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La incorporación de unos pocos minutos de mindfulness a la rutina diaria podría contribuir al control de la presión arterial y favorecer algunos indicadores relacionados con la salud cardiovascular.

Sin embargo, los especialistas remarcan que esta práctica debe entenderse como un complemento y no como un reemplazo de los controles médicos, los cambios de hábitos o los tratamientos indicados.

Salud cardiovascular: los cambios que observaron quienes practicaron mindfulness

Una revisión publicada en Cardiology Clinics analizó los resultados de 18 ensayos clínicos aleatorizados que estudiaron distintas intervenciones vinculadas con la psicología positiva y el mindfulness.

El trabajo, dirigido por Rosalba Hernández, de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, incluyó programas realizados de manera presencial, virtual y combinada. Las propuestas evaluadas incorporaban prácticas como meditación, ejercicios de gratitud, entrenamiento del optimismo y estrategias destinadas a mejorar determinados hábitos.

En general, las intervenciones se extendieron durante seis a 12 semanas. Entre los esquemas analizados, los que combinaban práctica frecuente en el hogar con encuentros semanales durante períodos de ocho a 12 semanas mostraron asociaciones más consistentes con cambios favorables en la presión arterial, algunos marcadores inflamatorios y la función endotelial, es decir, el funcionamiento de la capa que recubre el interior de los vasos sanguíneos.

Salud cardiovascular.
Salud cardiovascular.Unsplash.

Uno de los ensayos incluidos en la revisión evaluó durante 12 semanas una intervención digital relacionada con la espiritualidad. Al finalizar, los participantes registraron una reducción de 7,6 mmHg en la presión arterial sistólica y de 4,1 mmHg en la presión sistólica central, que refleja la presión registrada en la aorta.

Por qué el mindfulness puede influir en el estrés y el cuidado del corazón

La presión arterial no está determinada únicamente por el funcionamiento del corazón. También intervienen el sistema nervioso, el nivel de estrés, el descanso, la actividad física, la alimentación y otros factores relacionados con el bienestar psicológico.

El cardiólogo intervencionista Joseph Daibes, del Lenox Hill Hospital, explicó a Women’s Health que una exposición prolongada al estrés puede mantener activado el sistema nervioso simpático, asociado con la respuesta de “lucha o huida”. Esa activación puede favorecer un aumento sostenido de la presión arterial.

Por su parte, la psicóloga clínica Hillary Ammon, del Center for Anxiety and Women’s Emotional Wellness, señaló que las prácticas de atención plena pueden ayudar a centrar la atención en el presente en lugar de mantenerla enfocada constantemente en preocupaciones relacionadas con el pasado o el futuro.

Además, Daibes vinculó la gratitud y el optimismo con una mejor respuesta frente al estrés y con comportamientos que favorecen la salud cardiovascular, como realizar actividad física, descansar adecuadamente, prestar mayor atención a la alimentación y seguir las indicaciones del equipo médico.

La hipertensión necesita controles médicos y, en algunos casos, medicación

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor de 1.400 millones de adultos de entre 30 y 79 años tenían hipertensión en 2024. La entidad considera hipertensión a una presión arterial de 140/90 mmHg o más, confirmada mediante mediciones realizadas en diferentes días.

Uno de los principales problemas es que puede presentarse sin síntomas evidentes. Por eso, la única manera de saber si una persona tiene la presión elevada es medirla.

Para reducir el riesgo cardiovascular, la OMS recomienda mantener una alimentación saludable, reducir el consumo de sal, realizar actividad física de manera regular, evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol. También resulta fundamental mantener los controles médicos y tomar los medicamentos cuando hayan sido indicados.

La hipertensión necesita controles médicos y, en algunos casos, medicación.
La hipertensión necesita controles médicos y, en algunos casos, medicación.Magnific.

Estas medidas ayudan a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y daño renal. Sin embargo, no todas las personas pueden controlar la hipertensión únicamente mediante cambios en el estilo de vida y algunas necesitan tratamiento farmacológico.

El mindfulness puede incorporarse como una herramienta complementaria para el manejo del estrés, pero no reemplaza el seguimiento médico. Además, no todas las personas reaccionan de la misma manera a estas prácticas: en determinados casos, concentrarse en las sensaciones internas puede resultar incómodo o incluso aumentar la ansiedad.

Ante valores elevados de presión arterial, síntomas o cualquier cambio en el tratamiento, lo recomendable es consultar con un profesional de la salud.