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La robótica está entrando en una nueva etapa. Durante décadas, los robots estuvieron concentrados principalmente en fábricas y tareas específicas, pero la combinación de inteligencia artificial, sensores cada vez más sofisticados, chips más potentes y menores costos está cambiando el escenario.

El salto más visible aparece en los robots humanoides, capaces de caminar, manipular objetos y aprender tareas. Pero el fenómeno es mucho más amplio: también incluye robots industriales, sistemas autónomos para depósitos, máquinas quirúrgicas y la infraestructura de computación que permite que todos estos dispositivos funcionen.

En 2026, el sector comenzó a pasar de las demostraciones tecnológicas a la búsqueda de aplicaciones comerciales concretas. En China, por ejemplo, la producción de humanoides podría crecer 94% durante el año, según TrendForce, mientras que Unitree y AgiBot aparecen como los principales fabricantes.

El entusiasmo también llegó a los mercados. La salida a Bolsa de Unitree en China generó una demanda extraordinaria entre inversores minoristas, pero luego la acción sufrió una fuerte corrección. El episodio funciona como una advertencia: el potencial de la robótica es enorme, pero no toda empresa que fabrica robots necesariamente será una buena inversión.

Para el inversor argentino, una alternativa para participar de esta tendencia son los Cedear. Permiten acceder desde una cuenta comitente local a compañías extranjeras y, al mismo tiempo, sumar exposición a la evolución del tipo de cambio implícito.

Reuters

Por qué la robótica puede convertirse en el próximo gran salto tecnológico

La inteligencia artificial está modificando la economía digital, pero su próxima frontera es física.

Un modelo de IA puede analizar información o generar una respuesta, mientras que un robot equipado con esa tecnología puede interpretar su entorno, tomar decisiones y ejecutar una acción. Por eso empezó a ganar fuerza el concepto de physical AI, o inteligencia artificial física.

NVIDIA, uno de los principales proveedores de chips para IA, está construyendo precisamente esa infraestructura. La compañía trabaja con fabricantes de robots industriales, desarrolladores de humanoides y empresas de robótica quirúrgica mediante plataformas de simulación, modelos de IA y computación acelerada.

La tendencia puede impactar sectores muy diferentes: manufactura, logística, salud, construcción, agricultura y servicios.

El atractivo para los inversores está en que la robótica no depende de una sola tecnología. El crecimiento puede beneficiar tanto al fabricante del robot como a quien produce los chips, sensores, sistemas de control y software que hacen posible su funcionamiento.

NVIDIA: los chips que le dan cerebro a los robots

Una de las formas más directas de apostar a la revolución robótica no es comprar una compañía que fabrique robots, sino invertir en quien suministra parte de su cerebro.

NVIDIA es uno de los principales jugadores en computación acelerada e inteligencia artificial. Su plataforma Isaac y sus modelos Cosmos y GR00T están orientados específicamente a desarrollar y entrenar robots capaces de comprender el mundo físico.

Su Cedear cotiza bajo el ticker NVDA, con una relación de 24 certificados por cada acción estadounidense. Al 27 de agosto, la acción subyacente acumulaba aproximadamente 30% de suba en dólares en lo que va de 2026, luego del fuerte salto registrado tras sus últimos resultados.

La compañía tiene además una característica que reduce el riesgo específico de la tesis robótica: su principal negocio sigue siendo la infraestructura para inteligencia artificial y centros de datos. Por lo tanto, no necesita que los robots humanoides se conviertan inmediatamente en un mercado masivo para justificar su crecimiento.

  • Riesgo: gran parte de las expectativas sobre la expansión de la IA ya están incorporadas en su valuación. Una desaceleración de la inversión en centros de datos, una presión sobre márgenes, restricciones de suministro o una mayor competencia en chips podrían provocar fuertes correcciones aunque el mercado de robótica continúe creciendo.

Intuitive Surgical: robots que ya generan dinero

Si NVIDIA representa la infraestructura de IA, Intuitive Surgical ofrece una exposición a una aplicación de robótica que ya está ampliamente instalada: la cirugía.

La compañía desarrolló el sistema quirúrgico Da Vinci, utilizado para procedimientos mínimamente invasivos. A diferencia de los humanoides, no se trata de una tecnología experimental: es un negocio consolidado dentro del sector de salud.

Su Cedear cotiza como ISRG, con una relación de 90 certificados por cada acción. Al 27 de agosto, la acción acumulaba una caída cercana al 35% en dólares durante 2026, después de haberse alejado considerablemente de su máximo anual.

El retroceso no necesariamente invalida la tesis de largo plazo. La empresa continúa expuesta a la expansión de la cirugía asistida por robots y a la incorporación de nuevos sistemas.

  • Riesgo: el crecimiento de los procedimientos quirúrgicos puede desacelerarse, especialmente en algunos segmentos, mientras que los hospitales enfrentan restricciones presupuestarias. También existe riesgo regulatorio y tecnológico, además de una competencia creciente. La fuerte caída de 2026 demuestra, además, que incluso una compañía con una tecnología consolidada puede sufrir volatilidad.

Teradyne: robots para las fábricas

Otra forma de participar del boom es apostar por las empresas que automatizan las fábricas.

Teradyne es conocida por sus sistemas de prueba de semiconductores, pero también posee una posición relevante en robótica industrial a través de Universal Robots y MiR. Por eso puede beneficiarse tanto del crecimiento de la inteligencia artificial como de una mayor automatización industrial.

Su Cedear cotiza bajo el ticker TER. La acción estadounidense pasó de unos u$s 207,56 al comienzo de 2026 a alrededor de u$s 372 al 27 de agosto, lo que representa una suba cercana al 79% en dólares en el año. El fuerte recorrido la convirtió en una de las grandes ganadoras vinculadas a esta temática.

Es una alternativa interesante porque la tesis no depende de que los humanoides conquisten los hogares: las empresas ya están utilizando robots para fabricar, mover piezas y automatizar procesos.

  • Riesgo: después de una suba tan pronunciada, una parte importante del optimismo puede estar reflejada en el precio. Además, Teradyne está expuesta al ciclo de inversión industrial y al mercado de semiconductores. Una desaceleración de la actividad fabril podría afectar la demanda de sus sistemas de automatización.

Tesla: la apuesta por los robots humanoides

Tesla representa una de las apuestas más ambiciosas por los humanoides a través de Optimus.

La compañía busca desarrollar un robot de propósito general que pueda realizar tareas físicas en fábricas y, eventualmente, otros ámbitos. En este caso, el atractivo para el inversor está directamente relacionado con la posibilidad de convertir la IA y la robótica en un nuevo negocio de gran escala.

Su Cedear cotiza como TSLA, con una relación de 15 certificados por cada acción. Al 27 de agosto, la acción acumulaba una caída de aproximadamente 20% en dólares en 2026, después de haber comenzado el año en torno a u$s 438 y ubicarse cerca de u$s 350.

El retroceso muestra también la diferencia entre el potencial tecnológico de una compañía y el comportamiento de su acción: Tesla puede avanzar en robótica y, al mismo tiempo, sufrir presión por otros negocios.

  • Riesgo: todavía existe una gran distancia entre los prototipos y un negocio de producción masiva rentable. Además, Tesla sigue dependiendo fuertemente de sus negocios automotor y energético. Competencia en vehículos eléctricos, presión sobre márgenes, problemas de ejecución o decepciones con Optimus pueden generar una fuerte volatilidad.

Siemens: automatización industrial

Otra alternativa, para el inversor que busca una exposición más diversificada, es Siemens.

La compañía alemana participa de la automatización industrial, digitalización y electrificación, áreas directamente relacionadas con la incorporación de robots en fábricas y cadenas de producción.

Su Cedear cotiza bajo el ticker SIEGY, con una relación de 3 certificados por cada acción. La acción estadounidense acumulaba aproximadamente 19% de suba en dólares durante 2026 al 27 de agosto.

La empresa permite, de esta manera, participar del crecimiento de la automatización sin depender exclusivamente del segmento de humanoides.

El concepto es importante: aunque los robots con forma humana acaparen titulares, buena parte de la transformación económica puede producirse detrás de escena, mediante brazos industriales, sistemas autónomos y fábricas cada vez más automatizadas.

  • Riesgo: Siemens es mucho más diversificada que una compañía puramente robótica, por lo que su acción no necesariamente capturará de manera proporcional una explosión de los humanoides. Además, está expuesta al ciclo económico industrial, a la inversión empresarial y a las condiciones de la economía europea.

El gran desafío: robots que impresionan, pero todavía deben ser rentables

El entusiasmo tiene fundamentos tecnológicos, pero todavía existe una enorme incógnita económica.

Los robots humanoides pueden correr, caminar, levantar objetos y realizar demostraciones cada vez más sofisticadas. Sin embargo, todavía deben demostrar que pueden ejecutar tareas útiles durante muchas horas, con pocos errores y a un costo que justifique reemplazar o complementar a un trabajador.

Los recientes Juegos Mundiales de Robots Humanoides celebrados en Beijing mostraron justamente esa brecha: hubo máquinas capaces de realizar demostraciones espectaculares, pero también fallas, accidentes y dificultades para ejecutar tareas básicas de manera consistente.

Por eso, algunos de los negocios más atractivos de la próxima década podrían no ser necesariamente los fabricantes de humanoides, sino las compañías que venden la infraestructura necesaria para que toda la industria funcione.

NVIDIA, Tesla, Intuitive Surgical, Teradyne o Siemens: no es lo mismo

Las alternativas disponibles para el inversor argentino representan apuestas diferentes.

  • NVIDIA permite posicionarse en los chips y la infraestructura de IA que alimentan a los robots. Es la alternativa más diversificada y no depende exclusivamente de la robótica.
  • Intuitive Surgical apunta a la robótica médica, un mercado con aplicaciones concretas y una base instalada de tecnología.
  • Teradyne combina automatización industrial, robótica colaborativa y tecnología para fábricas.
  • Tesla ofrece la apuesta más directa entre las grandes compañías al potencial de los humanoides, aunque el resultado de la inversión también depende de sus negocios automotor y energético.
  • Siemens, por su parte, permite apostar por una tendencia más amplia: la automatización y digitalización de la industria.

La elección, por lo tanto, depende del tipo de riesgo que esté dispuesto a asumir cada inversor.

Cómo invertir en robótica desde Argentina

Los Cedear permiten acceder a estas compañías desde el mercado local sin necesidad de comprar directamente las acciones en Wall Street. El rendimiento en pesos depende tanto de la evolución del activo extranjero como del tipo de cambio implícito del certificado.

El ratio indica cuántos Cedear representan una acción extranjera. Por ejemplo, en NVIDIA son 24 certificados por una acción, mientras que en Tesla son 15 y en Intuitive Surgical llegan a 90. Esto no significa que una compañía sea más cara o barata que otra: simplemente determina la proporción utilizada para convertir el precio de la acción extranjera en el valor teórico del certificado.

Para una cartera diversificada, no necesariamente conviene apostar todo a una única empresa. Una combinación entre infraestructura de IA, robótica médica y automatización industrial permite capturar diferentes etapas del proceso.