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A 10 días de las elecciones en Brasil —se celebrarán el 4 de octubre—, se recrudece la discusión en torno a las posibilidades de Luiz Inácio Lula da Silva de perpetuar su mandato por otros cuatro años.
En la vereda de enfrente se encuentra al hijo mayor de Jair Bolsonaro, Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), quien recortó la distancia con el oficialismo e incluso amenaza seriamente con una victoria en segunda vuelta.
Con la inminencia de las elecciones, la consultora AtlasIntel —quien en Argentina, por caso, vaticinó un triunfo de Javier Milei en 2023—, a la que tuvo acceso El Cronista, develó cuáles son los pareceres del pueblo brasilero con respecto a su gobierno.
Lula: baja la desaprobación y la aprobación se mantiene
Durante el mes de septiembre, los diversos relevamientos de AtlasIntel consignaron un descontento latente con relación a la mirada que se tiene sobre el referente del Partido de los Trabajadores (PT).
La desaprobación del gobierno cayó: pasó de ser del 54% en las dos primeras semanas del mes a 53% en la penúltima antes de las elecciones. No se encuentra lejos del anterior techo de 51% que perduró durante seis meses, entre junio y diciembre del año pasado.
La aprobación, por su parte, se mantiene en 45%. Sin embargo, queda lejos del 48% del mes de julio, antes de que Flavio Bolsonaro fuera una auténtica amenaza desde lo electoral para el oficialismo.
Otro punto sensible a atender es el de quienes avalan la gestión de Lula. Lejos quedó la medición de agosto del año pasado, cuando un 48% creía que su gobierno era “bueno” contra un 47% que lo veía como “malo”. Hoy en día, el Partido de los Trabajadores es visto con mayor aprehensión: 51% de imagen positiva contra 40% de imagen negativa.
Escenario electoral: cómo queda la contienda Lula vs. Bolsonaro
Para un escenario de primera vuelta, la polarización comenzó a tallar fuerte en el panorama del corto plazo. Lula pasó de una intención de voto del 44,1% de los encuestados al 45,8% de la segunda a la tercera semana de septiembre.
Es menester destacar que algo similar ocurre con Bolsonaro, quien también incrementó en intención de votos: en la primera semana de septiembre era del 37,4% y en la última medición fue del 43,4%.
Un dato no menor es el de los segmentos que se decantan por uno y otro candidato. Entre los hipotéticos votantes de Lula hay un 59% de mujeres, mientras que ese guarismo en el caso de su opositor desciende a 32,3%.
Según el propio Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil, 83.877.126 electoras podrán votar en octubre, el equivalente al 52,84% del total nacional, mientras que el electorado masculino suma 74.845.001 personas.
Estas aristas no son vinculantes, pero podrían ser relevantes de cara a un escenario de balotaje. ¿El motivo? Cerca del 24,7% de los encuestados aseguró que, en caso de no poder emitir un sufragio en favor de su candidato, elegiría el camino de impugnar o votar en blanco. Allí es donde se concentran las boletas claves para unos y otros.

En un escenario de segunda vuelta —gana quien obtenga la mitad más uno de los sufragios—, hoy persiste un empate técnico, según la medición de AtlasIntel. Lula se llevaría el 47,7% de los sufragios frente a un 47,4% de Flávio Bolsonaro. Sin tomar los votos nulos (en blanco o impugnados), la diferencia en favor del oficialismo sería superior: 50,2% vs. 49,8%.
Ante este escenario, la reelección ya no parece un camino seguro para el líder del PT y deberá pugnar hasta el último minuto por un voto que incline la balanza en su favor.
















