomemos el toro por las astas”, el mandatario provincial disparó asegurando que al Gobierno nacional “no le interesan las pymes ni la industria”.
Pese a estar confirmados en el programa oficial, los principales representantes del Poder Ejecutivo Nacional suspendieron sus agendas a primera hora.
La deserción incluye al ministro del Interior, Diego Santilli; al secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne; al secretario de Turismo y Ambiente, Daniel Scioli; y al subsecretario de Defensa del Consumidor, Fernando Blanco Muiño.
El “vacío” de la Casa Rosada descolocó a la conducción de CAME, que comanda Ricardo Diab que, en un guiño al circulo rojo oficialista, logró conformar una mesa de apertura netamente dialoguista.
Mientras Kicillof se retiraba del salón, inició el panel con sectores que validan la política económica de Javier Milei, como la Sociedad Rural Argentina (SRA) y la Cámara Argentina de Comercio (CAC), junto a una moderada Unión Industrial Argentina (UIA).
Enojo con Caputo
Los empresarios leen el faltazo en bloque como una muestra del desinterés del Palacio de Hacienda por la economía real, la “micro”, se quejan.
En los pasillos del Golden Center, el humor del empresariado pyme está al límite. Para la dirigencia fabril y comercial, este desplante es “una gota de agua más” en un vaso colmado desde la salida del gabinete económico de Marcos Ayerra (exsecretario Pyme), cuya figura nunca fue reemplazada, dejando al sector sin ningún tipo de interlocución.
Según el análisis de los empresarios presentes, el equipo económico mantiene la ”macro" enfocada únicamente en el sector financiero y el megaenergético, ignorando el entramado de las más de 500.000 pymes del país, que representan 4 millones de puestos de trabajo y sostienen el 70% del empleo privado.
El respaldo de la Ciudad
En medio del vacío nacional, la apertura política del encuentro quedó a cargo del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien buscó empatizar de forma directa con el auditorio recurriendo a su propia experiencia como pyme. “He vivido, como toda pyme, en carne propia las idas y vueltas de este país. Un país que ha sido errático, ha puesto a prueba a las pymes y las ha desafiado de manera constante”, arrancó el mandatario de la Ciudad.
“Sé lo que significa enfrentar momentos de incertidumbre: inflaciones que se disparan, inflaciones que se controlan, actividades que se reactivan, actividades que se enfrían, crisis recurrentes y, sobre todo, reglas de juego que cambian”. En esa línea, definió la identidad pyme como el acto de “invertir cuando no hay certezas, lucharla en cada una de las crisis y sostener el empleo”.
“Conozco en carne propia el dolor inmenso que supone cuando uno de ellos se va o cuando hay que dejarlo ir; se va mucho más que un empleado, se va alguien que es parte de la familia de la empresa”, reconoció.
Finalmente, aportó cifras contundentes sobre el peso específico del sector en la Capital Federal: “El tejido social, productivo y comercial de nuestra ciudad está construido básicamente por las pymes. Cuando un sector representa casi el 90% de la generación del empleo privado, ese sector es la ciudad. De hecho, 4 de cada 10 empleados del trabajo registrado pertenecen a sectores nucleados por pymes”.
El reclamo de CAME
Luego, sin hacer mención directa al “faltazo” de los funcionarios, el titular de CAME, Ricardo Diab, se despachó con duros reclamos sectoriales y técnicos, señalando que los empresarios presentes en el auditorio “son la economía real”. Si bien aclaró que CAME es una voz técnica y consultiva, aseguró que “la transformación de las pyme no puede depender solo de las pymes; necesita de un ecosistema que la haga posible”.
“Los costos operativos suben y la competencia ilegal en algunas ramas comerciales ni siquiera tiene una caja registradora. Eso no es falta de adaptación de las pymes argentinas; es señal de un desequilibrio que requiere atención urgente”, sentenció Diab, planteando un escenario de asfixia comercial y financiera.
“A pymes sin recaudación les llegan embargos que traban su operación comercial; por eso reiteramos y solicitamos, una vez más, la suspensión de las ejecuciones fiscales”, se quejó.
“No venimos con un reclamo general, venimos con propuestas concretas que estamos dispuestos a trabajar con los poderes del Estado y con todos los sectores del sistema económico”, advirtió el dirigente
“Necesitamos que la carga tributaria no sea el factor que empuje a la informalidad a las pymes que quieren ser formales. Necesitamos nuevas reglas de juego para no absorber el capital de trabajo producto de los regímenes de retención y percepción, tanto en impuestos provinciales como en tasas municipales. Necesitamos un nuevo consenso fiscal”, concluyó.
Kicillof al ataque
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, aprovechó el escenario huérfano de funcionarios nacionales para polarizar fuertemente con el rumbo macroeconómico de la Casa Rosada.
Ante los empresarios, hizo foco en el desplome de la inversión y el consumo internos, lanzando una pregunta retórica al auditorio: “¿Quién va a invertir?”. Enseguida, describió la parálisis fabril con un dato contundente: “Casi la mitad de las máquinas e instalaciones producto de la inversión pasada están hoy en desuso”.
Para el gobernador bonaerense, la actual política oficial asfixia de forma directa al entramado local a través de pinzas cambiarias y de costos: “Tipo de cambio atrasado y apertura comercial resultan en competencia desleal, y ahí pierden las pymes”.
Para cerrar, Kicillof sumó a su diagnóstico las variables financieras y de servicios regulados: “A eso se suman tarifas elevadas, tasas de interés para créditos y producción totalmente inaccesibles, con una tasa de interés real netamente positiva, y salarios, jubilaciones e ingresos bajos. Es el combo perfecto para destruir la industria argentina”.



















