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Cada vez que se publica el índice PCE, los mercados financieros reaccionan casi de inmediato y no ocurre porque sea el indicador de inflación más conocido, sino porque es la medida que la Reserva Federal utiliza como principal referencia para decidir el nivel de las tasas de interés.
El dato difundido esta semana mostró una inflación algo menor a la esperada y volvió a modificar las apuestas sobre la próxima reunión del banco central estadounidense, prevista para el 27 y 28 de octubre.
Los operadores redujeron la probabilidad de una nueva suba de tasas, aunque la discusión sigue abierta porque la inflación continúa muy por encima del objetivo oficial y la economía estadounidense mantiene un nivel de actividad elevado.
¿Qué es el PCE y por qué la Fed lo prefiere?
El PCE (Personal Consumption Expenditures Price Index) mide la evolución de los precios de los bienes y servicios consumidos por los hogares estadounidenses. Aunque muchas veces queda opacado por el IPC, la Reserva Federal le presta más atención porque considera que refleja mejor el comportamiento real del consumo.
Mientras el IPC sigue una canasta relativamente fija de bienes y servicios, el PCE incorpora con mayor rapidez los cambios en los hábitos de consumo. Por ejemplo, si las familias sustituyen un producto por otro más barato cuando aumentan los precios, ese cambio queda reflejado con mayor rapidez en el PCE.
Además existe una versión subyacente (core PCE), que excluye alimentos y energía por tratarse de componentes especialmente volátiles. Esa variante suele tener un peso central en las discusiones de política monetaria.
Qué mostró el dato de agosto
El informe publicado por la Oficina de Análisis Económico mostró que el PCE avanzó 0,3% mensual durante agosto, por debajo del 0,4% que esperaba el consenso de los analistas. El core PCE aumentó 0,2% mensual.
En términos interanuales, la inflación general se ubicó en 3,4%, mientras que la subyacente quedó en 3%. El dato fue recibido como una señal favorable porque confirmó una desaceleración algo mayor a la prevista.
Sin embargo, también dejó en evidencia que la inflación todavía permanece bastante por encima del objetivo del 2% que persigue la Reserva Federal.
Antes de conocerse el dato, los operadores asignaban cerca de un 45% de probabilidad a una nueva suba de tasas durante la reunión de octubre.
Después de la publicación del PCE, esa probabilidad cayó y pasó a predominar la expectativa de que la Fed mantenga sin cambios el rango actual de tasas.
También se sintió en el mercado de bonos, los rendimientos de los Treasuries a dos años, que suelen reflejar las expectativas sobre la política monetaria, retrocedieron inmediatamente después de difundirse el dato.
Los bonos a 10 años, en cambio, recuperaron rápidamente parte del movimiento inicial y volvieron a niveles similares a los previos a la publicación, una señal de que los inversores todavía no consideran cerrado el debate sobre la inflación.

Un dato mejor no cambia toda la historia
La moderación del PCE no alcanzó para convencer a todos los analistas.
Luis Alvarado, codirector de estrategia de renta fija global del Wells Fargo Investment Institute, señaló que parte de la sorpresa ya era conocida por cambios en la metodología de cálculo y sostuvo que la experiencia cotidiana de inflación continúa siendo elevada para consumidores y empresas.
En su opinión, la Reserva Federal sigue enfrentando el desafío de controlar una inflación persistente sin afectar excesivamente una economía que todavía muestra fortaleza.
Esa visión coincide con el diagnóstico que la propia Fed presentó tras su reunión de septiembre. Además de mantener una inflación superior al objetivo, las proyecciones oficiales siguen mostrando una economía resiliente, con crecimiento positivo y un mercado laboral que no terminó de enfriarse.
En ese sentido, la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, defendió la suba de 25 puntos básicos de la última reunión de la autoridad monetaria.
“A nivel nacional, la inflación ha superado la meta del 2% de la Fed durante más de cinco años. Como saben, voté junto con el resto del FOMC a favor de aumentar las tasas de interés en 25 puntos básicos en la reunión de septiembre. Estoy comprometida con el objetivo de devolver la inflación a su meta, al tiempo que se preserva la fortaleza del mercado laboral”, expresó.
El PCE no decide solo
Aunque el PCE es probablemente el indicador de inflación más importante para la Reserva Federal, no es el único dato que llegará a la mesa del Comité Federal de Mercado Abierto antes de su reunión de octubre.
Los funcionarios también seguirán de cerca:
- la evolución del empleo;
- los salarios;
- el crecimiento económico;
- el precio internacional del petróleo;
- y las expectativas de inflación.
La decisión final dependerá de la combinación de todos esos factores y no exclusivamente de un único informe mensual.
Por qué también importa para Argentina
Las decisiones de la Reserva Federal suelen sentirse mucho más allá de Estados Unidos.
Si las tasas permanecen elevadas durante más tiempo, los bonos del Tesoro continúan ofreciendo rendimientos altos, el financiamiento internacional se encarece y los mercados emergentes enfrentan mayores dificultades para atraer capital.
Ese contexto suele traducirse en mayor presión sobre activos considerados más riesgosos, entre ellos la deuda de países como Argentina.
Por eso, cada publicación del PCE termina siendo observada con atención también por inversores locales.
Más que un simple dato de inflación, se convirtió en una de las principales pistas para anticipar cuál será el próximo movimiento de la Reserva Federal y cómo podría cambiar el escenario financiero internacional durante los próximos meses.

Por Lucas González Monte
Redactor de Audiencias Members
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