

La alimentación infantil influye de forma directa en el crecimiento y el desarrollo. Por eso, la calidad de la dieta constituye uno de los principales focos de atención para especialistas y organizaciones vinculadas a la salud.
Los patrones alimentarios no se evalúan únicamente por la cantidad de comida consumida. Cada vez más investigaciones analizan la variedad y la calidad de los alimentos presentes en la dieta para identificar posibles déficits nutricionales.
Qué muestran los datos sobre la calidad de la dieta
Un informe presentado por el equipo interdisciplinario de Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI) recopiló resultados de una investigación del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Nutrición (CEPEA) sobre los hábitos alimentarios de niños argentinos.
El estudio, titulado “Calidad de dieta en niños/as entre 4 y 9 años y en mujeres adultas en 4 ciudades de Argentina y modelización de los efectos de un consumo regular de yogur sobre la ingesta de nutrientes críticos”, analizó patrones de consumo y la calidad global de la alimentación.
Entre los resultados, la investigación detectó que solo el 12% de los niños alcanza una dieta de calidad alta, mientras que el 61% se ubica en un nivel medio y el 26% en un nivel bajo. Además, el 49% presenta una ingesta insuficiente de calcio.

La recomendación de los especialistas
De acuerdo con el trabajo de CEPEA, uno de los principales problemas no se relaciona con un exceso de alimentos ocasionales, sino con una baja presencia de alimentos considerados protectores, especialmente verduras y legumbres.
En ese sentido, Sandra Blasi, Licenciada en Nutrición, integrante de PROFENI y especialista en Nutrición Pediátrica de la UBA, explicó que “un patrón alimentario saludable está conformado por variedad de alimentos de todos los grupos”, con una presencia destacada de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, granos, frutos secos, lácteos, huevos, pescados, carnes y aceites vegetales.
Los especialistas también destacaron una simulación realizada dentro del estudio. Allí se evaluó el impacto de sumar diariamente un yogur natural con probióticos a la alimentación habitual de los participantes.
Según los resultados obtenidos por CEPEA, esa incorporación logró reducir la prevalencia de ingesta insuficiente de calcio en la población infantil. En el escenario más favorable, la disminución alcanzó el 40%.
El aporte de microorganismos vivos a la alimentación, a través de alimentos fermentados como el yogur, es otro elemento que va cobrando relevancia, por su impacto favorable sobre la microbiota, que repercute en salud digestiva, respiratoria, metabólica e inmunológica.
La importancia de mejorar la calidad de la dieta también encuentra respaldo en investigaciones científicas previas. Un estudio publicado en Clinical Nutrition ESPEN por Fabios, Zazpe, García-Blanco y otros autores resaltó la relevancia de la calidad nutricional de la alimentación y su asociación con una adecuada cobertura de micronutrientes en niños.













