Para tener en cuenta

Los 3 datos que tenés que revisar en los productos para saber que lo que estás comprando es sano, según Harvard

Cuando hacemos las compras, es recomendable examinar detenidamente las etiquetas de los productos.

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Al recorrer los pasillos del supermercado, distinguir entre productos saludables y aquellos que debemos evitar puede ser todo un desafío. Sin embargo, para facilitar esta tarea, Harvard nos brinda 3 datos clave que debemos tener en cuenta al seleccionar nuestros alimentos para saber si son sanos. 

Estos datos, recopilados en un artículo del sitio especializado Saber Vivir, son fundamentales para verificar que los alimentos que consumimos son buenos para nuestra salud. ¡Conocé de qué elementos se trata para la próxima vez que hagas tus compras! 

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Cantidad de sodio

El sodio, presente no solo en la sal, sino en diversos alimentos, es un elemento que requiere atención. Se recomienda limitar su ingesta a 2.300 mg diarios, aunque muchas personas superan esta cantidad. 

El exceso de sodio puede desencadenar retención de líquidos, aumentando la presión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, especialmente en aquellos con hipertensión. 

Es importante elegir alimentos con un máximo de 150 mg de sodio por porción. Optar por versiones bajas en sal puede ayudar a mantener una dieta equilibrada. 

Es importante saber que algunos productos aparentemente inofensivos, como el pan, pueden contener niveles elevados de sodio. En el caso de los frutos secos, seleccionar opciones sin sal es preferible para mantener un consumo controlado.

Controlar la cantidad de sodio en los alimentos es fundamental para mantener una presión arterial saludable y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. (Foto: Freepik) 

Fibra

La fibra juega un papel esencial en una alimentación equilibrada y saludable:

  • Ayuda a regular el tránsito intestinal y prevenir el estreñimiento.

  • Contribuye al control del peso al generar sensación de saciedad.

  • Reduce los niveles de colesterol LDL, conocido como "el malo".

  • Se relaciona con un menor riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes, según estudios científicos.

A pesar de las recomendaciones de consumo de fibra (entre 25 y 35 gramos diarios para adultos), la mayoría de las personas apenas alcanzan la mitad de esta cantidad, según expertos de Harvard. 

Existen dos tipos de fibra, ambos importantes en la dieta:

  • Fibra soluble: se encuentra en alimentos como la manzana, la banana y la avena, ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre y aumenta la sensación de saciedad.

  • Fibra insoluble: presente en semillas, lentejas, palta y cereales integrales, facilita el tránsito intestinal y mejora la sensibilidad a la insulina.

Según los expertos de Harvard, para alcanzar las cantidades adecuadas de fibra, se recomienda incluir en la dieta diaria varias porciones de frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, nueces y semillas.

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Azúcares agregados

Los azúcares añadidos, aquellos que no se encuentran naturalmente en los alimentos, representan un riesgo para la salud cuando se consumen en exceso. Su ingesta elevada se vincula con problemas como la obesidad y enfermedades cardiovasculares.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo diario de azúcares añadidos no debería superar el 5% de la ingesta calórica total, lo que equivale a unos 25 gramos al día para adultos con un índice de masa corporal normal. Sin embargo, muchos sobrepasan este límite.

Según las recomendaciones de la OMS, el consumo diario de azúcares añadidos no debería exceder el 5% de la ingesta calórica total. (Foto: Freepik) 

Algunos productos que parecen inofensivos, como la salsa de tomate, los cereales para el desayuno o los yogures, pueden contener cantidades significativas de azúcares añadidos. 

Es esencial revisar detenidamente las etiquetas de los alimentos para identificar estos ingredientes. Además, es importante tener en cuenta que los azúcares añadidos pueden presentarse con diferentes nombres en las etiquetas, como jarabe de ágave, sirope de arce, miel, sacarosa, maltosa, dextrosa o fructosa.

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