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En el noroeste de Santa Cruz, en plena estepa patagónica, existe un pueblo de 40 habitantes que ocupa apenas cinco o seis cuadras que son irregulares.

Se llama Bajo Caracoles y, para miles de viajeros que recorren la Ruta Nacional 40, representa algo más que un punto en el mapa: es el único lugar donde cargar combustible en casi 460 kilómetros de ruta.

Por qué Bajo Caracoles existe donde ningún pueblo debería existir

El nombre del pueblo tiene origen geológico: el terreno es un “bajo” donde abundan fósiles de Crioceras, un amonite o “caracol” marino extinto hace más de 100 millones de años, en el período Cretácico Inferior.

Su historia como punto de paso arranca hace más de 10.000 años, cuando los grupos tehuelches usaban “rastrilladas”, senderos ancestrales para desplazarse por la Patagonia. La traza de la Ruta 40, trazada en la década de 1930, siguió en gran parte esas mismas huellas.

En 1943, el artesano picapedrero yugoslavo Mateo Barak levantó con piedras de la zona el edificio que hoy sigue en pie como Hotel Bajo Caracoles, con su escudo nacional tallado en la fachada y el año de inauguración grabado en la piedra.
En 1943, el artesano picapedrero yugoslavo Mateo Barak levantó con piedras de la zona el edificio que hoy sigue en pie como Hotel Bajo Caracoles, con su escudo nacional tallado en la fachada y el año de inauguración grabado en la piedra.Tripadvisor

El boliche que le dio vida al pueblo fue fundado a comienzos de la década de 1920 por Francisco José Folch y los comerciantes Caseros y Alessanco para abastecer a viajeros y estancias vecinas.

En 1943, el artesano picapedrero yugoslavo Mateo Barak levantó con piedras de la zona el edificio que hoy sigue en pie como Hotel Bajo Caracoles, con su escudo nacional tallado en la fachada y el año de inauguración grabado en la piedra.

Qué tiene Bajo Caracoles y qué le falta

Con 40 vecinos censados, el pueblo sostiene una presencia institucional que llama la atención por su tamaño:

  • Escuela Rural N.° 48 (jardín y primaria), con apenas cinco alumnos.
  • Destacamento policial División Unidad Operativa Tehuelche.
  • Puesto de Vialidad Provincial.
  • Juzgado de Paz.
  • Hotel, camping y local de comidas.

Lo que le falta es tan revelador como lo que tiene: en invierno, cuando la nieve corta la ruta, el pueblo queda aislado sin fecha de reapertura.

El combustible se busca en camioneta desde Perito Moreno, a 128 kilómetros, lo que encarece el precio. Sin embargo, para quienes llegan con el tanque en reserva, no hay alternativa hasta Gobernador Gregores, a 330 kilómetros hacia el sur.

Bajo Caracoles es además la puerta de acceso a la Cueva de las Manos, Patrimonio de la Humanidad, donde pinturas rupestres de los tehuelches conservan intactas huellas de hace 9.000 años. Y al Parque Nacional Patagonia, donde la Fundación Rewilding trabaja en la reintroducción de especies como el puma y el huemul.

El youtuber que viaja en moto a lo largo de la Argentina, Pablo Imhoff, compartió un video de cómo se ve este pueblo, sobre todo el hotel, boliche, almacén de ramos generales y pulpería que es vital para los que viajan ya que pueden cargar combustible y hacer noche.

En su video con más de 26 mil likes en YouTube se ven las dimensiones de este extraño, pero mágico lugar que sobrevive gracias a la ruta 40 y a los paisajes bellos del sur que atraen miles de turistas cada año.