
El diablo de El Diablo Viste a la Moda 2 ya no es Miranda Priestly, sino la vorágine de las nuevas comunicaciones. En esta segunda entrega de la saga, dirigida por David Frankel y escrita por Aline Brosh McKenna, los personajes principales -encarnados por Meryl Streep, Anne Hathaway y Emily Blunt- se enfrentan al desafío de una prensa en declive con el fin de salvar el prestigio y credibilidad de la revista Runway.
En un universo mediático colmado por la Inteligencia Artificial, las redes sociales, las plataformas y el contenido fugaz, la moda debe encontrar nuevas herramientas e historias clickeras para contar sin perder auspiciantes.
La película demuestra en 120 minutos cómo las empresas de medios tradicionales deben lidiar con el nuevo modelo de negocio de la comunicación masiva mientras dejan atrás sus formas de hacer periodismo y se ven obligados a reemplazar el trabajo manual de reporteros, fotógrafos y diseñadores por la automatización con prompts y herramientas digitales de IA.
El Diablo Viste a la Moda 2 no solo es un desfile en pantalla grande de las mejores marcas de lujo, vestidos de diseñador y trajes de alta costura, sino también una crítica a los tiempos que corren, donde la información instantánea, el abaratamiento de costos de producción y el uso de agentes inteligentes arrasan con el valor agregado de la calidez y experiencia humana.

La narración es una muestra de cómo se conjugan la ambición de poder, el ingenio y la estrategia para mantener a flote una revista consagrada en el rubro de la moda. Pero más allá de ver el reencuentro de personalidades icónicas del cine de Hollywood como lo son Miranda, Andy, Emily y Nigel, trabajando juntos, y de todos los guiños a la primera edición, esta nueva entrega es un reflejo de la nueva realidad que viven los portales de noticias y de la comunicación.
Cómo evolucionaron los personajes en 20 años
Para todos los amantes del lujo, el estilismo, los paisajes majestuosos, el brillo y el glamour, sin dudas El Diablo Viste a la Moda 2 es la película del año. Los personajes han demostrado una maduración desde la última película de 2006. Por ejemplo, Miranda, sin perder su estilo ácido y un poco perverso, se muestra como una persona más contemplativa y dócil que convive con las presiones de intereses que están por encima de los suyos. Ya no es la ama y señora de un imperio que le teme, sino una mujer de negocios, astuta y esclava de sus propias ambiciones.

En esta ocasión, el rol de Emily Charlton ya no es el de una asistente rígida con solo ojos para su trabajo, sino también el de una madre, exesposa que logra rehacer su vida amorosa al tiempo de triunfar como poderosa ejecutiva de un grupo de lujo en constante expansión. A su vez, el personaje de Nigel cobra mayor protagonismo. Su figura ya no queda opacada por el manto de su jefa Miranda, sino que se pueden apreciar sus cualidades de segundo al mando y estratega clave para el futuro de la revista.
El rol de la querida Andy Sachs, con una gran interpretación de Anne Hathaway, se mantiene constante respecto a la primera entrega. Su personaje no demuestra un gran crecimiento con el paso del tiempo ni toma la profundidad que merecía con el devenir de la historia. También se muestra cómo ha seguido con su carrera en el periodismo y se ha enfocado en viajar por el mundo cuando tuvo la oportunidad.
Sin embargo, no hubo foco suficiente en la maduración de su personaje; pese a demostrar ser una profesional más segura de sí misma y mantener su espíritu de ser fiel a los suyos, no parece haber una transición de este personaje tan particular y crucial para la trama.
De qué trata El Diablo Viste a la Moda 2: sinopsis
Luego de 20 años de haber interpretado a los icónicos personajes de Miranda, Andy, Emily y Nigel, Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci regresan a las elegantes calles de Nueva York y a las sofisticadas oficinas de la revista Runway en la esperada secuela del fenómeno de 2006 que definió a toda una generación.
La película está dirigida por David Frankel, escrita por Aline Brosh McKenna, producida por Wendy Finerman y cuenta con la producción ejecutiva de Michael Bederman, Karen Rosenfelt y Aline Brosh McKenna. Fue realizada por 20th Century Studios y distribuida por Disney, a la espera de romperla en la taquilla de todos los cines del país.
















