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Agustina tiene 31 años y hace casi ocho meses dejó Argentina para instalarse en Vigo, Galicia. Llegó con experiencia como profesora de inglés, pero al poco tiempo decidió ampliar la búsqueda laboral y terminó consiguiendo trabajo en una panadería con cafetería.

Actualmente trabaja de 7:30 a 15:30, cinco días a la semana, y tiene miércoles y jueves libres. De esta manera, una vez que termina su jornada, dispone de toda la tarde para hacer planes, encontrarse con amigos o ir a la playa.

Su sueldo está entre 1.300 y 1.400 euros mensuales, más las propinas. “Lo mismo por más dinero porque me permite vivir tranquila”, resumió en diálogo con El Cronista al comparar su situación laboral actual con la que tenía en Argentina.

De profesora de inglés a empleada de una panadería

Cuando llegó a España, Agustina primero buscó trabajo como docente. Consiguió dar talleres de inglés en dos colegios a través de un instituto, pero el ingreso era muy bajo.

Por eso continuó buscando empleo. También pasó algunas semanas como agente de seguros, aunque abandonó ese trabajo porque cobraba por comisiones y no tenía un ingreso fijo.

“Yo necesitaba un trabajo que me dijera: vos trabajás de tal a tal hora y cobrás tanto, punto”, explicó.

La oportunidad apareció en una panadería cercana a su vivienda. Después de dejar su currículum sin obtener respuesta, decidió acercarse personalmente al obrador y hablar con los dueños. Les explicó que era profesora, que no tenía experiencia y que quería aprender algo nuevo.

Dos semanas después la llamaron. Quedó seleccionada y comenzó a trabajar allí.

Agustina, empleada de una panadería en España.
Agustina, empleada de una panadería en España.El Cronista.

Cuánto gana y cuánto puede ahorrar

Con su sueldo actual, Agustina asegura que puede afrontar sus gastos sin recibir ayuda económica de su familia. “Acá no tengo ayuda económica de nadie. Y de Argentina tampoco recibo dinero”, aclaró.

Aun así, puede pagar el alquiler, hacer las compras, salir, comprar ropa y ahorrar. “Llego a pagar el alquiler, vivir, salir, comprarme ropa y a ahorrar”, contó.

Además, uno de los aspectos que más destaca de su experiencia es que logró ahorrar, en apenas tres meses, una cifra que en Argentina veía muy lejana.

Toda la tarde libre para disfrutar de Vigo

Para Agustina, una de las principales ventajas de su rutina es que termina de trabajar a las 15:30. A partir de ese momento tiene toda la tarde disponible para hacer actividades y encontrarse con amigos.

“Siempre quedo con alguien para vernos y tomar un café o una caña”, contó.

En sus días libres suele ir a la playa y también comenzó a aprovechar la cercanía con otros destinos europeos. Desde Vigo, por ejemplo, planeaba viajar a Oporto, Portugal.

También destaca el precio de las salidas. Según relató, un café cuesta entre 1,50 y 2 euros, mientras que una caña ronda los 2,50 o 3 euros. En muchos bares, además, suelen acompañar la bebida con algo para comer.

“En Argentina salir a tomar un café era algo que hacía cada vez menos por lo económico”, recordó.

Agustina, empleada de una panadería en España.
Agustina, empleada de una panadería en España.El Cronista.

El detalle del Celta de Vigo

Además de su trabajo, Agustina mantiene un vínculo especial con la ciudad a través del fútbol. Es hincha del Celta de Vigo, una pasión que heredó de su abuelo, nacido en esa ciudad.

Desde Argentina ya formaba parte de la comunidad de seguidores del club y administra las redes sociales de @celtalatam.

“Me vine buscando la mejor calidad de vida”

Agustina reconoce que el dinero no fue el único motivo por el que decidió emigrar, pero sí considera que su situación económica actual modificó su calidad de vida. “Allá de profe trabaja muchísimas horas sin llegar al millón de pesos mensual”, comparó.

Ahora, con un trabajo en una panadería, puede pagar sus gastos, darse gustos y ahorrar sin depender de su familia. “No me vine por eso, pero en parte sí. Me vine buscando la mejor calidad de vida y realmente la encontré”, aseguró.