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La morosidad de las familias argentinas atraviesa un período de fuerte deterioro y deja a millones de personas fuera del crédito. En ese escenario, la plataforma Defende.me busca cambiar la lógica de las cobranzas: analiza cada deuda, evalúa cuánto puede pagar realmente una persona y negocia con sus acreedores para conseguir quitas, cuotas o condiciones que permitan cancelar la deuda y volver al sistema financiero.
La deuda dejó de ser solamente un problema de quien no puede pagar. Con la morosidad de los hogares en niveles récord, el sobreendeudamiento se convirtió también en un desafío para bancos, fintechs y empresas que buscan recuperar los créditos otorgados sin perder definitivamente a sus clientes.
Los últimos datos disponibles muestran la magnitud del fenómeno. La mora total consolidada del crédito a personas físicas llegó en junio al 17,5% del monto total otorgado, según el Monitor mensual de crédito a las familias elaborado por la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral junto a EcoGo. Se trata del vigésimo aumento mensual consecutivo.
El deterioro es particularmente fuerte si se toma como referencia diciembre de 2024, cuando la mora representaba solo el 3,6% del crédito. En diciembre de 2025 había trepado al 12,6% y en junio de 2026 alcanzó el 17,5%: en apenas un año y medio, el nivel prácticamente se multiplicó por cinco. Además, el 26,1% de los deudores registra algún nivel de mora, 8,8 puntos porcentuales más que un año atrás.
Otros análisis recientes también muestran el impacto sobre bancos y billeteras virtuales. Un informe del Centro CEPA, elaborado sobre datos de la Central de Deudores del BCRA, ubicó en mayo la morosidad de las familias con bancos en torno al 12,3%, mientras que en billeteras virtuales llegó al 29,6%.
En se marco, Defende.me propone intervenir en uno de los momentos más complejos del vínculo entre un consumidor y una entidad financiera: cuando la persona ya no puede afrontar sus compromisos y necesita negociar una salida.

Del cobrador al negociador
La propuesta parte de una idea diferente a la de los modelos tradicionales de recupero. En lugar de concentrarse exclusivamente en cuánto puede cobrar el acreedor, Defende.me busca determinar primero cuánto puede pagar el deudor de manera sostenible.
La compañía ya está operativa y asegura haber participado en más de 10.000 negociaciones durante los últimos años. Ahora busca llevar buena parte de ese conocimiento jurídico, financiero y tecnológico a una plataforma con mayor grado de automatización e inteligencia artificial.
El proceso comienza cuando el usuario ingresa sus datos y su CUIT. Con esa información, la plataforma identifica las deudas que figuran registradas en la Central de Deudores del Banco Central y las presenta de manera individual.
Después, la persona informa cuáles son sus posibilidades reales de pago dentro de determinados parámetros. Defende.me analiza cada obligación y, cuando corresponde contratar el servicio, comienza la negociación con el acreedor.
La lógica es resolver el problema deuda por deuda. Según explican desde la compañía, una negociación puede buscar una quita de capital, una reducción o eliminación de intereses, un plan de cuotas más extenso, una cuota mensual menor o incluso un acuerdo para cancelar todo el saldo mediante un pago único.
Pero la plataforma plantea una diferencia: no considera que una quita sea necesariamente un buen resultado si la nueva obligación sigue siendo imposible de afrontar.
“No sirve conseguir una quita importante si después la persona vuelve a caer en mora porque la cuota sigue siendo imposible de pagar”, explica Juan Manuel Baya Casal, founder y CEO de Defende.me.
Por eso, la negociación intenta demostrarle al acreedor cuál es la situación económica concreta del usuario y cuál es su capacidad de pago. El objetivo, según explican desde Defende.me, es llegar a un acuerdo que resulte atractivo para ambas partes, pero que fundamentalmente pueda cumplirse hasta el final.

Morosidad: cuánto cuesta y qué deudas puede negociar
Defende.me trabaja con diferentes modalidades según el tipo de deuda y la complejidad de la negociación. Algunas obligaciones pueden resolverse bajo un esquema freemium, principalmente cuando ya existe un canal de acuerdo con el acreedor y la gestión requiere poca intervención.
En otros casos se trata de negociaciones más complejas y el usuario debe contratar el servicio. El costo puede incorporarse dentro de la cuota acordada, incluyendo el cargo por utilización de la plataforma y el fee correspondiente a la negociación.
La propuesta también contempla servicios adicionales, como consultas con abogados especializados o acompañamiento profesional para situaciones que requieren una intervención más específica.
Así, aunque buena parte de la gestión se realiza digitalmente, el modelo no busca eliminar el contacto humano. La compañía trabaja bajo un esquema omnicanal y permite que el usuario se comunique con un asesor cuando la situación lo requiere.
A futuro, Defende.me apunta además a que el costo de la negociación pueda ser compartido entre el deudor y el acreedor cuando existan acuerdos con bancos, fintechs o empresas de recupero. La lógica es que, si la intervención permite al primero salir de la deuda y al segundo recuperar parte del crédito, el costo no necesariamente debería recaer exclusivamente sobre quien está endeudado.
Deudas: qué pasa después de pagar
Una de las cuestiones centrales en cualquier proceso de regularización es qué ocurre una vez que la deuda fue cancelada. Para Defende.me, la negociación no termina cuando se paga la última cuota.
La plataforma gestiona el libre deuda y acompaña al usuario en la regularización de su situación crediticia, de acuerdo con los procedimientos y plazos que correspondan en cada caso. El proceso queda documentado: acuerdo, pagos, cancelación y documentación respaldatoria.
Esto también busca resolver un problema frecuente en las negociaciones de deuda: que una persona tenga dificultades posteriores para demostrar que cumplió con lo acordado.
La compañía sostiene, además, que si un acuerdo se cae porque la capacidad de pago del usuario cambia, el caso no vuelve a cero. La intención es renegociar dentro del proceso iniciado, sin cobrar nuevamente por comenzar una negociación.
El objetivo final, entonces, no es solamente cancelar una deuda. Es que la persona pueda reconstruir progresivamente su perfil financiero y volver a acceder a productos y servicios del sistema, como crédito, alquileres o financiamiento para un emprendimiento.
“Cuando una persona queda definitivamente afuera del sistema financiero, todos pierden: pierde el deudor, pero también las entidades que dejan de tener un cliente”, sostiene Baya Casal.
Es por eso que, en un mercado donde la morosidad de los hogares acumula meses de deterioro, la apuesta de Defende.me es transformar la cobranza en un proceso de recuperación financiera.
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