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Con la llegada de las bajas temperaturas, el aire acondicionado vuelve a convertirse en uno de los principales aliados para calefaccionar los hogares. Sin embargo, los especialistas en climatización advierten que existe un error muy común que afecta el rendimiento del equipo y puede generar un gasto innecesario de energía.

Muchas personas aumentan la temperatura desde el control remoto, pero olvidan activar el modo calor. Como consecuencia, el aparato continúa funcionando con la configuración de refrigeración o no cambia correctamente de modalidad, lo que impide alcanzar una temperatura confortable y obliga al sistema a trabajar con mayor esfuerzo.

Qué ocurre cuando el aire acondicionado no está en modo calefacción

Si el equipo permanece configurado en modo frío, el ambiente no logra calentarse de forma eficiente, incluso aunque se programe una temperatura elevada. Esta situación hace que el compresor funcione durante más tiempo del necesario, incrementando el consumo eléctrico y acelerando el desgaste de algunos de sus componentes.

En departamentos o casas sin instalación de gas el aire acondicionado se volvió clave para pasar el invierno (Fuente: archivo).
En departamentos o casas sin instalación de gas el aire acondicionado se volvió clave para pasar el invierno (Fuente: archivo).PonyWang

Los técnicos recomiendan comprobar siempre que el equipo esté configurado en la función “HEAT”, identificada habitualmente con el símbolo de un sol. Ese simple paso permite que el sistema opere correctamente y evita un funcionamiento ineficiente durante los meses de invierno.

Otros hábitos que pueden aumentar el consumo de energía

Además de seleccionar el modo incorrecto, existen otras prácticas que reducen el desempeño del equipo. Entre ellas se encuentran fijar temperaturas demasiado altas, no realizar la limpieza periódica de los filtros, encender y apagar el aire acondicionado de manera constante o bloquear la salida del aire con muebles, cortinas u otros objetos que dificultan la circulación del calor.

Para mejorar la eficiencia, los especialistas aconsejan mantener la temperatura entre 20 °C y 24 °C, limpiar los filtros al menos una vez por mes, cerrar puertas y ventanas para conservar el calor dentro del ambiente y dejar despejada la unidad interior. Estas medidas no solo ayudan a reducir el consumo de energía, sino que también contribuyen a prolongar la vida útil del equipo.