ENERGÍA

Crisis energética: peligra el abastecimiento de gas y electricidad por la falta de reservas

El secretario de Energía, Darío Martínez, le envió una carta a Martín Guzmán para reclamar porque no le entregó dinero para pagar gas, gasoil y otros combustibles. El país se expone al riesgo de no tener energía en invierno por la crisis mundial y cuestiones locales.

Argentina sentirá un impacto brutal por la crisis energética global, que se desató desde mediados del año pasado y tuvo un pico por la guerra en Ucrania y las sanciones de Occidente a Rusia.

No solo hay un riesgo importante de incumplimiento del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en materia de aumento de tarifas y reducción de los subsidios para recortar el déficit primario fiscal, como adelantó El Cronista el 4 de enero de este año.

También el problema es el peligro de ni siquiera contar con el gas ni la energía eléctrica durante los próximos meses.

Carta y comunicado

El portal Infobae publicó una carta que el secretario de Energía, Darío Martínez, envió este martes 15 al ministro de Economía, Martín Guzmán, y al presidente Alberto Fernández, en la que advierte que su cartera no tiene los fondos necesarios para mantener la cadena de pagos del sector.

La misiva es alarmante. Y apunta a responsabilizar a Guzmán de un posible faltante de energía porque "se sentó sobre la caja", obligado por la misión de cumplir con el FMI. Sin energía, habría un duro golpe a la actividad económica y a los ingresos de la población.

Guzmán también está a cargo de la negociación de una adenda al contrato de abastecimiento de gas natural con Bolivia, que vence el 31 de marzo.

El contrato original fue firmado en 2006 por los ex presidentes Néstor Kirchner y Evo Morales.

Aunque se extiende hasta fines de 2026, sus condiciones quedaron viejas, por el buen desempeño de Vaca Muerta y la merma de producción de Bolivia.

El país vecino argumenta que no tiene producto y busca bajar un 50% sus entregas, lo que llevará a la Argentina a importar combustibles más caros y cortarle la provisión a las industrias del Norte. Pero en realidad, Bolivia privilegia su contrato con Brasil y le restaría gas a la Argentina para poder cumplir con Jair Bolsonaro.

Fuentes que recorren el Palacio de Hacienda señalaron la "casualidad" de que la carta, enviada por el sistema de Gestión Documental (GEDO), se hiciera pública minutos antes de que el Senado inicie la sesión para tratar el acuerdo con el FMI.

Incluso el mismo Martínez, horas después, bajó el tono y en un comunicado oficial habló de "acuerdo con la Secretaría de Hacienda", que dirige Raúl Rigo, para obtener un nuevo techo presupuestario y normalizar la situación.

CONTEXTO DE crisis energética en Argentina

La crisis energética que atraviesa Argentina es múltiple: no están los dólares para pagar las importaciones del gasoil que se utiliza en las usinas termoeléctricas ni para abonar los barcos con Gas Natural Licuado (GNL) que en el invierno deberían entrar a los puertos bonaerenses de Escobar y Bahía Blanca.

Proyectando los actuales precios que se manejan en el mercado de futuros, el país debería destinar unos 5000 millones de dólares en invierno solo por el LNG (70 barcos a unos u$s 33 por millón de BTU). A eso se debe sumar el gas de Bolivia y los combustibles líquidos (gasoil y fuel oil).

Pero tampoco están los pesos para sostener la cadena de pagos local, dado el crecimiento de los subsidios energéticos y el tope al gasto al que se compromete el Gobierno en el acuerdo con el FMI para refinanciar la deuda por u$s 44.500 millones contraída en 2018 bajo la gestión del ex presidente Mauricio Macri.

No están los dólares para pagar importaciones de energía ni los pesos para los subsidios y el sostenimiento de la cadena de pagos del sector

En este sentido, la industria se enfrenta a la posibilidad de no tener gas en el invierno, lo que detendría la recuperación de la actividad económica pos-pandemia. La Unión Industrial Argentina (UIA) quiere coordinar con el Gobierno para asegurarse la energía a precios accesibles.

Los recortes no se detienen ahí. Si falta la materia prima (el gas), habrá que detener el abastecimiento de Gas Natural Comprimido (GNC) en las estaciones de servicio. Esto fue usual en los inviernos más crudos, en contexto de déficit energético en materia de volúmenes y balanza comercial.

Si incluso no alcanzan los combustibles líquidos para sustituir el gas natural en las usinas eléctricas (ya sea por escasez de dinero para pagar las importaciones o por falta de volúmenes), lo siguiente son los apagones programados, como en la década de 1980. Por ahora este escenario es muy lejano pero ya se maneja como alternativa y se trabaja para evitarlo.

No culpes a la lluvia

Todo depende de la dureza o benevolencia del clima. La demanda de gas natural de los hogares se dispara en invierno -hasta quintuplica el consumo promedio de verano-, principalmente en los centros urbanos (Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mendoza). Una seguidilla de días con temperaturas menores a 5 o 10 grados llevaría al sistema a un gran stress.

También el Gobierno le reza a la lluvia. En los últimos años escasearon las precipitaciones en Brasil (donde nacen los ríos Paraná y Uruguay, que abastecen a las represas hidroeléctricas Yacyretá y Salto Grande) y en el Comahue, región donde están Alicurá, El Chocón y otras grandes represas, que aportan la energía más barata del sistema. Sin lluvias se necesitan más combustibles caros.

La Fundación Alem, think tank del radicalismo, criticó: "Estamos a las puertas del invierno 2022 y el aprovisionamiento de aproximadamente el 20% del gas que consumimos y el 15% del gas oil que necesitamos para levantar la cosecha y producir electricidad está en riesgo".

"Para la Comisión de Energía de la Fundación Alem la inacción del gobierno frente a la crisis energética mundial pone en riesgo el abastecimiento de gas", expresaron desde el radicalismo.

Qué dice la carta de Darío Martínez

El secretario de Energía se quejó ante Martín Guzmán, Juan Manzur y Alberto Fernández de que el techo de caja de $ 66.015 millones no alcanza para pagar el gas de Bolivia, los 17 barcos de gasoil comprados por la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) ni el alquiler del barco de licuefacción de GNL a Excelerate Energy.

Su cartera necesita en marzo $ 309.182 millones para sostener la cadena de pagos del sector, entre la tarifa social, la generación eléctrica, los planes de promoción a la producción de gas y otros programas y transferencias a empresas.

Las demoras en los pagos a productores de gas, que ya sucedieron en febrero, podrían afectar la oferta y llevarían al Estado a un conflicto judicial con las petroleras.

Además, también faltan los fondos para la construcción del Gasoducto Néstor Kirchner desde Vaca Muerta, que se financió en parte con el Aporte Solidario y Extraordinario de las grandes fortunas (unos 500 millones de dólares de asignación exclusiva para el caño).

Después de conocida la carta, Martínez bajó el tono y dijo: "Hemos acordado los nuevos techos y la planificación financiera para marzo, que garantiza el funcionamiento del sistema energético en su conjunto, la provisión de gas por redes, la generación de energía eléctrica, y el cumplimiento de los programas de pago y las obligaciones la Secretaría de Energía".

"La producción de gas nacional producto del Plan Gas.Ar, sumado a los habituales complementos de GNL como respaldo habitual del sistema, y de gas oil para reponer los stocks de las centrales térmicas garantizan el normal abastecimiento de la energía en nuestro país".

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