Mala inversión

Radiografía plazos fijos: dónde conviene invertir los pesos según la dinámica de la inflación

Las depósitos que ajustan por UVA vienen creciendo ante la tasa negativa de los tradicionales. Sin embargo, el REM proyecta una desaceleración del aumento de precios para los próximos meses.

Quienes apuestan a los plazos fijos tradicionales llevan ya 9 meses consecutivos perdiendo contra la inflación (serán 10 en caso de que la inflación de junio se ubique por encima del 3,08%). Pero esta situación podría llegar a revertirse si continúa desacelerando el aumento de precios. Para aquellos que buscaron refugio en los plazos fijos UVA, la situación es inversa: lograron cubrir inflación en los meses previos, pero pueden llegar a ser menos atractivos si empieza a dar tregua el Índice de Precios al Consumidor.

La dinámica de los plazos fijos, según su tipo, podría invertirse dependiendo de la evolución que muestre la inflación. Desde que comenzó el año, los depósitos a plazo que ajustan por la evolución de los precios vienen creciendo con fuerza ante la búsqueda de cobertura inflacionaria, mientras que los plazos fijos tradicionales también crecen, pero a un ritmo menor. 

Un informe de GMA Capital destacó que los plazos fijos Badlar acumularon un retorno nominal de 18,3% en el primer semestre, lo que equivale a una tasa negativa de 6,3% en términos reales (comparado con la inflación). Contra el dólar contado con liqui, los plazos fijos Badlar retrocedieron 1,5%. 

Los depósitos que ajustan por Badlar son aquellos plazos fijos de más de un millón de pesos, que actualmente cuentan con una tasa nominal anual de 34,125%, lo que equivale a un 2,84% mensual.

También sufrieron un cachetazo los los plazos fijos para personas humanas que depositaron hasta un millón de pesos. Para este tipo de depósitos, la tasa mínima que fija el Banco Central está clavada en 37% anual (3,08% mensual), cifra que se coloca por debajo de la inflación de los últimos meses. 

A pesar del rendimiento negativo, de los casi $ 3 billones que el sector privado tiene depositado en plazos fijos, el 94,2% se encuentra en colocaciones tradicionales y apenas el el 5,8% restante se encuentra en opciones ajustables por CER + 1%, que permiten cubrirse de la inflación. 

"El Congreso dio la sorpresa y terminó optando por no sumar el pago de bienes personales a los tenedores de plazos fijos, pensado para quienes no permanezcan en el instrumento 274 días o más. Hoy, solamente 4% de los plazos fijos se encuentran colocados a ese plazo, mientras que más del 90% se concentra en plazos menores a 60 días", destacó un informe de la consultora Invecq.

Por otro lado, desde la consultora señalaron: "El rendimiento de los plazos fijos, medidos por su tasa efectiva mensual, se encuentra próximo a cumplir un año sin generar rendimientos positivos en términos reales, lo que se intensificaría en caso de colocar este nuevo tributo: un Banco Central que no considera necesario el uso de la tasa de interés como herramienta de política monetaria ni aumentar la demanda por instrumentos fijados en tasa de interés".

¿Convienen los UVA? 

Por lo mencionado anteriormente, la convicción del Banco Central y del Gobierno respecto de no subir la tasa de política monetaria llevó a que los plazos fijos UVA le saquen una ventaja en términos de rendimiento a los tradicionales, sean estos de pequeños ahorristas o ajustados por Badlar. 

Sin embargo, este tipo de depósitos que ajustan por inflación y le añaden un margen del 1% tienen una limitación y es que obligan al ahorrista a hundir su capital durante 90 días. Es cierto que los usuarios tienen opciones que permiten precancelar después de los 30 días, pero en caso de hacer ejecución de esta cláusula recibirán una tasa del 30,5% anual por el tiempo que hayan tenido allí sus pesos, es decir, por debajo de los plazos fijos tradicionales.  

El hecho de tener que hundir capital durante 90 días puede verse menos atractivo si las proyecciones del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) se verifican. Es que según las consultoras que participan del estudio, la inflación comenzaría a viajar por debajo del 3% desde este mes, por lo que las tasas mínimas garantizadas por los plazos fijos tradicionales volverían a brindar un rendimiento real positivo. 

Si se diese este escenario, los depósitos ajustables por UVA podrían perder algo de atractivo, luego de haber triplicado su stock a lo largo de este año. 

 ¿Y contra el dólar? 

Los plazos fijos no solo batallan contra la inflación, sino también contra las expectativas de que se dispare el dólar y que estar parado en pesos implique una nueva pérdida de poder adquisitivo. En ese sentido, los ahorristas y los inversores no miran tanto lo que sucede en el mercado oficial, sino que apuntan a los tipos de cambio libres, que son los que tienen mayor volatilidad. Y más en las últimas semanas. 

Si bien es difícil predecir qué puede pasar con los dólares libres, la consultora 1816 planteó tres escenarios, preguntándose si el valor actual del contado con liquidación (CCL), cada vez más cerca de los $ 170, es caro, barato o está en línea con la realidad. La firma se contesta así mismo las tres preguntas. 

  1. Está caro: "Es la conclusión obvia, con una visión de largo plazo del tipo de cambio real bilateral con Estados Unidos. Los $ 170 a los que opera el CCL en la actualidad, en términos reales, solo fueron vistos en los últimos 60 años en períodos muy cortos de tiempo".
  2. Está barato: "En el extremo opuesto a lo dicho en el párrafo anterior, podría argumentarse que el tipo de cambio implícito está en niveles bajos, si consideramos una buena referencia el nivel que tocó a fin del año pasado. En octubre de 2020 el CCL llegó a operar en $ 235, a precios de hoy, es decir, un 38% arriba de lo que se ve en la actualidad. 
  3. Está en niveles lógicos: "Más allá del análisis del tipo de cambio en términos reales, desde una mirada estrictamente nominal en la era de Alberto Fernández el CCL se movió casi exactamente con la evolución de los pasivos en pesos del Banco Central (Base monetaria + Leliq + Pases), subiendo tanto el tipo de cambio como las deudas del Central, aproximadamente 125% desde el 10 de diciembre de 2019. Este modelo sugiere que todo incremento en la emisión monetaria amplia viene teniendo impacto en el dólar libre. Si se mantuviera la relación entre pasivos del BCRA y el dólar implícito, esto implicaría una suba de 18% en el contado con liquidación para el semestre. Es prácticamente lo mismo que rinde la Badlar en 6 meses, otra manera de decir que el tipo de cambio estaría en precios razonables".

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