En esta noticia

Reino Unido, Francia y Alemania expresaron el 24 de junio su preocupación por el operativo marítimo de China en las aguas al este de Taiwán.

Lo hicieron a través de un comunicado conjunto inédito emitido por sus embajadas de facto en Taipéi, la capital taiwanesa.

Qué dice el comunicado europeo y por qué es inusual

Las tres embajadas advirtieron que las acciones chinas “amenazan la estabilidad regional, así como la libertad de navegación y la seguridad del transporte marítimo internacional" y reiteraron su oposición a “cualquier cambio unilateral del statu quo, en particular mediante la amenaza o el uso de la fuerza o la coacción”.

Una muralla flotante de 300 kilómetros en medio del mar: China desafía a tres potencias mundiales y pone en jaque la libertad de navegación en Asia.
Una muralla flotante de 300 kilómetros en medio del mar: China desafía a tres potencias mundiales y pone en jaque la libertad de navegación en Asia.Generado con IA.

Los tres países tienen una política de “Una sola China” en la que reconocen la reivindicación de soberanía de Pekín sobre Taiwán sin necesariamente respaldarla. En ese contexto, un comunicado conjunto de esta naturaleza representa una señal diplomática de peso.

Estados Unidos también se sumó a las advertencias: un portavoz del Departamento de Estado rechazó cualquier pretensión de autoridad por parte de China para interferir en las libertades de navegación y señaló que Pekín está socavando la resolución pacífica de los asuntos que dice querer resolver.

Qué hizo China y cuál es su justificación

A principios de junio, el gobierno chino lanzó una "operación especial de control marítimo" en las aguas al este de Taiwán.

El ministerio taiwanés de Defensa contabilizó más de 100 buques oficiales chinos en los alrededores de la isla durante el mes, contra los 44 de mayo y los 40 de abril.

China aseguró que la operación respondía al anuncio de Japón y Filipinas de que iniciarían conversaciones formales para delimitar sus fronteras marítimas, lo que Pekín considera que involucra aguas bajo su jurisdicción.

Durante la operación, la guardia costera china inspeccionó 198 embarcaciones en tránsito y, según Taiwán, “acosó” a tres buques mercantes al exigirles información sobre su origen y destino.

Taiwán rechazó la autoridad de Pekín sobre esas aguas y prometió expulsar por la fuerza a cualquier nave que intente ejercer jurisdicción.

Las autoridades de Pekín consideran Taiwán una “parte inalienable” de su territorio y no descartan el uso de la fuerza para tomar el control de la isla, postura rechazada de forma tajante por el gobierno taiwanés.