Los líderes de la industria tecnológica creen que el creciente enojo por el desarrollo de la IA amenaza con descarrilar la construcción de infraestructura más costosa de la historia.
Ejecutivos de compañías de IA que hablaron el jueves en la cumbre Future of AI del FT dijeron que ellos mismos alimentaron la oposición a la construcción de centros de datos para IA, lo que llevó a reguladores y políticos a evaluar formas de frenar el rápido despliegue de infraestructura de IA.
Las elecciones de medio término en EE.UU., en las que los votantes eligieron gobernadores contrarios a los centros de datos en Texas, Georgia y Ohio y aprobaron 38 votaciones locales a favor de restringir su desarrollo, obligaron a la industria tecnológica a reflexionar sobre su incapacidad para conectar con el público.
“La razón no es que la gente sea ludita... es muy parecido a las protestas contra los barbijos durante el Covid. Se convirtió en un símbolo político”, dijo Vik Bajaj, co-CEO de Prometheus, la start-up de IA respaldada por Jeff Bezos.
“Como profesión, pasamos dos años diciéndole a la gente, de forma bastante peligrosa, que la IA va a cambiar el futuro del trabajo para peor: que se van a quedar sin empleo, que sus hijos se van a quedar sin empleo, que sus nietos van a vivir en un mundo irreconocible. Y además, durante el último año más o menos, también estuvimos coqueteando con la idea de que es una crisis existencial”.
“Creo que esta elección fue una gran llamada de atención... para hacer una pausa, pensar en lo que está pasando y encarar esto de una manera quizás un poco más reflexiva”, dijo John Hanke, fundador de Niantic Spatial, la compañía de modelos de mundo de IA y grupo de videojuegos que creó Pokémon Go. “Fue todo avanzar, avanzar, avanzar, construir, construir, construir, y parte de eso se hizo... con la cabeza enterrada en la arena”.
Los laboratorios de IA y los grupos de las Big Tech se comprometieron a gastar billones de dólares en los próximos años en capacidad de cómputo, convencidos de que es necesaria para satisfacer la creciente demanda de uso de modelos y productos de IA.
Ese gasto masivo recibió críticas por la forma en que los proyectos de centros de datos compiten por energía y agua, además de generar contaminación y otros efectos negativos para los residentes locales.
En respuesta a esas preocupaciones, las compañías de IA y de centros de datos buscaron mejorar su imagen social. OpenAI, Amazon y Microsoft dijeron este año que dejarían de usar los polémicos acuerdos de confidencialidad con gobiernos al impulsar desarrollos de centros de datos.

Más de 200 compañías, entre ellas los llamados hyperscalers como Amazon, Microsoft y Google, adhirieron al “Ratepayer Protection Pledge”, un compromiso no vinculante del presidente de EE.UU., Donald Trump, que busca garantizar que los costos de electricidad asociados a los centros de datos no se trasladen al consumidor.
Ejecutivos de compañías de centros de datos y de energía dijeron que tenían que mejorar su vínculo con las comunidades, algo que puede definir el éxito o el fracaso de los proyectos.
“Si no sos capaz de gestionar la relación, si las comunidades no se benefician de estas inversiones, si no se benefician de verdad, vas a enfrentar oposición”, dijo Jeff Gustavson, director de la nueva división de energías de Chevron.
“En 2009... nadie sabía lo que era un centro de datos”, dijo Adam Eaton, CEO de Virtus Data Centres, con sede en el Reino Unido. “Los clientes querían que fuéramos reservados, así que lo éramos. No teníamos números en nuestros edificios, ni logos en nuestros edificios... La IA realmente impulsó la exposición de los centros de datos en el mercado. Nos corresponde como industria esforzarnos más para informar a las comunidades”.
Otras figuras de la industria se preguntaron si la oposición surgía de que los centros de datos son la manifestación física de la IA, en un momento en el que mucha gente está preocupada por cómo la tecnología podría eliminar empleos o derivar en resultados catastróficos para la humanidad.
“En cierto modo, solo podemos culparnos a nosotros mismos”, agregó Verity Harding, ex directora de políticas globales de DeepMind, la división de IA de Google, y directora del AI and Geopolitics Project de la Universidad de Cambridge.
“Con los centros de datos... sé que la gente tiene preocupaciones reales sobre ellos, pero ¿es eso, o es que simplemente son... lo tangible contra lo que se puede votar y que se puede frenar?”
Por Jason Ma
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