

Hace casi 2.000 años, un hombre intentaba escapar de la ciudad de Pompeya mientras el Vesubio arrojaba cenizas y rocas volcánicas sobre todo a su alrededor. Hoy, por primera vez, ese rostro existe de nuevo.
El Parque Arqueológico de Pompeya y la Universidad de Padua recurrieron a inteligencia artificial para reconstruir digitalmente la cara de esa víctima, fallecida durante la erupción del año 79 d. C.
La imagen fue difundida por el Ministerio de Cultura de Italia el 27 de abril de este año.
Qué objetos llevaba el hombre cuando murió
Los investigadores hallaron al hombre cerca de la necrópolis de Porta Stabia, en las afueras de la antigua ciudad. Lo encontraron en movimiento, acompañado de otra persona, en lo que parecía ser una huida desesperada hacia la costa durante las primeras horas del desastre.

Junto a sus restos, los arqueólogos recuperaron cuatro objetos que permiten reconstruir sus últimos minutos:
- Un mortero de terracota, usado como escudo improvisado contra los fragmentos volcánicos.
- Una lámpara de aceite.
- Un pequeño anillo de hierro.
- 10 monedas de bronce.
Estos elementos no solo aportan datos sobre su muerte, sino también sobre la vida cotidiana en Pompeya antes de la catástrofe.
Cómo la IA reconstruyó el rostro después de 1.900 años
El proceso comenzó con el análisis de los restos óseos y los objetos personales hallados junto a la víctima. Los especialistas emplearon modelos generativos de inteligencia artificial para estimar las proporciones craneales y los tejidos faciales, en combinación con fuentes históricas de la población romana de la época.
La imagen resultante muestra al hombre corriendo por un camino cubierto de escombros, con el mortero de terracota en la mano, mientras el volcán entra en erupción detrás de él.
El director del parque, Gabriel Zuchtriegel, explicó que la dimensión de los datos arqueológicos acumulados es tal que solo la IA puede procesarlos de forma adecuada.
En este sentido, subrayó que la tecnología no reemplaza al trabajo científico, sino que lo potencia.
Pompeya, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, permanece como uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo.
La erupción del Vesubio del 79 d. C. sepultó la ciudad bajo cenizas y piedra pómez, lo que conservó en detalle los cuerpos y pertenencias de miles de habitantes.
En conclusión, la reconstrucción digital de este rostro representa un avance concreto en el uso de inteligencia artificial aplicada a la arqueología.


















