El riesgo país subió hasta 470 puntos en medio de un contexto global mas desafiante. Sin embargo, se dieron datos globales que podría empujar a los bonos al alza.
Qué variables está mirando el mercado y qué expectativas tienen sobre el futuro de los bonos y del riesgo país. Los títulos que recomiendan los analistas en medio del recorte de la deuda.
Sube el riesgo país
El riesgo país alcanzó su mayor valor en dos meses al ubicarse por encima de los 474 puntos, aunque el miércoles cedió a 471 al cierre.
A la hora de explicar el deterioro en los bonos, el mercado pone el ojo mayormente en la dinámica de las variables globales, las cuales se han tornado más desafiantes.
Es decir, el escenario viene siendo desafiante para la deuda en dólares, en un contexto en el que las tasas en EEUU se han desplazado al alza fuertemente, lo que implica una importante caída de la renta fija en dólares de EEUU.
El dato más relevante es que la tasa del bono a 30 años superó el 5%, alcanzando su nivel más alto desde julio de 2007, mientras que la tasa a 10 años también se ubica cerca de máximos de las últimas dos décadas.
La fuerte suba de los rendimientos responde a una combinación de factores, entre los cuales se destaca que el mercado comenzó a ver mayores chances de una suba de tasas de la Fed en las próximas reuniones, así como también un deterioro de las variables fiscales en EEUU, con un aumento del déficit.

Los analistas de IEB entienden que la dinámica en la renta fija en dólares viene marcada principalmente por la volatilidad en el frente internacional.
“Los drivers de la renta fija en dólares argentinos vienen principalmente del frente internacional, y el principal impulso que puede tener son el avance de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Una distensión geopolítica, por la vía del precio del crudo y de menores expectativas de inflación podría permitir una compresión de las tasas globales y, con ella, del riesgo argentino”, afirmaron.
Desde la consultora 1816 también entienden que los drivers globales están condicionando la tendencia de los bonos domésticos, aunque entienden que dicha tendencia cambiará conforme se ingrese en el ciclo electoral.
“Por el momento, el apetito por el riesgo a nivel mundial está siendo más relevante para las cotizaciones de los bonos soberanos argentinos que los factores idiosincrásicos, que esperamos que ganen relevancia a medida que nos acerquemos a las elecciones”, explicaron.

Dato de inflación en EEUU
Dado que el factor global condiciona a los bonos argentinos, existe una variable clave de corto plazo que podría empujar a la deuda al alza.
En el día de hoy se conoció el dato de inflación en Estados Unidos el cual fue de 0.1% mensual en julio, en línea con lo esperado.
Por su parte, la inflación subyacente también se ubicó en línea con el consenso al anotar una variación de 0.2% m/m, acelerándose con respecto al 0.0% m/m previo.
En términos anuales, la inflación general se ubicó en 3.4% interanual, mientras que la núcleo quedó en 2.5% interanual.

Con este registro se redujeron las probabilidades de ver subas de tasas en las próximas reuniones, por lo que ahora el mercado ve como mayor escenario que la Fed deje sin cambios la tasa en la reunión de septiembre.
En concreto, el mercado ve con un 64% de probabilidad de que la Fed deje sin cambios la tasa en septiembre y que la próxima suba sea recién en diciembre.
De esta manera, al no esperar suba de tasas, los rendimientos de los bonos de EEUU deberían descomprimir y ello ayudar a que la deuda local pueda retomar las subas.

De cualquier manera, el mercado sigue observando los drivers locales que pesan sobre la renta fija local.
Pedro Cavallo, CFA, Head Portfolio Manager en Schroders, agregó que, en un entorno de tasas más altas, el mercado tiende a diferenciar con mayor intensidad entre emisores y a asignar valor a aquellos con fundamentos sólidos, catalizadores propios y una trayectoria de mejora verificable.
Así, para un país como Argentina, Cavallo advierte que un contexto global inicialmente más restrictivo en términos de liquidez —producto del aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro— no solo eleva la tasa de descuento, sino que también puede limitar el apetito por los activos de mayor riesgo.
Sin embargo, consideró que el componente idiosincrático continúa siendo relevante.
“La valuación de los bonos sigue incorporando cambios de expectativas sobre la sostenibilidad de la deuda, la acumulación de reservas, la consistencia del programa económico y el avance del programa financiero”, dijo Cavallo.
Rodrigo Benítez, economista jefe de Grupo ST, entiende que la curva en dólares tiene tres principales variables, entre los que destaca el político, una potencial salida a mercados y por último un escenario más “dovish” en lo internacional.
“En lo político estamos comenzando a entrar en la volatilidad que este tópico supone, monitoreando índices, encuestas y niveles de imagen positiva, aprobación, etc; así como también entender quién sería la oposición despejaría dudas para el escenario complemento”, indicó.
Sobre una posible salida a mercados internacionales, Benítez entiende que dicho evento ayudaría a tener mayor confianza en la capacidad del equipo económico de mantener al tipo de cambio con menor volatilidad dentro de un año electoral y con un esquema cambiario que supone mayor volatilidad a lo que acostumbrábamos.
Finalmente, el economista jefe de Grupo ST agregó que el escenario internacional volcado hacia un “escenario hawkish” podría culminar en un cambio de dicho movimiento.
“Esto podría favorecer a la curva Hard Dollar vía menores tasas nominales por el componente de la FED, así como un menor riesgo país producto de un debilitamiento del DXY y flujo hacia EM que podría generar un buen momento para salidas a mercados”, afirmó Benítez.

El EMBI más alto entre comparables y a nivel global
El riesgo país de 452 puntos de Argentina se ubica como el más elevado de América Latina superando ampliamente tanto el promedio regional, de 253 puntos básicos, como el promedio global, de 219 puntos básicos.
En el ranking, detrás de Argentina aparecen Ecuador (425 puntos básicos) y Bolivia (406 puntos básicos), mientras que el resto de los países se encuentra considerablemente más abajo como el caso de El Salvador que registra 268 puntos básicos, México con 199 puntos básicos, Colombia 188 puntos básicos y Brasil 173 puntos básicos.
La distancia de Argentina respecto de los parámetros de referencia resulta especialmente significativa ya que el registro argentino es poco menos del doble respecto al promedio latinoamericano y más que duplica el promedio global.
En el extremo opuesto aparecen Uruguay (66 puntos básicos), Chile (91 puntos básicos), Paraguay (104 puntos básicos) y Perú (108 puntos básicos).

Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, remarcó que si bien el Riesgo País logró acercarse a 400 puntos, el ruido global lo devolvió a la zona de 450 puntos.
Sin embargo, y pese al rebote actual, Franco destaca que el nivel de spread contra comparables emergentes sigue dando la pauta de que el espacio para la compresión existe.
De cualquier manera, advierte que la dinámica final dependerá, además del humor internacional, de una serie de factores macro-financieros y político sociales domésticos.
“Se destaca, además de la continuidad en la acumulación de reservas netas, la marcha de la economía real, sobre todo los sectores rezagados, el empleo y salario real privado formal, y la continuidad en la desinflación, todas claves para un humor social que será testeado el año que viene, por lo que sus diversas mediciones irán ganado terreno en el análisis inversor”, afirmó.
En cuanto al posicionamiento, Franco agregó que favorece bonos del tramo medio y lagro.
“Yendo a curvas, nuestra preferencia por el Global 2035 y el Global 2041 se apoya en que, de retomarse el sendero hacia los 400pbs e incluso perforarlos, el retorno total del tramo largo dominaría con claridad al del corto”, afirmó.
Al analizar la dinámica del riesgo país en el largo plazo, se evidencia que actualmente el EMBI se encuentra en niveles históricamente bajos.
En otras palabras, el riesgo país argentino ha permanecido históricamente en niveles elevados, con una fuerte concentración de observaciones por encima de los 1.000 puntos básicos.
Según los datos de J.P. Morgan recopilados por Mills Capital, el 43,2% de las observaciones se ubicó por encima de ese umbral, mientras que otro 27% aproximadamente se concentró entre los 500 y los 800 puntos.
Esto refleja que, a lo largo del período analizado, los episodios de elevada percepción de riesgo fueron mucho más frecuentes que los escenarios de spreads compatibles con un acceso fluido al financiamiento internacional.
En ese sentido, bajar de los 500 puntos representa ingresar en una zona relativamente poco habitual para Argentina.
Apenas el 19,6% de las observaciones históricas registró valores inferiores a ese nivel ya que sólo 0,2% estuvo alrededor de los 200 puntos, 2,3% en torno a 300, 6,5% cerca de 400 y 10,6% alrededor de 500 puntos básicos.
De esta manera, una eventual consolidación del riesgo país por debajo de los 500 puntos no sólo implicaría una mejora financiera, sino también un cambio hacia un régimen que Argentina transitó durante menos de una quinta parte del período contemplado en la muestra.

Hacia adelante, Emilio Botto, jefe de estrategia e inversiones de Mills Capital, indicó que la trayectoria va a estar más asociada a la consistencia de las variables macro locales, particularmente reservas, recaudación y el frente fiscal, que a un cambio estructural en los fundamentos.
“Para que los Globales puedan consolidar una paridad más alta, será importante que continúe el fortalecimiento de las reservas y la consolidación del superávit fiscal. A su vez, para sostener la dinámica fiscal será relevante que mejore el nivel de actividad, que continúa siendo uno de los puntos más débiles y presenta una recuperación heterogénea entre sectores”, dijo Botto.
Finalmente, también agregó que “de cara al proceso electoral, el mercado seguirá mirando quién será el principal candidato opositor y, fundamentalmente, qué nivel de apoyo pueda mostrar en las encuestas”.

Oportunidades de inversion
La curva soberana Hard Dollar muestra una pendiente positiva, con rendimientos que aumentan a medida que se extiende la duration.
En el tramo corto, los bonos presentan tasas relativamente comprimidas: el BPOD7 rinde 3,8%, el AO27 4,3%, el GD29 5,4% y el GD30 6,3%.
A medida que se avanza hacia vencimientos más largos, las TIR escalan hacia la zona del 8% al 9%, reflejando la prima adicional que exige el mercado para asumir mayor riesgo y duración.
También se observa una diferenciación importante entre bonos con vencimientos similares.
En el tramo largo, algunos Bonares operan con rendimientos superiores a los Globales: el AL35 y AL41 muestran TIR cercanas al 9,1%, mientras que GD35, GD38, GD41 y GD46 se encuentran aproximadamente entre 8,2% y 8,6%.

Considerando el escenario global mas desafiante, los analistas de Criteria ven apropiado realizar una estrategia diversificada en distintos tramos de la curva, es decir, en el tramo corto y medio.
“Para carteras en dólares con una perspectiva de largo plazo, seguimos priorizando la curva bajo ley local, combinando nuestra preferencia por el AL30 con posiciones complementarias en el AE38”, detallaron.
La paridad de los bonos Globales argentinos actualmente se ubica cerca del 80%, siendo este uno de los niveles más altos desde la reestructuración de 2020.
La dinámica refleja una fuerte compresión del riesgo percibido por el mercado y una revalorización de la deuda soberana, aunque el hecho de que los bonos todavía operen debajo de la par implica que aún existe margen de recuperación si continúa disminuyendo el riesgo país y se consolida la percepción de capacidad de pago del soberano.
Desde Research Mariva también siguen viendo valor en la deuda local.
“Mantenemos una sobre ponderación en deuda soberana, respaldada por rendimientos atractivos, acumulación de reservas, mejora fiscal y financiación en divisas locales. En un escenario a tres meses en el que la curva de rendimientos soberanos converge hacia rendimientos acordes con su calificación crediticia B actual, cercana al 8%, los bonos GD35 y GD41 ofrecen el mayor potencial alcista, en torno al 8%”, dijeron desde Research Mariva.
Finalmente, los analistas de Cohen siguen viendo valor en la deuda local, en especial los bonos más cortos.
“Seguimos constructivos con los soberanos, aunque el punto de entrada exige mayor selectividad mientras que, para perfiles más conservadores, elAO27 (4,2% TIR) y el AO28 (7,7% TIR) siguen siendo buenas alternativas”, dijeron desde Cohen.













