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Las obligaciones negociables (ON) en dólares suelen aparecer entre los instrumentos que distintos analistas incluyen en las estrategias orientadas a perfiles conservadores.

A diferencia de otras alternativas de inversión, las ON permiten que los inversores accedan al financiamiento de empresas privadas a cambio de percibir intereses durante un período determinado. Esa combinación entre renta periódica y exposición al dólar explica buena parte del interés que despiertan dentro del segmento de renta fija corporativa.

Por qué las ON aparecen en las carteras conservadoras

Las obligaciones negociables (ON) en dólares ocupan un lugar relevante dentro del mercado de capitales argentino.

Se trata de instrumentos de deuda emitidos por empresas privadas que permiten acceder a pagos periódicos de intereses y, bajo determinadas condiciones, a la devolución del capital en los plazos previstos por cada emisión.

Por sus características, las ON suelen formar parte de las estrategias que muchos analistas consideran adecuadas para perfiles conservadores. La posibilidad de acceder a renta en dólares, incorporar diversificación y asumir una volatilidad generalmente menor que la de las acciones explica buena parte de ese interés.

Sin embargo, estos instrumentos no son equivalentes a mantener dólares billete ni constituyen inversiones libres de riesgo. Quien compra una obligación negociable le presta dinero a una empresa y, por lo tanto, asume la posibilidad de que esa compañía enfrente dificultades para cumplir con sus compromisos financieros.

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Fuente: Shutterstock
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Por ese motivo, antes de invertir resulta fundamental comprender cómo funciona el instrumento, cuáles son sus fuentes de rentabilidad y qué riesgos implica.

Qué son las obligaciones negociables y cómo funcionan

Las obligaciones negociables son títulos de deuda emitidos por empresas que buscan financiamiento en el mercado de capitales.

Cuando una compañía coloca una ON, recibe fondos de los inversores y se compromete a devolver ese dinero en el futuro de acuerdo con las condiciones establecidas en el prospecto de emisión. A cambio, paga intereses durante la vida del instrumento y restituye el capital según el cronograma previsto.

Desde el punto de vista del inversor, comprar una ON implica convertirse en acreedor de la empresa emisora durante un período determinado.

A diferencia de una acción, donde la rentabilidad depende principalmente de la evolución del negocio y del precio de mercado, una obligación negociable define desde el inicio aspectos clave como la fecha de vencimiento, la modalidad de amortización y la frecuencia de pago de los intereses.

Las características pueden variar significativamente entre emisiones. Existen ON denominadas en dólares, instrumentos vinculados al tipo de cambio y estructuras con distintos mecanismos de pago.

Por ese motivo, los especialistas recomiendan revisar siempre el prospecto antes de invertir y evitar asumir que todas las emisiones “en dólares” funcionan de la misma manera.

Mercado primario y mercado secundario: una diferencia clave

El inversor puede acceder a una obligación negociable de dos maneras.

La primera es a través del mercado primario, cuando la empresa realiza la emisión y ofrece los títulos por primera vez. En ese caso, las condiciones se encuentran definidas previamente en la documentación de la colocación.

La segunda alternativa es el mercado secundario, donde las ON ya emitidas se negocian entre inversores.

En este ámbito, el precio puede ubicarse por encima o por debajo del valor nominal según distintos factores, entre ellos la evolución de las tasas de interés, la percepción de riesgo sobre la compañía emisora y el tiempo restante hasta el vencimiento.

Para el inversor minorista, esta diferencia es relevante porque el precio de compra influye directamente sobre el rendimiento efectivo de la inversión.

Cómo se obtiene rentabilidad con una ON

La rentabilidad de una obligación negociable puede provenir de dos fuentes.

La primera son los intereses que paga la empresa durante la vida del instrumento. Estos pagos periódicos, conocidos como cupones, constituyen la principal fuente de ingresos para quienes buscan generar renta.

La segunda es la variación del precio de mercado.

Como las ON cotizan en el mercado secundario, su valor puede fluctuar a lo largo del tiempo. Si un inversor compra un título a determinado precio y posteriormente lo vende a un valor superior, puede obtener una ganancia adicional. Del mismo modo, si necesita vender antes del vencimiento en un contexto desfavorable, puede registrar una pérdida aun cuando la empresa continúe cumpliendo con todos sus pagos.

Por eso, los especialistas suelen diferenciar entre quienes mantienen la inversión hasta el vencimiento y quienes buscan aprovechar movimientos de precios en el mercado secundario.

ON: por qué suelen aparecer en las estrategias conservadoras

La presencia recurrente de las ON en las carteras orientadas a perfiles conservadores responde a varios factores.

Uno de ellos es la posibilidad de acceder a flujos de ingresos relativamente previsibles a través del cobro de intereses. Otro aspecto valorado por muchos inversores es la exposición a activos denominados en dólares o vinculados a la evolución de esa moneda.

También influye la volatilidad relativa. Si bien los precios pueden fluctuar, las obligaciones negociables suelen presentar movimientos menos pronunciados que los observados en instrumentos de renta variable, especialmente cuando son emitidas por compañías con perfiles crediticios sólidos.

A esto se suma la posibilidad de diversificar una cartera entre distintos sectores económicos, empresas y plazos de vencimiento.

Qué analizan los especialistas antes de invertir

Al evaluar una obligación negociable, los analistas suelen concentrarse en la capacidad de pago de la empresa emisora.

Para ello observan variables como el nivel de endeudamiento, la generación de flujo de caja, la evolución de los ingresos, la estructura financiera y el calendario de vencimientos.

También consideran el sector en el que opera la compañía. En general, los negocios con ingresos más previsibles o vinculados al dólar suelen facilitar la evaluación de la capacidad de repago.

Más allá del emisor, los especialistas analizan las características propias del instrumento: plazo, esquema de amortización, modalidad de pago de intereses y liquidez en el mercado secundario.

Otro criterio habitual es la relación entre riesgo y rendimiento. Una tasa más elevada no necesariamente representa una mejor oportunidad de inversión y puede reflejar una percepción de riesgo superior por parte del mercado.

ON: cómo se comparan con otras alternativas conservadoras

Las ON comparten espacio con otros instrumentos utilizados por perfiles conservadores, aunque presentan características distintas.

Frente a los dólares billete, ofrecen la posibilidad de generar ingresos a través del cobro de intereses. A cambio, incorporan riesgo crediticio, ya que la rentabilidad depende de la capacidad de pago de una empresa.

Respecto de los plazos fijos en dólares, suelen brindar una mayor variedad de plazos y estructuras de rendimiento, aunque exigen analizar la situación financiera del emisor.

En comparación con los bonos soberanos, el riesgo principal está asociado a la compañía emisora y no al Estado. Esto lleva a muchos inversores a evaluar la calidad crediticia corporativa de manera independiente de la situación fiscal del país.

También suelen compararse con los bonos ajustados por inflación. Mientras estos últimos buscan proteger el poder adquisitivo en pesos, las ON en dólares apuntan a incorporar exposición a la moneda estadounidense.

Por último, frente a las acciones o los CEDEARs, las ON suelen presentar una volatilidad menor y flujos de pago más previsibles, aunque también un potencial de apreciación más acotado.

Los riesgos que todo inversor debe conocer

Aunque suelen ser consideradas alternativas defensivas dentro del mercado de capitales, las ON no están exentas de riesgos.

Riesgo crediticio

Es la posibilidad de que la empresa emisora enfrente dificultades para cumplir con el pago de intereses o con la devolución del capital.

Riesgo de mercado

Las condiciones financieras pueden modificar el precio de una ON en el mercado secundario. Quien necesita vender antes del vencimiento puede hacerlo a un valor superior o inferior al de compra.

Riesgo de liquidez

No todas las emisiones presentan el mismo volumen de negociación. Una menor liquidez puede dificultar la venta del instrumento cuando el inversor necesita disponer de los fondos.

Riesgo de reinversión

Los pagos recibidos durante la vida del instrumento podrían no encontrar alternativas equivalentes para reinvertir el capital en el futuro.

Qué revisar antes de invertir en ON

Antes de incorporar una obligación negociable a una cartera, los especialistas recomiendan responder algunas preguntas básicas.

  • ¿Quién es la empresa emisora?
  • ¿Cómo genera sus ingresos?
  • ¿Cuál es su situación financiera?
  • ¿Qué calificación de riesgo posee la emisión?
  • ¿Cómo y cuándo paga intereses?
  • ¿Cuál es el cronograma de devolución del capital?
  • ¿Existe liquidez suficiente en el mercado secundario?

También resulta indispensable leer el prospecto de emisión y comprender las características específicas del instrumento. Dos ON pueden presentar perfiles de riesgo muy distintos aun cuando pertenezcan al mismo sector o estén denominadas en la misma moneda.

Además, conviene verificar el rendimiento efectivo al que se está comprando, especialmente cuando la operación se realiza en el mercado secundario.

Otro aspecto a considerar es el tratamiento impositivo. Las implicancias fiscales pueden variar según las características de la emisión y la situación particular de cada inversor, por lo que resulta recomendable verificar ese punto antes de tomar una decisión.

Cinco preguntas que deberías hacerte antes de invertir en una ON en dólares

1. ¿Entiendo cómo y cuándo voy a cobrar los intereses?

Cada emisión tiene un cronograma específico que conviene conocer antes de invertir.

2. ¿Conozco la situación financiera de la empresa emisora?

La capacidad de pago de la compañía es uno de los factores más importantes al evaluar una ON.

3. ¿Podría necesitar el dinero antes del vencimiento?

Si la respuesta es sí, conviene prestar especial atención a la liquidez del instrumento.

4. ¿Comprendo los riesgos que estoy asumiendo?

La exposición al dólar no elimina el riesgo crediticio ni el riesgo de mercado.

5. ¿Esta inversión es compatible con mis objetivos financieros?

Toda decisión debería analizarse en función del horizonte temporal y la tolerancia al riesgo de cada persona.

La clave al pensar en obligaciones negociables no pasa únicamente por la tasa ofrecida. Comprender quién es la empresa que toma la deuda, cuáles son sus condiciones financieras y cómo funciona cada emisión resulta tan importante como el rendimiento potencial que promete el instrumento.

En un mercado donde conviven compañías con perfiles muy distintos, la calidad crediticia del emisor sigue siendo uno de los factores centrales a la hora de evaluar una obligación negociable.