Fallas de fabricación

Explotaba y estuvo menos de un mes en circulación: la historia del Samsung Galaxy Note 7

Retirado del mercado por fallas en su producción, el modelo de la compañía surcoreana le generó pérdidas de u$s 5000 millones e impactó negativamente en la imagen de la marca.

La empresa surcoreana Samsung, líder en el mercado tecnológico de los teléfonos celulares, se vio envuelta en críticas en reiteradas oportunidades. Uno de los hechos más destacados se dio en 2016 por su modelo Galaxy Note 7, un smartphone lanzado el 19 de agosto de ese mismo año y descatalogado antes de cumplir un mes.

¿El motivo? El celular funcionaba como un pequeño explosivo debido a fallas en las baterías, que al sobrecalentarse explotaban y se prendían fuego, poniendo en riesgo la seguridad de los usuarios.

No tardaron en prohibirlo y hasta el propio Samsung pidió a sus consumidores que apagaran el dispositivo y lo cambiaran por otro smartphone. El fin definitivo de las ventas de este modelo le costó al gigante tecnológico u$s 5000 millones y una mancha gigante en su reputación, en el que se podría catalogar como uno de los fracasos más costosos vinculados a la seguridad de un producto de la historia de la tecnología.

El fin definitivo de las ventas de este "explosivo" modelo le costó al gigante tecnológico u$s 5000 millones y una mancha gigante en su reputación.

Durante todo un año, en los aeropuertos de las principales capitales del mundo se anunciaron por los altoparlantes que los pasajeros tenían prohibido abordar el avión con un Galaxy Note 7.

Pero parece que los problemas no terminan para Samsung. Hoy la empresa enfrenta otro paso en falso: deberá pagar una multa millonaria en Australia por mentir en reiteradas ocasiones sobre la resistencia al agua de algunos de sus modelos lanzados entre 2016 y 2018.

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Se trata de siete dispositivos diferentes -Galaxy S7, S7 Edge, A5, A7, S8, S8+ y el Galaxy Note 8- cuyas publicidades fueron engañosas al mostrar que eran sumergibles. Sin embargo, tras haberlos expuesto al agua, los dispositivos empezaron a presentar fallas técnicas y daños en el puerto de carga.

Por esta razón, Samsung deberá pagar 9,1 millones de euros. Y, de hecho, no es la primera vez que la empresa se enfrenta a una multa de este estilo. La Comisión Australiana de Competencia y Consumo -ACCC- afirma que Samsung ya se ha enfrentado a una cifra mayor por sus anuncios engañosos.

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