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Gabriel Rubinstein, quien fue viceministro de Economía durante la gestión de Sergio Massa, analizó las posibilidades que podría enfrentar el dólar de cara a la contienda electoral de próximo año y planteó dos escenarios cambiarios. Además, consideró como “muy probable” una devaluación y advirtió sobre las consecuencias de postergar esta corrección..
En diálogo por Radio Continental, el exfuncionario presentó dos caminos posibles para el tipo de cambio en la Argentina, que dependen de la garantía que Javier Milei llegue a las próximas elecciones con altas probabilidades de ganar.
“Si Milei no gana o no se percibe como que vaya a ganar, lo más probable es que la gente se dolarice y ahí no van a alcanzar los dólares del Banco Central. Ahí tendremos cepo o devaluación, o una situación muy complicada”, sostuvo el analista.
Qué riesgo conlleva una devaluación mal ejecutada
Rubinstein sostuvo que las probabilidades de atravesar una crisis cambiaria son elevadas debido a la complejidad del reordenamiento económico. En ese sentido, explicó que elevar el valor del tipo de cambio implica riesgos complejos.
“Ese ajuste macroeconómico de llevar un dólar más alto tiene sus costos y sus problema; si no se hace bien, te puede llevar a un episodio hiperinflacionario”, precisó.
Por el contrario, si el ordenamiento de la paridad se ejecuta de forma correcta, estimó que la aceleración de precios tendría un carácter transitorio. Según estimó el economista, “tendrás 3 o 4 meses de alta inflación, entre 4% y 6%, y después ya todo se acomoda”.

Las consecuencias de postergar una devaluación, según Rubinstein
Pese a la necesidad de esta medida, el economista consideró que el costo político de la medida frena la toma de decisiones: “Nadie quiere pasar por ese mal trago, menos el que está gobernando”.
De todas formas, consideró muy probable encarar una corrección definitiva. “Pasar por una última devaluación que corrija la situación actual (...) en algún momento va a tener que pasar”, subrayó.
“Es muy probable que haya que pasar por ese mal trago. No digo que sea algo inevitable, pero lo veo como probable y alguien seguramente lo va a tener que encargar esto, porque (la economía) no quedó bien acomodada”, insistió.
Finalmente, advirtió las consecuencias de postergar el reordenamiento macroeconómico. “Si se posterga es probable que la economía siga lánguida, a estas famosas dos velocidades donde algunos le va bien y a muchos le va mal”, concluyó.















