En esta noticia

Desde que Argentina adoptó el sistema de patentes Mercosur en 2016, todos los vehículos nuevos reciben un dominio con el formato dos letras, tres números y dos letras finales.

Lo que muchos conductores desconocen es que las primeras letras se asignan de manera secuencial, por lo que pueden servir como una referencia rápida para estimar cuándo fue patentado un vehículo por primera vez.

Los primeros autos registrados bajo este sistema recibieron combinaciones que comenzaban con AA, y con el paso del tiempo el esquema fue avanzando de forma progresiva: AB, AC, AD, AE, AF y así sucesivamente.

Por ese motivo, las letras iniciales pueden ofrecer una orientación aproximada sobre la antigüedad registral de un vehículo. Sin embargo, es importante aclarar que no existe una tabla oficial de la Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad del Automotor (DNRPA) que vincule cada combinación de letras con un año exacto.

Además, la velocidad con la que avanzan las combinaciones depende de la cantidad de patentamientos realizados en cada período, por lo que una misma serie puede abarcar varios meses e incluso extenderse entre distintos años calendario.

El error más común: confundir el año de patentamiento con el año de fabricación

Uno de los puntos más importantes al analizar una patente es entender que el año de patentamiento no siempre coincide con el año de fabricación del vehículo.

La fecha que puede inferirse a partir de la patente corresponde al momento en que el automóvil fue inscripto por primera vez en el registro automotor. Sin embargo, el vehículo pudo haber sido fabricado meses antes.

Por ejemplo, un auto producido a fines de un año puede permanecer en stock y patentarse recién al año siguiente. En ese caso, la documentación registral reflejará la fecha de patentamiento, pero no necesariamente la fecha de fabricación.

Por eso, al momento de comprar un usado, los especialistas recomiendan verificar siempre la información que figura en el título del automotor, la cédula y el número de identificación vehicular (VIN).

Las primeras letras de la patente Mercosur pueden ayudar a estimar la fecha de patentamiento de un auto usado, pero no permiten determinar con precisión su año de fabricación. Fuente: Shutterstock
Las primeras letras de la patente Mercosur pueden ayudar a estimar la fecha de patentamiento de un auto usado, pero no permiten determinar con precisión su año de fabricación. Fuente: Shutterstock

Cuándo sirve mirar la patente y cuándo no alcanza

Conocer la lógica de las letras puede resultar muy útil como primer filtro para revisar publicaciones de vehículos usados.

Si un aviso presenta inconsistencias evidentes entre la patente y la antigüedad declarada, puede ser una señal para revisar la documentación con mayor atención. Sin embargo, la patente por sí sola no alcanza para determinar con exactitud la edad real de un vehículo.

Incluso existen situaciones particulares en las que un automóvil fabricado varios años antes puede haber sido patentado bajo el sistema Mercosur. Por ejemplo, un vehículo modelo 2014 podría haber recibido una patente Mercosur si permaneció sin registrar y fue patentado después de la entrada en vigencia del nuevo esquema en 2016.

Por eso, los expertos coinciden en que la lectura de la patente debe tomarse como una herramienta orientativa, útil para obtener una referencia rápida, pero siempre complementada con la documentación oficial.

En definitiva, las primeras letras de una patente Mercosur pueden ayudar a estimar cuándo fue patentado un vehículo, pero no permiten conocer con precisión su año de fabricación ni reemplazan la información que figura en los documentos oficiales. La patente brinda una pista; los papeles cuentan la historia completa.