Escenario

Bridgestone: del bono millonario a un cierre que choca de frente a la producción de pick-ups

Bridgestone cerró momentáneamente sus operaciones en la Argentina por el conflicto gremial con el Sutna. La decisión del mayor fabricante mundial de neumáticos choca de frente a la producción nacional de autos y pick-ups. La sugestiva nueva inversión que la empresa anunció en Brasil

La decision de Bridgestone de suspender en forma temporaria todas sus operaciones en la Argentina fue un baldazo de agua fría para las automotrices radicadas en el país. El mayor fabricante mundial de neumáticos -y, también, del mercado doméstico-, que tomó la decisión por la violencia a la que escaló el conflicto gremial que padece su industria, provee de cubiertas a la mayoría de las pick-ups que se hacen localmente. Entre ellas, Hilux, el motor con el que Toyota ambiciona alcanzar las 170.000 unidades, volumen inédito para la japonesa en sus 25 años en el país, Volkswagen Amarok, Renault Alaskan y Nissan Frontier. Las dos últimas apuntan a duplicar su producción, para las cuales saltaron a un segundo turno a mediados de año.

"No es una noticia positiva. Para nada", reconocían en la mañana de este sábado en una de las mayores fabricantes de vehículos de la Argentina, de los que más inquietud transmitió en las últimas horas por el agravamiento de la situación.  "Si esto sigue así, ninguno está en condiciones de seguir produciendo mucho más allá de la próxima semana", agregó el CEO de otra terminal, que monitoreó el conflicto con sus proveedores en tiempo real durante los últimos días.

En ocho meses, la producción nacional de vehículos sumó 341.788 unidades, un crecimiento del 29,5% contra igual período de 2021, informó la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa). La industria avanzó pese a fuertes restricciones, como la escasez de dólares -principalmente, para sus proveedores autopartistas-, y, en los últimos cuatro meses, el conflicto que detonó el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna). que derrumbó la fabricación de las tres plantas de neumáticos que operan en el país -Bridgestone, Fate y Pirelli- a menos de la mitad entre paros y bloqueos. El 60% de la producción de vehículos es para exportación.

Hasta ahora, las terminales habían atravesado el conflicto con balizas encendidas. Sólo una fábrica debió interrumpir actividad por la falta de cubiertas, y una sola vez: la de pick-ups de Renault y Nissan en Córdoba, durante 48 horas a mediados de junio. Pero las automotrices se manejaron en alerta constante, con una visibilidad de producción que se redujo de una semana -el margen que habitualmente dan sus stocks de seguridad- a 48 horas. Los días en los que tuvieron certezas de provisión, aceleraron producción con neumáticos que salieran de donde sea. La variable de ajuste fue el stock de las propias fábricas de neumáticos, ya sea con el menor volumen que pudieron seguir produciendo o con cubiertas sacadas de otros destinos. Por ejemplo, reimportando unidades que se habían enviado para el mercado de reposición de Brasil.

Es que, se explica en el sector, por razones de seguridad y homologaciones técnicas, un neumático es un insumo imposible de sustituir a corto plazo con producto importado para evitar el freno de una línea de producción.

La industria del neumático ingresó al conflicto con un promedio mensual de producción de 1 millón de unidades, en su mayoría, para el segmento de terminales. Por el conflicto, ya se perdieron unas 2 millones de unidades, según estimaciones del sector.

El conflicto, que escaló en tensión, ingresó en su momento más crítico esta semana. El miércoles, mientras se desarrollaba la audiencia número 33 por la revisión de la paritaria que venció el 30 de junio, el Sutna decidió llamar a un paro general por tiempo indeterminado y su conducción, encabezada por Alejandro Crespo, se atrincheró en la Dirección Nacional de Relaciones Laborales del Ministerio de Trabajo, en Callao al 100. Convocó, además, a un acampe frente a esa dependencia, al que invitó a participar a otras organizaciones sociales. Crespo, quien abreva en el trotskismo, es una de las personalidades de mayor proyección política del Polo Obrero.

El Sutna explicó que reaccionó porque, denunció, las empresas y el Ministerio intentaron imponerle el cierre de la paritaria en discusión y el inicio de la que ya debería regir desde hace tres meses. El Ministerio lo negó, recordando que no tiene potestad de tomar una decisión así. Las empresas, por su parte, quedaron estupefactos por la situación. Testigos de la audiencia aseguran que hubo una agresión física a una funcionaria de la cartera laboral.

La toma duró 48 horas. El jueves a la noche, Trabajo presentó una demanda judicial contra Crespo, en la que denunció la toma del inmueble. "Hasta que no se vayan, no se retoma ninguna negociación", se plantó. El viernes, intimó a Crespo a presentarse en una nueva audiencia, a realizarse el lunes. El dirigente levantó el atrincheramiento y convocó a trasladar el acampe a las puertas de las plantas el fin de semana y a marchar el lunes frente a la sede central del Ministerio, en Alem al 600, donde se realizará la nueva audiencia.

Ya en Llavallol, donde está la planta de Bridgestone, como en San Fernando (Fate) y Merlo (Pirelli), había piquetes del Sutna que impedían el acceso, tanto de vehículos como de personal que intentó trabajar sin adherirse al paro.

Ayer a la noche, una de las tres plantas apagó su caldera y cerró definitivamente sus puertas. Bridgestone ya había frenado su línea de producción porque se había quedado sin materia prima. Una tercera empresa estaba a horas de bajar la palanca por la misma razón.

"Como es de público conocimiento, Bridgestone sigue enfrentando prolongadas negociaciones sindicales con el Sutna en el marco de la revisión paritaria 2021-2022. En Bridgestone, el bienestar y la seguridad de nuestros empleados son nuestros valores más importantes y, por eso, nos comprometemos a brindar un lugar de trabajo seguro para cada colaborador", explicó la japonesa, en un comunicado que difundió este sábado.

"Como resultado del conflicto en curso, el 23 de septiembre, Bridgestone ha decidido cerrar temporalmente todas las operaciones en la Argentina para proteger  a cada persona que integra nuestro equipo y garantizar la integridad de nuestra propiedad", anunció.

"Si bien todavía no se ha determinado cuándo podremos reanudar las operaciones, lo haremos cuando podamos garantizar la seguridad de todos los colaboradores", agregó.

"Bridgestone seguirá trabajando con el compromiso de superar esta situación, que actualmente pone en riesgo el suministro de neumáticos en el mercado", finalizó.

Fuentes de la industria automotriz decodifican la gravedad del mensaje. Destacadas por mirar siempre el largo plazo, la paciencia japonesa, en este caso, parece estar cerca del límite. En ese sentido, la toma del Ministerio de Trabajo habría sido un punto de inflexión para la visión de casa matriz. No es la única señal desde que detonó el conflicto, a mediados de mayo.

Bridgestone venía de sumar el año pasado un nuevo turno de producción a su planta, la centenaria ex Firestone de Llavallol, que incrementó 30% su dotación. Fue parte del plan de inversiones de $ 2800 millones lanzado en 2017 -u$s 175 millones de ese momento-, con el objetivo de crecer en exportaciones y, fundamentalmente, el incremento de producción que proyectaron sus automotrices clientes

Ese desembolso siguió a otros u$s 220 millones ejecutados entre 2013 y 2020, para modernizar la fábrica y aumentar 40% la producción de neumáticos de alto valor agregado para camionetas, autos y el sector agropecuario.

En el medio, en pleno conflicto y con sus accesos bloqueados, días atrás Bridgestone pagó de la segunda cuota de un bono extraordinario cercano al $ 1 millón para cada trabajador que, por un acuerdo firmado hace dos décadas con el Sutna, la empresa debió cumplir por sus resultados de 2021.

Sin embargo, no fue la última noticia de los últimos días. La semana pasada, la japonesa anunció que invertirá 270 millones de reales ($ 7500 millones) adicionales en su planta de Bahía, Brasil, inaugurada en 2006 y donde venía de erogar 700 millones de reales (u$s 135 millones) en 2021. Su intención es modernizarla para sumar la producción de cubiertas de alto rendimiento para automóviles de pasajeros, SUV y camionetas.

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