

Gabriel Rubinstein, exviceministro de Economía, destacó logros macroeconómicos del Gobierno, como el sostenimiento del superávit fiscal y la fuerte reducción de la brecha cambiaria, pero puso en duda la viabilidad de largo plazo del modelo.
En un diagnóstico enfocado en la fragilidad de las reservas del Banco Central y el atraso cambiario, el economista advirtió que el principal riesgo para la gestión libertaria no es estrictamente de índole económica, sino política.
En este sentido, calculó una cifra alarmante respecto a una potencial corrida hacia el dólar si el oficialismo llegara a mostrar debilidad para garantizar su reelección.
Para el exfuncionario, la estabilización financiera trajo aparejada una severa asimetría productiva que no logra traccionar al país de manera homogénea. “Se ha creado una situación de una economía muy dual. Una economía que le va muy bien, vinculada a Vaca Muerta, a los proyectos de minería, etcétera, y una economía que le va bastante mal. Diría que a la mitad del país le va mal y a la mitad del país le va bien”, diagnosticó Rubinstein en diálogo con Ahora Play.
Además, remarcó que la capacidad instalada en los sectores afectados arroja cifras preocupantes: “Estamos en un nivel de uso de capacidad instalada del orden del cuarenta y pico por ciento, que es un valor de crisis, nada normal. Entonces el Gobierno no está reactivando la economía”.
Uno de los focos de mayor preocupación para el analista es el actual nivel del tipo de cambio. Según su visión, el equipo económico optó por un camino riesgoso al utilizar la moneda como ancla inflacionaria.
“El Gobierno hizo una estabilización presa de su propio discurso dolarizador. Creó toda una expectativa al principio de que el dólar iba a estar muy alto y después cambió completamente. Terminaron de estabilizar la economía con un dólar bajo”, explicó.

En esa línea, sostuvo que el esquema actual carece de la solidez de planes anteriores: “Hubiera sido recomendable un proceso que iniciara con un dólar alto y una apertura externa con dólar alto. Sostener esto es un problema para el Gobierno”.
Esta rígida política cambiaria y la letargo en el nivel de actividad generan inquietud en los organismos multilaterales. Rubinstein reveló que en el Fondo Monetario Internacional “hay un poco de preocupación por este tema”, ya que “una economía que crece poco, también recauda poco, y el superávit entonces es más bajo de lo que el propio Fondo Monetario había acordado”.
Sin embargo, destacó como un hito clave la postura de la Casa Blanca: “El Gobierno logró un apoyo inédito de Estados Unidos. Hasta ahora es un apoyo a Milei por única vez, pero no deja de ser un antecedente importante”. Este respaldo, aclaró, vino atado a condiciones que forzaron al oficialismo a “dejarse de hinchar y de decir la pavada” de que no era necesario acumular reservas.
El punto más álgido del análisis apuntó a la dinámica de las reservas netas, actualmente en terreno negativo, y su vínculo directo con las expectativas electorales de mediano plazo. “Contra esas reservas negativas, o cerca de cero, vamos a tener unos 140.000 millones de pesos medidos en dólares que potencialmente te pueden generar una corrida cambiaria espectacular de 30 o 40 mil millones de dólares”, advirtió de manera contundente.
El gatillo de esa crisis, pronosticó, sería puramente político: “Si esa corrida se produce porque el Gobierno no puede garantizar su reelección, los mercados pueden creer que cualquiera que venga va a hacer un ajuste del dólar. El riesgo más importante del Gobierno es que enfrente una corrida en el momento en que Milei no pueda garantizar su reelección”.
Finalmente, Rubinstein dedicó el cierre de su análisis a la gestión del actual titular del Palacio de Hacienda, Luis Caputo, a quien le atribuye el mérito de haber actuado como un freno frente a los dogmas originales del Presidente. “Gracias a Caputo y su gente, el Gobierno entró en una zona de realismo y de pragmatismo alejado de lo que decía Milei”, evaluó.














