El tablero regional se sacudió estas semanas. La caída de Flávio Bolsonaro, la derrota de los republicanos en la elección de medio término, y la renuncia del presidente de Paraguay, Santiago Peña, conformaron un escenario difícil para que el presidente Javier Milei promueva su “Cumbre Azul” con la derecha americana. Por ahora, mantiene silencio sobre la situación de sus aliados estratégicos, mientras que algunos en el Gobierno ya toman nota sobre cómo encarar el 2027 a raíz del nuevo mapa político.
La secuencia tiene once días. “Todos los candidatos apoyados por Milei, ganan”, había dicho el canciller Pablo Quirno en LN+ por las tendencias de los últimos meses. El primer golpe llegó el 25 de octubre desde Brasil. Luiz Inácio Lula da Silva fue reelecto con el 51,76% de los votos y revirtió la ventaja que Flávio Bolsonaro, respaldado públicamente por Milei, había obtenido en la primera vuelta. Milei no felicitó a Lula y Bolsonaro partió rumbo a Estados Unidos en medio de las investigaciones judiciales que lo involucran, con un pase por Puerto Iguazú, Misiones, y una participación de actores del gobierno argentino no aclarados públicamente hasta ahora.
Nueve días después, el foco pasó a Washington. Los demócratas ganaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado, y Donald Trump se convirtió en el primer presidente en 20 años en perder ambas cámaras en una elección de medio término. El mismo martes, antes de conocerse los resultados, el vocero Adrián Ravier había buscado despegar al Gobierno: la relación con Estados Unidos, afirmó, “no depende de una elección legislativa” ni “de quién sea presidente”. En la misma línea fue el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas: “Cambian las mayorías, pero no cambia nuestro compromiso con la Argentina”, aseguró.
El último eslabón fue este jueves en Asunción. El Banco Central del Paraguay dispuso la resolución de Ueno Bank tras detectar que su solvencia había caído por debajo de la mitad del mínimo legal, y la medida inmovilizó fondos de ahorristas y recursos jubilatorios. Peña, quien había sido accionista de la entidad, perdió el respaldo de su partido: Horacio Cartes, titular del Partido Colorado, anunció el apoyo al juicio político y Diputados lo aprobó por 78 votos a cero aun después de conocerse la dimisión.
El Congreso sesionaba esta tarde para tratar la renuncia, paso previo a la asunción del vicepresidente Pedro Alliana, a quien los diputados salvaron del juicio político por 48 votos contra 30. Milei había llamado “querido amigo” a Peña, el primer mandatario que lo visitó en la Argentina, y viajó dos veces a Asunción en 2025.

El recorrido del riesgo país acompañó esa secuencia en Argentina. El indicador de JP Morgan había bajado a 573 puntos el 6 de octubre, con la expectativa que generó el triunfo de Bolsonaro en primera vuelta. Cerró en 707 el viernes previo al balotaje y saltó a 765 el lunes siguiente, una suba de 8,2%, mientras el de Brasil avanzó apenas ocho puntos. Terminó octubre en 787, cerró en 831 el día de la elección estadounidense y en 852 el miércoles, y este jueves llegó a 927 puntos, su nivel más alto desde el 24 de octubre del año pasado, en la antesala de las legislativas de 2025. El mínimo del año había sido de 402 puntos, el 10 de julio. Esta reacción explica, en parte, por qué el Gobierno se mantiene en silencio.
El silencio presidencial tuvo una sola excepción. El 29 de octubre, Milei felicitó a Benjamín Netanyahu por el resultado del Likud, que quedó primero con 27 bancas, y celebró “la gran elección” de su “querido amigo”. El mensaje presentó como una victoria un resultado con otra cara: el bloque que sostiene al primer ministro cayó de 64 a 53 bancas, por debajo de las 61 necesarias para gobernar sin acuerdos adicionales. Fue la única elección de la serie que el Presidente mencionó.
“¿Tiene que opinar de cada elección?”, respondieron evasivos desde la Casa Rosada. El impacto de este efecto dominó alcanza a uno de los proyectos con los que Milei buscaba ratificar su liderazgo: la “Cumbre Azul” con líderes de la derecha regional que el Gobierno apuntaba a concretar antes de que termine este año. La iniciativa apunta a reunir a mandatarios y referentes de la derecha latinoamericana, con Buenos Aires como sede del primer encuentro, y Milei la había presentado con un argumento: “Si ellos tuvieron su Internacional Socialista, la derecha también se tiene que organizar”.
La próxima prueba para ese espacio serán las elecciones del 29 de noviembre en España, donde el Partido Popular y Vox buscan desplazar a Pedro Sánchez. Milei viajó esta semana a Madrid y volvió a involucrarse en esa campaña: se reunió el miércoles con Santiago Abascal, titular de Vox, a 25 días de los comicios, y este jueves con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. El resultado de Trump también cruzó el Atlántico: la izquierda española ya lo incorporó a su campaña con la consigna de que el 29 de noviembre será el turno de Alberto Núñez Feijóo y Abascal.
No todos ven en la secuencia un cambio de ciclo.“No hay una tendencia ni una ola”, sostuvo el parlamentario del Mercosur por la Argentina Iván Dubois, uno de los articuladores de la derecha libertaria a nivel internacional y titular de la organización “Alianza Internacional de Partidos Libertarios”. Él destacó, en cambio, el crecimiento regional de las derechas liberales y conservadoras, con los casos de la Argentina, Chile, Colombia y Perú. También señala la volatilidad electoral, que históricamente castiga a los oficialismos, “independientemente de la orientación ideológica”.

“Vos podés ganar gobiernos como derecha, pero eso no significa ganar hegemonía cultural ni hegemonía electoral”, planteó. “No estamos viendo una caída continental de la derecha”, aseguró, y definió estos últimos movimientos como una “reacción contra gobiernos que están siendo juzgados por ser oficialistas”.
Mientras, el Gobierno analiza cómo encarar este escenario de cara a las presidenciales. La definición más explícita llegó desde las redes del asesor presidencial Santiago Caputo, en la madrugada posterior a las elecciones estadounidenses: “Para ganar elecciones hay que asumir que están perdidas de inicio. Lo contrario no funciona. La sociedad ya se dio cuenta. El velo se corrió. Aplica a cualquier parte del planeta en donde los políticos requieran del voto popular”, reflexionó.
En otro mensaje, dirigido a Trump, sostuvo que los resultados “tienen casi todo que ver siempre con la realidad material de los ciudadanos”. En ese análisis, un dato que tampoco pasó por alto para el asesor al analizar la elección estadounidense es que Trump perdió el voto joven, un electorado que fue clave para Milei. Según un análisis preliminar del New York Times, los menores de 30 años se desplazaron 32 puntos hacia los demócratas respecto de las elecciones anteriores.
Para ganar elecciones hay que asumir que están perdidas de inicio. Lo contrario no funciona. La sociedad ya se dio cuenta. El velo se corrió. Aplica a cualquier parte del planeta en donde los políticos requieran del voto popular.
— Santi C. (@slcaputo) November 4, 2026
El análisis toca la discusión que el oficialismo todavía no saldó: si el rumbo económico alcanza para llegar a 2027 o necesita correcciones. Milei rechazó de plano el diagnóstico social que sostiene ese reclamo. El 19 de octubre, en Neuquén, afirmó que la idea de que la gente no llega a fin de mes “es una pelotudez que impulsó el kirchnerismo”, y tres días después insistió en que se trata de “una frase efectista que no guarda asidero con la realidad”. Dos semanas más tarde, sin embargo, el propio Gobierno salió a atender el reclamo de la actividad: el ministro Luis Caputo anunció ante la Unión Industrial Argentina (UIA) la suspensión hasta mayo de 2027 de los embargos de ARCA a las pymes y amplió el plan de pagos de deudas impositivas.
Esa medida le dio margen a Patricia Bullrich para llevar la discusión económica al terreno político, algo que viene haciendo hace semanas. La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado la presentó como la respuesta a algo que había planteado “durante mucho tiempo” y, sin cuestionar el rumbo, pidió “más medidas” para los sectores “muy rezagados”. El matiz gana peso porque llega mientras se discute su lugar en 2027. Ese mismo miércoles, Luis Caputo defendió a Milei ante empresarios y marcó un límite sin dar nombres: “Cualquiera se cree que puede ser presidente porque Javier llegó a presidente”.
El dilema cae, además, sobre una discusión abierta en La Libertad Avanza: el armado electoral. Los acuerdos con los gobernadores siguen trabados y la presidente del partido, Karina Milei, no quiere apurarse a cerrarlos. Desde su sector sostienen que apurarse a cerrar no tiene sentido porque, en el caso de que en un futuro Milei pierda intención de voto, no va a haber acuerdo que resista de todos modos. Otros creen que mostrar esos acuerdos serían una señal de gobernabilidad que necesitan para el 2027.
Hay 13 gobernadores en la mira -en esencia, los que fueron invitados a la Argentina Week de París- que son los que LLA quieren blindar rumbo al año electoral y con los que buscarán suspender las PASO. Con cada uno, un criterio distinto, pero un objetivo en común: la reelección de Milei. El nudo está en esa reforma electoral que Milei viene pidiendo en las reuniones de Gabinete.
El proyecto sigue trabado en el Senado y dada la agenda internacional y la próxima visita del papa León XIV pospuso aún más las definiciones. En el medio, los Menem orquestan que LLA compita en cada provincia, con candidatos de mayor o menor peso según el acuerdo con cada gobernador, pero con especial foco en cómo queda el armado de listas para el Congreso.

“Las PASO se van a suspender, eso ya está cerrado. Lo que falta es el acuerdo político y la reforma política”, dicen desde el karinismo, que todavía analizan el alcance de la “lista de adhesión” que pide el gobernador Alfredo Cornejo, socio electoral desde el 2025. El método de Boleta que está en juego fue anticipado en exclusiva por El Cronista meses atrás.
El calendario ya corre en contra. Las sesiones ordinarias terminan el 30 de noviembre y el dictamen del Presupuesto 2027 -que se negocia en tándem con los acuerdos electorales- se postergó para fines de mes. En el Gobierno ya miran a las sesiones extraordinarias de diciembre, con el 20 como fecha máxima.

Por Daniela Romero
Redactora de Economía y Política
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