

Correr y andar en bicicleta son opciones válidas para mantenerse activo, pero tienen un punto débil: el riesgo de lesiones articulares. La natación, en cambio, combina los beneficios cardiovasculares de los ejercicios aeróbicos con un impacto mínimo sobre huesos y articulaciones.
Un estudio reciente de la Universidad Federal de São Paulo (UNIFESP) lo confirma con datos concretos.
Por qué la natación supera a la carrera en salud cardiovascular
La investigación de la UNIFESP comparó durante ocho semanas tres grupos: uno sedentario, uno que corrió y otro que nadó, con sesiones de una hora, cinco veces por semana.
Tanto nadar como correr mejoraron la aptitud cardiorrespiratoria y elevaron el VO₂ máx. en más de 5%.
Sin embargo, la diferencia apareció al examinar la estructura del corazón: solo la natación aumentó la masa cardíaca y el ventrículo izquierdo, adaptaciones que la carrera no produjo frente al grupo sedentario.
El investigador que lideró el estudio, Andrey Jorge Serra, lo explicó en términos precisos: la natación combina adaptaciones funcionales y moleculares que hacen al corazón más fuerte y eficiente, algo que la carrera sola no logra en igual medida.
Otros estudios respaldan esta conclusión: un trabajo publicado en Frontiers in Physiology en 2023 mostró que adultos de 55 años o más que nadaron dos o tres días por semana durante ocho semanas tuvieron un riesgo significativamente menor de enfermedades cardiovasculares.
Otro estudio de 2024, en la misma revista científica Scientific Reports, verificó que la natación libre mejoró la resistencia cardiovascular en adultos de 60 a 70 años que entrenaron apenas dos días semanales durante 16 semanas.
Una investigación de la Universidad de Carolina del Sur, además, siguió a más de 40.000 hombres de entre 20 y 90 años durante 32 años y encontró que nadar puede reducir hasta un 50% la tasa de mortalidad respecto a quienes caminan, corren o no hacen actividad física.
Los beneficios concretos de nadar dos veces por semana
La flotación elimina la compresión que la gravedad ejerce sobre huesos, articulaciones y músculos, lo que convierte a la natación en una de las pocas disciplinas recomendadas para personas con dolor crónico, adultos mayores y quienes se recuperan de lesiones.
Los beneficios documentados incluyen:
- Control de factores de riesgo: hipertensión, colesterol elevado, diabetes y obesidad
- Mejora de la resistencia aeróbica con tono muscular simultáneo
- Reducción del estrés y la ansiedad
- Favorece la circulación sanguínea y el movimiento articular
- Riesgo de lesiones mínimo, a diferencia del running o el ciclismo
Para quienes empiezan, las recomendaciones son claras: al menos dos sesiones semanales de 30 minutos, comenzar de forma progresiva a intensidad suave, y optar por piscinas cubiertas climatizadas para evitar cambios bruscos de temperatura.
No hace falta nadar rápido ni durante horas. La constancia es el factor que determina los resultados.


















