En esta noticia
La inteligencia artificial avanza hacia una nueva etapa del comercio electrónico: los llamados pagos agénticos, que permitirán a un agente buscar, comparar y comprar en nombre del usuario dentro de límites predefinidos.
Visa y OpenAI ya anunciaron una alianza para integrar la infraestructura de pagos de la compañía financiera en las experiencias comerciales de la plataforma de inteligencia artificial, un movimiento que también involucra a bancos y fintechs.
¿Qué son lo pagos agénticos?
En lugar de ingresar a diferentes tiendas y completar personalmente el proceso, el usuario podrá indicarle a un agente qué necesita, cuánto está dispuesto a gastar y bajo qué condiciones puede avanzar.
Por ejemplo, podría ordenarle que compre una entrada para un recital si cuesta menos de determinado valor, que reserve un vuelo cuando baje de precio o que reponga un producto cuando vuelva a estar disponible. Si se cumplen las condiciones, el agente podrá realizar la operación utilizando una credencial autorizada.
La promesa es reducir tiempo y fricciones. El desafío consiste en demostrar que el agente realmente representa al usuario y que actuó dentro de los límites que este le fijó.
Cómo funcionarán los pagos realizados por la IA
El modelo no apunta, al menos inicialmente, a entregarles autonomía ilimitada a los agentes. Según explicó BBVA internacional, la tecnología funcionará mediante reglas definidas por el usuario, como límites de gasto, tipos de comercios habilitados o necesidad de una aprobación adicional.

Una compra pequeña y habitual podría concretarse automáticamente. En cambio, si el importe es elevado o aparece una señal de riesgo, el sistema deberá solicitar una validación.
Para hacerlo posible, cada operación tendrá que comprobar la identidad del usuario, la legitimidad del agente y la existencia de un mandato. Tecnologías como la tokenización, que reemplaza los datos reales de la tarjeta por una credencial digital protegida, la biometría y las passkeys serán fundamentales.
BBVA participa de Visa Agentic Ready, un programa creado para probar pagos iniciados por agentes con tarjetas y comercios reales. En julio, la entidad informó que completó en Europa su primera transacción de este tipo.
La experiencia demuestra que la tecnología puede operar sobre la infraestructura actual, aunque todavía se encuentra en una etapa de pruebas.
Qué buscan Visa y OpenAI
Visa y OpenAI anunciaron una colaboración para integrar la infraestructura de pagos de la compañía financiera en las experiencias comerciales desarrolladas sobre la plataforma de inteligencia artificial.
Según informó Visa, la alianza utilizará credenciales tokenizadas, autorización en tiempo real y sistemas de monitoreo de fraude. Las operaciones estarán sujetas a políticas definidas por el usuario, como montos máximos, categorías permitidas y aprobaciones obligatorias.
Para OpenAI, el acuerdo permite que sus agentes avancen desde la búsqueda y recomendación hacia la ejecución de tareas que involucran dinero. Para Visa, representa la oportunidad de mantener su red en el centro de las operaciones, incluso si el consumidor deja de ingresar directamente al sitio del comercio.

Los bancos también buscan ocupar una posición clave: conocen la identidad del cliente, emiten las credenciales y pueden aprobar o rechazar operaciones según su nivel de riesgo.
El nuevo problema de seguridad
Para Stijn Vander Straeten, CEO de Crypto Finance Group, en charla con El Cronista, el cambio obliga a ampliar el concepto tradicional de seguridad financiera.
“Ya no alcanza con proteger la clave de una persona; hay que proteger y auditar la autorización de un agente que actúa en su nombre”, explicó en declaraciones a este medio.
El ejecutivo consideró que el desafío puede aparecer antes en la Argentina por el uso extendido de stablecoins y sostuvo que los bancos y las fintechs que comiencen a desarrollar mecanismos de custodia y gobernanza para estos agentes tendrán una ventaja cuando el comercio agéntico gane escala.
El interrogante más importante es quién responde cuando la inteligencia artificial se equivoca.
“¿Quién es responsable cuando un agente toma una decisión equivocada? Esa pregunta determinará hasta qué punto la autonomía tendrá un verdadero alcance en las finanzas institucionales”, advirtió Vander Straeten.
Por eso, sostuvo que la inteligencia artificial no reduce la necesidad de infraestructura institucional, sino que la amplifica. Un agente que opere en representación de una persona o un fondo deberá cumplir requisitos de segregación de activos, auditoría y trazabilidad similares a los exigidos a un administrador humano.
El vínculo con las stablecoins
Luis Ayala, Head of LatAm en BitGo, agregó en charla con este medio que los pilotos desarrollados por empresas de comercio electrónico y redes de tarjetas siguen un patrón común: “Tokenización de los medios de pago, límites programables y verificación de identidad”.
Según explicó, el problema es similar al que enfrenta desde hace años la custodia institucional de activos digitales: permitir operaciones automáticas sin exponer las claves ni entregar un control irrestricto sobre los fondos.
“La inteligencia artificial puede decidir qué comprar, pero no debería tener control irrestricto del dinero usado para comprarlo”, afirmó Ayala.
El ejecutivo anticipó que la discusión será todavía más relevante si los pagos agénticos comienzan a utilizar stablecoins y otras redes blockchain.
En ese escenario, ya no bastará con verificar una tarjeta: también será necesario definir quién conserva las claves digitales, qué operaciones puede firmar el agente y cuándo se exige una aprobación humana.

La batalla, por lo tanto, no se limita a quién procesa el pago. OpenAI y otras plataformas de inteligencia artificial pueden convertirse en la nueva puerta de entrada al comercio; Visa y Mastercard buscan preservar su lugar como redes de confianza; y los bancos y custodios intentan controlar la identidad, los permisos y la seguridad del dinero.
El comercio agéntico promete algo sencillo: pedirle a una inteligencia artificial que encuentre y compre lo que necesitamos. La parte difícil será garantizar que los agentes puedan pagar sin que las personas pierdan el control.
¡Queremos conocerte!
Registrate sin cargo en El Cronista para una experiencia a tu medida.
















