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Luego de una cosecha exitosa pero con incertidumbre internacional y climática por delante, el campo argentino vuelve a mirar las inversiones, pero sabiendo que no todas las alternativas requieren la misma cantidad de capital ni permiten recuperar el dinero en el mismo plazo.
Comprar tierra puede demandar décadas para repagar la inversión, mientras que un tractor, una sembradora o la incorporación de hacienda de cría tienen horizontes considerablemente más cortos. Esa diferencia también determina qué tipo de financiamiento resulta compatible con cada decisión.
El último Ag Barometer Austral, elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, muestra que el 64% de los productores considera que es un buen momento para realizar inversiones importantes. Sin embargo, sólo el 61% de ese grupo prevé concretarlas rápidamente, equivalente a alrededor del 39% del total de los productores relevados.
La tierra encabeza las preferencias, con 35%, seguida por tractores, con 23%; hacienda de cría, con 19%; y sembradoras, con 16%.
Tierra o maquinaria: la diferencia puede ser de más de 20 años
Según las estimaciones incluidas en el Ag Barometer, la compra de tierra tiene un período de repago de aproximadamente 30 años.
La lógica de esa inversión es distinta de la compra de una máquina. El informe caracteriza a la tierra fundamentalmente como un activo patrimonial, reserva de valor y apuesta a una eventual apreciación de largo plazo.
Por eso, variables como el precio relativo del campo, el riesgo país y la tasa utilizada para evaluar una inversión adquieren especial relevancia.
El plazo cambia radicalmente para la maquinaria.
El informe estima un período de repago de entre cinco y seis años tanto para tractores como para sembradoras. En estos casos, la inversión está vinculada principalmente con la reposición y modernización del capital productivo: reemplazar equipos envejecidos, ganar eficiencia o aumentar productividad.
La diferencia de más de dos décadas entre ambos activos tiene una consecuencia financiera directa.
Una inversión que necesita 30 años para recuperar el capital difícilmente pueda financiarse con un crédito que deba cancelarse en cinco. Por eso, según la Universidad Austral, la compra de tierra requiere una proporción significativa de capital propio o instrumentos de financiamiento de muy largo plazo.
Para maquinaria, en cambio, el horizonte que plantea el informe es otro: créditos de aproximadamente cinco o seis años, similares al período durante el cual el activo debería generar los recursos necesarios para repagar la inversión.
El trabajo señala que existen líneas de ese plazo, particularmente en dólares, ofrecidas por entidades financieras y empresas del sector.
Ganado: invertir hoy para generar terneros durante varios años

La tercera alternativa tiene una lógica diferente tanto de la tierra como de una máquina.
La hacienda de cría concentra 19% de las preferencias y el informe la identifica como una de las novedades de las decisiones actuales de inversión.
En este caso, el productor inmoviliza capital al comprar vientres para obtener un flujo de terneros durante los años siguientes y conserva, además, el valor residual del animal. La Universidad Austral estima también un horizonte de repago del orden de cinco a seis años.
El plazo del crédito vuelve a ser determinante porque el activo necesita atravesar su propio ciclo biológico antes de generar ingresos.
De allí surge una de las principales conclusiones del informe: no alcanza con determinar si una inversión puede ser rentable.
“El financiamiento debe tener un plazo compatible con el tiempo que tarda el activo en generar los fondos necesarios para repagarlo”, plantea el trabajo.
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