La pandemia aceleró la digitalización de la cadena de pagos, el comercio electrónico y los servicios financieros, y con ese proceso llegó un cambio de paradigma. Andrés Gil, Líder de Cyber y Riesgo Estratégico en Deloitte Spanish Latin America, describió que, en el último tiempo, la ciberseguridad ya dejó de tener como objetivo principal la protección de la empresa, sino del cliente. “Antes queríamos proteger la empresa para que no la hackeen; ahora es al cliente, que al final del camino es el que nos da razón de ser”, afirmó.
Gil señaló que el riesgo cibernético dejó de ser un problema técnico aislado para convertirse en un riesgo sistémico. La razón, explicó, es que toda transacción económica —ya sea una compra, un contrato de servicio o una operación fintech— termina derivando en un flujo de pagos con un componente digital. “Todo tiene un costado digital en el que aparece el riesgo de ciberseguridad”, dijo.
El ejecutivo remarcó que la conversación en el sector ya no gira en torno a cómo proteger una empresa o un banco en particular. “Lo que se habla hoy en el mundo de la ciberseguridad es cómo proteger al cliente y al ecosistema digital de negocios”, aseguró Gil. Ese desplazamiento del foco, de la infraestructura corporativa al usuario final, define la nueva agenda de riesgo para bancos, fintechs y medios de pago.








