Está aceptado, a esta altura del partido, que la economía se mueva en modo serrucho. Un mes mejor, otro peor. El PBI funciona hoy como un promedio entre el avance de los sectores líderes y la resistencia que mantiene a flote a los rezagados. Esa lógica vale también en el plano impositivo, ya que la recaudación encuentra motivos que explican tanto caídas mayores a la esperado, como la recuperación que se observa al mes siguiente.
Julio, en este último aspecto, fue un período con algo de sabor a revancha, pero sin exagerar. Si en junio la floja perfomance de ARCA había estado ligada a la postergación del vencimiento anual del saldo de Ganancias, el pago pleno de esta obligación le permitió a ARCA mostrar una planilla más robusta. Solo este tributo tuvo un crecimiento de 64% anual.

Medido contra la inflación, el total de ingresos tributarios tuvo una suba real de 1,2%, casi un empate. El IVA y el gravamen sobre los combustibles hicieron lo suyo. Pero si se miran dos impuestos que reflejan el nivel de actividad más inmediato, ahí julio no dejó tanta alegría. Los recursos para la Seguridad Social crecieron 29% y el impuesto al cheque, 18% anual.
Como señalamos a comienzos de este mes, hay números de los que no hay que esperar una recuperación, porque están ligados a la política de baja de impuestos que aplica este Gobierno. Es lo que sucede con las retenciones, que subieron apenas 3,1% anual.
Por este conjunto de razones, el indicador fiscal que gana relevancia frente a la recaudación (que explica solo la mitad del cuadro) es el resultado de ingresos y gastos, ya que a fin de cuentas lo que importa es qué nivel de superávit fiscal sale a buscar el Gobierno.
Después del rojo de junio, una primera aproximación a julio aporta tranquilidad para los inversores que están pendientes del análisis macro. Según LCG, los números de la administración nacional -que no contienen a todo el sector público- mostrarán una sensible caída de las erogaciones del Tesoro, y por consiguiente, un retorno al saldo favorable.
¿Y la inflación? Para FIEL, julio cerró con 1,9%. Otro empate. Las curvas del serrucho parecen moderarse.
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