Historias de marcas

Trajo desde Italia las mejores recetas de embutidos y convirtió su apellido en una marca

Los Paladini llevan ya cuatro generaciones en la industria. Ahora preparan la última etapa de su nueva transformación en el año de su centenario.

Durante más de 80 años se dedicaron a la charcutería y convirtieron al apellido de la familia es la marca más relevante de ese negocio. Hoy los bisnietos de aquel italiano que empezó elaborando chorizos, salames y bondiolas en 1923 son los encargados de llevar a cabo la última etapa de la transformación de la compañía. A punto de celebrar su 100° aniversario, Paladini busca convertirse en una empresa alimenticia y ampliar el portfolio de productos con el que empezó su historia.

Don Juan Paladini llegó desde Lucca, una ciudad italiana en la región de la Toscana, y se radicó con su familia en Villa Diego, Santa Fe, hace exactamente 100 años. Ahí empezó a elaborar embutidos y charcutería inspirado por las recetas de su familia. Sin embargo, en 1938, muere a los 40 años y su esposa, María Davalle, continúa con el negocio junto a sus hijos, Rodolfo y Juan Pablo.

Ellos siguen la misma línea de Don Juan, aunque suman sus innovaciones. Por caso, en 1958, Juan Pablo Paladini elaboró la primera mortadela como complemento para su cartera de productos. Poco después se suman sus otros dos hermanos, Pacífico y Roberto. Entonces los Paladini deciden escalar el proyecto y construyen una fábrica. Roberto, que era técnico mecánico, fue el encargado de diseñar la planta.

Los Paladini empezaron elaborando chorizos, morcillas y embutidos con las recetas que trajeron desde Italia

Pero para dar el salto también necesitaban un golpe de efecto. Y en una época sin redes sociales, viralizarse era diferente. En 1968 presentaron una mortadela de 300 kilos en la Sociedad Rural de Rosario y pronto todos estaban hablando de sus productos. Para los 70 ya empezó a incorporarse la tercera generación y en la siguiente década Paladini comenzó la expansión a la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense.

Hora de crecer

Luego llegó el momento de la integración vertical. La empresa inició un proceso de adquisición de activos para agrandar su capacidad. Se quedó con el Frigorífico Villa Diego para convertirlo en una planta para exportación y consumo interno y se fusionó con Embutidos La Arroyense. También invirtieron en reproducción porcina y producción de granos como alimento.

Para 2005 los fiambres constituían un 80% de su facturación y contaban con una importante participación de mercado en el sector. Tres años después empezaron su plan estratégico. La idea era pasar de vender solo embutidos a convertirse en una empresa alimenticia para el festejo de su centenario.

Hace una década que la empresa comenzó a expandir su portfolio hacia otros segmentos.

En 2013 lanzó quesos, medallones y Nuggets de pollo. Dos años más tarde lanzó milanesas y medallones de soja. Luego llegaron las hamburguesas de cerdo, las papas congeladas y las pastas rellenas. Esto se acompañó con inversión en I+D, maquinaria y estructura industrial. En total, la firma cuenta con tres centros de productos y siete plantas.

La exportación no ocupa gran parte de su volumen de elaboración, no obstante fue la primera empresa argentina en realizar un envío de carne de cerdo a China en 2019. En su momento tuvieron una gran demanda desde el gigante asiático, aunque hoy ese boom se frenó.

Paladini lleva invertidos más de $ 4000 millones en los últimos cinco años y cuenta con 700 productos propios. La cuarta generación ya se encuentra trabajando en la última etapa de la transformación de esta empresa centenaria. 

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