Molinos Río de la Plata consiguió dar vuelta sus números en un semestre en el que el consumo masivo todavía no mostró señales claras de recuperación.
La alimenticia cerró los primeros seis meses del año con una ganancia neta de $ 37.571 millones, frente a la pérdida de $ 19.485 millones que había registrado en el mismo período de 2025.
La mejora se produjo sin un salto en las cantidades vendidas. Según informó la compañía, el mercado de consumo masivo cayó 2,9% interanual durante el semestre y Molinos logró mantener un volumen similar al comercializado un año atrás.
Las ventas alcanzaron los $ 544.029 millones y el resultado operativo fue positivo en $ 30.088 millones. Así, entre un semestre y otro, la compañía consiguió una mejora de más de $ 57.000 millones en su resultado final.
La explicación estuvo, principalmente, puertas adentro. Molinos redujo 23,4% sus gastos centrales frente al mismo período del año pasado, un ajuste que representó un ahorro de $ 37.023 millones.
La empresa atribuyó esa mejora al proceso de modernización de sus estructuras administrativas, productivas y logísticas que inició en períodos anteriores.

El consumo todavía no acompaña
El contraste con 2025 muestra la magnitud del cambio. En el primer semestre del año pasado, Molinos había cerrado con una pérdida de $ 19.485 millones en un escenario en el que aumentó sus volúmenes, pero no logró trasladar completamente la inflación a precios.
Ese deterioro se profundizó a lo largo del ejercicio. La empresa terminó 2025 con una pérdida neta de $ 40.713 millones, una caída de 6,5% en sus volúmenes y precios que habían aumentado bastante menos que la inflación. Hacia el último trimestre, sin embargo, ya habían comenzado a aparecer las primeras mejoras derivadas de su programa de productividad.
El escenario de este año es diferente. El mercado todavía no empuja las ventas, pero Molinos consiguió sostener cantidades y recuperar márgenes a partir de una estructura de costos más liviana. Parte de los ahorros, explicó la empresa, se destinó además a mejorar la accesibilidad de sus productos y sostener el vínculo de sus marcas con los consumidores.
La compañía también redujo su capital de trabajo y su nivel de deuda. Según informó, el endeudamiento actual quedó equilibrado en plazos y monedas y está destinado exclusivamente a financiar el giro normal del negocio.
El segundo trimestre mejoró el negocio operativo
Los números acumulados permiten ver, además, una aceleración de la mejora operativa durante el segundo trimestre. Entre enero y marzo, Molinos había informado ventas por $ 242.355 millones, un resultado operativo de $ 12.039 millones y una ganancia neta de $ 35.003 millones.
Por diferencia, entre abril y junio la facturación rondó los $ 301.674 millones y el resultado operativo alcanzó aproximadamente los $ 18.049 millones. Es decir, el resultado del negocio antes de los efectos financieros fue cerca de 50% superior al del primer trimestre.
La evolución de la ganancia neta, sin embargo, fue muy distinta. De los $ 37.571 millones que acumuló Molinos en los primeros seis meses, $ 35.003 millones ya habían sido generados durante el primer trimestre. Entre abril y junio, por lo tanto, la utilidad neta fue de alrededor de $ 2568 millones.
La diferencia se explica, en buena medida, porque los números de comienzos de año habían recibido un fuerte impulso de los resultados financieros. En el primer trimestre, la caída de las tasas de interés y la apreciación del peso habían jugado a favor del balance. En el segundo, en cambio, la mejora se apoyó mucho más claramente en el desempeño operativo.
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