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La estabilidad del contado con liqui (CCL) favoreció a las inversiones en pesos y reactivó el carry trade. Según GMA Capital, las acciones argentinas encabezaron el ranking, mientras los bonos soberanos en dólares quedaron condicionados por el aumento de las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense.
Julio volvió a ofrecer rendimientos positivos para buena parte de las inversiones en pesos. Con un contado con liquidación que avanzó apenas 0,2% durante el mes, la renta variable local y los instrumentos ajustados por inflación superaron con claridad a las alternativas dolarizadas.
El S&P Merval fue la inversión ganadora: registró una suba de 4,3% en pesos y de 4,1% medida en dólares al tipo de cambio financiero, de acuerdo con la firma que conduce Nery Persichini. Fue el único activo del relevamiento que consiguió superar el 4% mensual en moneda estadounidense.
El desempeño marcó el regreso de las acciones argentinas al primer lugar del ranking mensual, después de un período en el que la renta variable estuvo condicionada por la volatilidad internacional y las dudas sobre el ritmo de recuperación de los activos locales.
El podio de las inversiones de julio
Detrás del S&P Merval se ubicaron los Boncer, que ganaron 2,2% en pesos y 2% en dólares. Estos títulos se beneficiaron de la continuidad del carry trade y de la cobertura que ofrecen frente a la inflación.
El plazo fijo UVA completó el podio, con un rendimiento de 2% en pesos y de 1,8% en dólares. Medido en términos reales, sin embargo, su retorno fue neutro, ya que acompañó la inflación del período.

La estabilidad cambiaria también favoreció a los instrumentos vinculados con las tasas de interés. La tasa TAMAR privada dejó una ganancia de 1,7% en dólares, mientras que los bonos Duales y la tasa Badlar privada rindieron 1,6%.
Más atrás se posicionaron los fondos comunes de inversión money market, con un avance de 1,3% en dólares; los Botes, con 1,2%; y las Lecaps, con 0,9%.
El ranking de GMA Capital muestra que los rendimientos nominales positivos no siempre alcanzaron para superar la inflación. Los Duales y los instrumentos Badlar perdieron 0,2% en términos reales, mientras los money market retrocedieron 0,5%, los Botes 0,6% y las Lecaps 0,9%.
El carry trade volvió a escena
El factor determinante fue la estabilidad del dólar financiero. Mientras el contado con liquidación avanzó solo 0,2% en pesos y tuvo una variación prácticamente nula medido en dólares, los instrumentos de renta fija en moneda local acumularon rendimientos superiores.
Esta combinación permitió recuperar la lógica del carry trade: obtener una tasa en pesos que supere el movimiento del tipo de cambio. Los mejores resultados se concentraron en los instrumentos que, además de ofrecer rendimiento en moneda local, incorporaron protección contra la inflación, como los Boncer y el plazo fijo UVA.
No obstante, el informe muestra una diferencia importante entre rendimiento nominal y ganancia real. Dentro de la renta fija, solamente los Boncer lograron superar la inflación, con un retorno real de 0,2%.
El gran ganador en términos reales también fue el S&P Merval, con una mejora de 2,3% por encima del avance de los precios.
Los bonos en dólares quedaron últimos
En el extremo opuesto aparecieron los instrumentos dolarizados. Los Bopreal y los Bonares registraron pérdidas de 0,4% en dólares, mientras que los Globales y los Bonares dollar-linked retrocedieron 0,9%.
Según GMA Capital, el desempeño negativo de los bonos soberanos no respondió únicamente a factores domésticos. El riesgo país aumentó menos de 10 puntos básicos durante julio y cerró en 435 puntos, pero los títulos argentinos fueron afectados por el fuerte incremento de las tasas libres de riesgo en Estados Unidos.

El informe atribuyó ese movimiento a la decisión de la Reserva Federal (Fed) de mantener sin cambios la tasa de referencia en su reunión del 29 y 30 de julio.
Y es que las diferencias dentro del organismo y las dudas que dejó la comunicación posterior impulsaron una venta de bonos estadounidenses de largo plazo y provocaron un empinamiento de la curva.
A ese escenario se sumó la escalada del conflicto con Irán, que impulsó al petróleo casi 7% en una sola jornada y reavivó las expectativas inflacionarias.
Como resultado, el rendimiento del Treasury estadounidense a diez años terminó en 4,75% anual, con un incremento de 31 puntos básicos en julio y en su nivel más alto desde enero de 2025. La tasa a 30 años llegó a 5,27%, tras subir 37 puntos básicos en el mes, su mayor registro desde 2007.

Con los bonos argentinos ofreciendo un rendimiento promedio cercano al 9,1%, GMA Capital estimó que más de la mitad de sus movimientos de precios responde actualmente a factores internacionales. Es la mayor dependencia de las condiciones financieras globales desde 2007.
Así, julio dejó dos señales para los inversores: la estabilidad del dólar volvió a favorecer el carry trade, pero el mayor rendimiento llegó por el lado de las acciones. Y es que el S&P Merval no solo encabezó el ranking mensual, sino que fue la única inversión analizada que entregó una ganancia superior al 4% en dólares.
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