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Vaca Muerta se convirtió en uno de los principales motores de generación de dólares de la economía argentina y su crecimiento también abrió un abanico de alternativas para los inversores que buscan posicionarse en el desarrollo energético.

Pero apostar por el shale neuquino no implica necesariamente comprar acciones de una petrolera.

Las opciones cambian considerablemente según el riesgo que se quiera asumir, el horizonte de inversión y si se busca capturar una eventual valorización de las compañías o priorizar una renta en dólares con mayor previsibilidad.

Consultados por El Cronista, Leandro Monnittola, asesor financiero, y Rodrigo Fregenal, CEO de REF Capital, coinciden en que existen alternativas tanto en renta variable como en renta fija.

Y, al momento de mirar las compañías más directamente vinculadas con el crecimiento de Vaca Muerta, aparecen tres nombres compartidos: YPF, Vista Energy y Pampa Energía.

La diferencia principal está en el perfil de riesgo: las acciones permiten capturar con mayor intensidad el crecimiento y la valorización de las compañías, pero con mayor volatilidad; las ON permiten participar del crecimiento del sector mediante renta fija en dólares y cobro de cupones”, explicó Monnittola.

YPF, Vista y Pampa: las tres coincidencias

Aunque aparecen entre las elecciones de ambos especialistas, comprar cualquiera de las tres compañías no significa tener exactamente la misma exposición.

Monnittola señaló que YPF es “el principal operador de Vaca Muerta y uno de los vehículos más directos para capturar el crecimiento del shale argentino”. El asesor destacó el incremento de la producción no convencional y el plan de inversiones de la petrolera.

Fregenal también ubica a YPF entre las alternativas para un perfil agresivo, es decir, dispuesto a tolerar una mayor volatilidad para intentar capturar directamente el crecimiento de producción y exportaciones.

Vista Energy presenta otra característica. “Es una alternativa con una exposición particularmente concentrada en Vaca Muerta”, explicó Monnittola, quien destaca su estrategia enfocada en recursos no convencionales, el crecimiento de su producción y una participación creciente de las exportaciones.

Fregenal coincide en considerarla una exposición directa al desarrollo de la formación, aunque señala una diferencia práctica para el inversor local: Vista no cotiza como acción en el mercado argentino y el acceso se realiza mediante un CEDEAR, el certificado negociado localmente que representa un activo que cotiza en el exterior.

La tercera coincidencia es Pampa Energía, aunque en este caso la exposición es más diversificada. La compañía tiene negocios en petróleo y gas, generación eléctrica, transmisión y petroquímica.

Monnittola pone el foco en Rincón de Aranda, uno de sus principales desarrollos en Vaca Muerta. Según los datos aportados por el asesor, el proyecto fue incorporado al RIGI, contempla una inversión estimada de aproximadamente u$s 4.500 millones y apunta a desarrollar una producción de hasta 45.000 barriles diarios.

Así, aunque las tres aparecen como alternativas para seguir el crecimiento de Vaca Muerta, la lógica no es idéntica: YPF aparece como el gran operador; Vista ofrece una exposición especialmente concentrada en el shale; y Pampa combina esa apuesta con otros negocios energéticos.

ON: cómo tener exposición con menor volatilidad

YPF

Para quienes quieren participar del crecimiento energético sin asumir toda la volatilidad de una acción, ambos especialistas incorporan una segunda alternativa con las Obligaciones Negociables (ON), deuda emitida por empresas que paga intereses y devuelve el capital según las condiciones de cada instrumento.

A diferencia de las acciones, las ON no dan “control” sobre la compañía y sus compradores no se convierten en socios.

Monnittola diferencia incluso las alternativas según el horizonte.

Para largo plazo menciona la

  • MGCRD de Pampa Energía, con vencimiento en noviembre de 2037 y una TIR informada de 7,22%;
  • la VSCXD de Vista Energy, que vence en abril de 2038 y presenta una TIR de 7,06%;
  • y la PLC7D de Pluspetrol, con vencimiento en septiembre de 2037 y una TIR de 7,20%.

La TIR —tasa interna de retorno— permite estimar el rendimiento del instrumento considerando su precio y los pagos previstos si se mantiene bajo las condiciones correspondientes.

“Son alternativas que permiten tomar exposición de largo plazo al sector energético argentino mediante renta fija en dólares y cobro de cupones”, explicó.

Para un horizonte más corto, el asesor menciona la

  • TTCDD de Tecpetrol, con vencimiento en noviembre de 2030 y TIR de 5,99%;
  • la **VSCRD de Vista**, a octubre de 2031 y 5,68%;
  • y la **YM39D de YPF**, que vence en julio de 2030 y mostraba una TIR de 5,96%. Esta última tiene, según los datos aportados, un cupón fijo de 8,75%.

Fregenal propone para los perfiles más conservadores priorizar ON de compañías energéticas con calificación AAA(arg) o equivalente y menciona, según la disponibilidad de emisiones, a Pan American Energy, Pampa Energía, Transportadora de Gas del Sur y Central Puerto.

“La calificación AAA representa el máximo nivel dentro de la escala local, aunque no elimina los riesgos propios del emisor, del mercado argentino ni de la evolución regulatoria del sector”, advirtió.

Para un inversor dispuesto a asumir algo más de riesgo en busca de rendimiento, también señala a MSU Energy, cuya calificación de largo plazo fue confirmada, según indicó, en AA-(arg) con perspectiva estable por FIX SCR.

La alternativa menos evidente: comprar deuda de Neuquén

Fregenal suma una vía que se aleja de las compañías petroleras, al proponer invertir en deuda de la provincia de Neuquén.

La lógica es tener una exposición indirecta al crecimiento de Vaca Muerta a través de la jurisdicción donde se concentra buena parte de la actividad y que recibe ingresos fiscales asociados a las regalías hidrocarburíferas.

Los bonos provinciales neuquinos ofrecen una forma de participar indirectamente del crecimiento de la actividad hidrocarburífera y de la mejora de los ingresos fiscales asociados a regalías, sin quedar expuesto directamente a una empresa petrolera”, explicó.

Pero el especialista advierte que no debe confundirse esa exposición con comprar deuda corporativa de una energética.

“La fortaleza de la provincia está vinculada con el desarrollo de Vaca Muerta, pero el riesgo sub-soberano no es equivalente al riesgo corporativo de una compañía con calificación AAA”, señaló.

En este caso recomienda analizar específicamente la legislación bajo la cual fue emitido cada bono, moneda de pago, vencimientos, garantías y calificación vigente.

Petróleo, política e infraestructura: los riesgos que hay que mirar

La existencia de distintas alternativas tampoco convierte al crecimiento de Vaca Muerta en una inversión sin riesgos.

Fregenal enumera entre las principales variables a seguir el precio internacional del petróleo y del gas, el riesgo regulatorio argentino, eventuales modificaciones en las reglas de exportación, la infraestructura necesaria para evacuar una producción creciente y el nivel de endeudamiento de cada compañía**.

A ellos se suman el riesgo político y macroeconómico local y, para quien opte por deuda neuquina, la situación fiscal de la provincia. En acciones y CEDEAR, además, el inversor debe estar dispuesto a tolerar una volatilidad considerablemente mayor.

Por eso, la coincidencia entre los especialistas está menos en encontrar un único “papel ganador” que en definir qué instrumento se adapta a cada inversor.

“Para un perfil más agresivo, vemos atractivo en la renta variable, particularmente en compañías con una exposición elevada al crecimiento de Vaca Muerta”, sostuvo Monnittola.

Para perfiles moderados o conservadores, en cambio, propone complementar la exposición mediante ON del sector.

Fregenal lo resume en una misma tesis: “La clave es entender que Vaca Muerta puede ser una misma tesis de inversión, pero implementada con instrumentos completamente diferentes según cada perfil”.