

Colocar un rollo de papel higiénico dentro de la heladera se convirtió en uno de esos trucos caseros que circulan con fuerza en redes sociales.
La idea resulta llamativa y, sobre todo, económica: aprovechar un elemento que suele estar disponible en cualquier hogar para ayudar a controlar la humedad y algunos olores desagradables.
Meter papel higiénico en la heladera para combatir la humedad y los malos olores
La explicación detrás del truco es bastante simple. El papel higiénico está compuesto por fibras capaces de retener pequeñas cantidades de humedad. Al colocar un rollo dentro de la heladera, puede absorber parte de la humedad ambiental y contribuir a disminuir la condensación en determinadas zonas.
Esto puede resultar especialmente útil cuando en el interior del electrodoméstico se acumula humedad o quedan olores provenientes de alimentos como quesos, carnes, pescados, salsas o comidas preparadas.
El papel no elimina por sí mismo las bacterias, no neutraliza completamente los olores fuertes y tampoco soluciona problemas relacionados con el funcionamiento de la heladera.
Además, si el rollo comienza a humedecerse demasiado, pierde rápidamente su capacidad de absorción y debe ser retirado. Por eso, el truco debe entenderse como una ayuda complementaria y no como un método de limpieza.

Dónde colocar el rollo de papel higiénico en la heladera
Quienes utilizan este método suelen colocar un rollo nuevo y seco en un estante de la heladera, preferentemente en una zona donde no entre en contacto con alimentos. También es importante evitar que quede junto a productos que estén descubiertos.
La recomendación es utilizar un rollo limpio, mantenerlo alejado de líquidos y retirarlo inmediatamente si se moja. Tampoco conviene colocarlo dentro de los compartimentos donde se almacenan frutas y verduras, especialmente si existe riesgo de contacto directo.
El papel puede permanecer algunos días en el interior, pero es importante controlar su estado. Si está húmedo, presenta manchas o desprende algún olor extraño, debe desecharse y reemplazarse por uno nuevo.
Para obtener mejores resultados, el truco puede acompañarse con medidas básicas como guardar los alimentos en recipientes herméticos, limpiar rápidamente cualquier derrame y revisar periódicamente los productos almacenados.













