ANÁLISIS

Insfrán y Báez: los últimos unicornios argentinos

En 2013, Eugenio Pace y Matías Woloski, fundaron una empresa, Auth0, que hoy tiene 500 empleados, 7000 clientes en 70 países y su casa matriz en la ciudad de Bellevue, en el estado de Washington. La semana pasada, la empresa fue vendida en u$s 6500 millones. 

Pace hizo su carrera en Microsoft Argentina y en 2004 se fue a trabajar a los cuarteles centrales de esa empresa, en Redmond, a 20 kilómetros de Seattle, también en el estado de Washington. Woloski estudió Ingeniería en Sistemas en la UBA y conoció a quien luego sería su socio haciéndole trabajos de consultoría.

Hace siete años renunciaron a sus empresas para crear Auth0, que se dedica a la gestión y protección de identidades digitales, a la "caja" de Login que surge en los sitios web. Es el quinto unicornio argentino, al sumarse a OLX, Globant, Mercado Libre y Despegar en la lista de empresas que en algún momento superan los u$s 1000 millones de valor.

Pero los últimos 15 días el centro de la escena en la Argentina estuvo dominado por otros unicornios, que quizás no lleguen a ese monto con sus emprendimientos, pero no deberían estar lejos, como Lázaro Báez y Gildo Insfrán. No se especializan en la "cajas" de Login precisamente. 

Si Pace tuviera domicilio fiscal en la Argentina, a fin de mes debería entregar el 7,5% de sus activos al Tesoro argentino por el impuesto a los Bienes Personales y el de la Riqueza. El país, fruto de la voracidad fiscal, maltrata a los argentinos que crean empresas. Pymes o unicornios, da igual. A fin de mes vence el que supuestamente es un pago por única vez por el "Impuesto a la Riqueza". 

Son alrededor de 16.000 personas las alcanzadas y la impresión actualmente es que las presentaciones judiciales, vía amparos u otro camino en los tribunales, serán menores a las inicialmente imaginadas. Aquellos empresarios que son proveedores del Estado pagarán en silencio, aunque con dolor, por el temor a represalias oficiales. Lo mismo harán quienes se desempeñan en sectores regulados, desde energía al sector financiero. 

Están muy expuestos al látigo oficial. Hay una zona gris de empresarios que temen que la reprimenda por no pagar venga por el lado del corte del acceso a los dólares para importar o cualquier otro tipo de trámites o autorizaciones ante el sector público. Hubo llamados oficiales a jueces que en teoría recibirán los pedidos de amparo por la inconstitucionalidad del tributo "sugiriéndoles" que desestimen esos recursos. No es un tema menor: es darle un aval judicial a una confiscación. Es lawfare por utilizar palabras de moda.

Por lo que se recaude de este impuesto, Martín Guzmán podrá superar el primer trimestre del año sin requerir asistencia al BCRA, la "maquinita", para financiar el gasto público. 

El ministro de Economía se atemorizó a fines del 2020 por el desborde de las cuentas públicas y el rojo primario fue de "apenas" 6,6% del PBI. Pero se le vienen desde marzo los meses más complicados por el desborde que tendrá la campaña electoral. Ya al ministro le podaron el ajuste quería impulsar en las jubilaciones, le cambiaron la fórmula de movilidad y la semana pasada le agregaron dos meses, abril y mayo, con un bono para compensar la pérdida haberes contra la inflación para el 70% de los jubilados y pensionados. El ministro tiene el "sí" fácil.

Otra embestida reciente a los planes de contención del rojo fiscal de Guzmán pasa por el inicio del tratamiento esta semana en Diputados, de la suba del mínimo no imponible de Ganancias. 

Lo paradójico es que con este proyecto de Sergio Massa se beneficia al 5% de los asalariados que están en la punta de la pirámide. Mientras, una medida similar para monotributistas y autónomos, aún no da señales de vida en la Cámara Baja. Diputados del Frente de Todos están en modo "Hood Robin": le sacan a los de menores ingresos para darle a los más altos.

Este mes se viene la definición sobre las tarifas de electricidad y gas. El interventor del Enargas, el bioquímico Federico Bernal, le mandó un mensaje al ministro Guzmán: "No es objetivo de la política energética que el déficit fiscal sea menor", señaló al diario Perfil el fin de semana. Contundente. Aquí opera la variante energética de "Hood Robin": los sectores de menores ingresos no tienen conexión de gas, usan garrafas, y los subsidios terminan llegando también a aquellos que están en la punta de la pirámide.

El problema argentino no es sólo el alto gasto público sino también lo ineficiente. La diputada de la provincia de Buenos Aires Florencia Saintout (FdT) anunció la semana pasada la incorporación a planta permanente de 600 personas a la Universidad de La Plata como personal no docente. 

Como señala el economista Ricardo Arriazu, la aspiración de los argentinos de clases humildes pasó de ser "mi hijo el doctor" a ser de "mi hijo el empleado público". El empleo estatal da la estabilidad que no posee el sector privado. Si en el peor año económico y social de la Argentina reciente, el 2020, en plena pandemia y cuarentena, el Gobierno no impulsó un recorte al menos simbólico de los haberes estatales, resulta difícil imaginar que a futuro cambie esa aspiración de los sectores más desprotegidos. 

Y silenciosamente, en paralelo, seguirán apareciendo los unicornios del sector público doméstico, que obviamente no pagan el "Impuesto a la Riqueza" y cuentan con el subsidio al gas y a la electricidad entre otros. Se focalizan en las cajas pero no de Login.

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