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Si bien los depósitos privados subieron de $ 64,7 billones a $ 65,4 billones en los últimos 30 días, en términos reales caen ante el avance de la inflación. Aparte, apenas crecen 1%, incluso menos de lo que paga el plazo fijo, por lo que hay menos renovaciones también.

En tanto, los plazos fijos UVA, que son a 90 días como mínimo, pero atados al índice de inflación, cayeron de $ 1,5 billón a $ 1,3 billón en los últimos 30 días, según los datos del Banco Central.

Plazos fijos UVA

“Los depósitos tradicionales a julio llevan tres meses de caídas consecutivas que acumularon un 4% real negativo. En tanto, los UVA fueron creciendo todos los meses hasta junio y en julio cayeron”, precisa Andrés Reschini, que dirige la consultora F2.

A su entender, los depósitos privados en pesos la tienen cuesta arriba mientras el ingreso disponible caiga porque erosiona la capacidad de ahorro.

“Hoy el UVA puede ser más atractivo pero ambos tipo de plazos fijos compiten contra letras en pesos que tienen mejores rendimientos”.

A su juicio, hay un tema con el mercado de crédito en pesos porque la capacidad de ahorro cayó y a la vez subió la mora. Entonces es más difícil captar pero también prestar. Por ello el gobierno incentiva los créditos en dólares.

Inflación acumulada

“Si la inflación acumulada durante el período supera el rendimiento, el capital pierde poder adquisitivo en términos reales en un plazo fijo tradicional”.

“Por lo que si la inflación sigue siendo superior a la tasa efectiva que paga un plazo fijo tradicional, los inversores se vuelcan a los plazos fijos con ajuste UVA”, advierte Gustavo Neffa, socio de Research for Traders.

A su juicio, en el plazo fijo a tasa fija nominal, lo que se debe tener en cuenta es el rendimiento real del plazo fijo tradicional, que es igual a la tasa efectiva menos la inflación. En el plazo fijo UVA, en cambio, el capital se actualiza por CER, que sigue la evolución de la inflación.

Caída real

En su último informe el Banco Central detalló que en junio los depósitos a plazo fijo tradicionales cayeron en términos reales, lo que es consistente con lo que está pasando de una inflación sostenida, más allá de la desaceleración de los últimos meses.

El dato del IPC de la ciudad de Buenos Aires de julio no fue auspicioso para nada y dio un puntapié lo que iba a ser a nivel nacional.

“Las expectativas del REM (el relevamiento de expectativas de mercado que hace el BCRA) son de 22,3% para los próximos 12 meses, pero las tasas de plazo fijo se encuentran bastante más bajas que los niveles de inflación pasada”, señala Neffa.

Otras opciones

El analista financiero Fernando Villar detalla que hoy el público inversor tiene noción de otras alternativas más redituables, como puede ser una caución, que tiene tasa parecida, pero con la ventaja de que se puede colocar a menor plazo.

“En lugar del plazo fijo UVA, es más conveniente comprar un bono que indexe por el IPC en el mercado, que se puede vender cuando uno quiera. Otra opción con las letras del Tesoro, que dan un plus de rendimiento con respecto a los depósitos tradicionales”, agrega Villar.

Money market

Desde su óptica un factor que resta stock a los plazos fijos son los fondos money market y los saldos remunerados de las billeteras virtuales, mientras quienes tienen más liquidez giran su cash a un agentes de bolsa para que les de una mejor tasa.

Además, recalca que la estabilidad del tipo de cambio en los últimos ocho meses, con una tasa en pesos que no es atractiva, suma algo de motivo para dolarizar en vez de quedar haciendo tasa en pesos.

Desinflación

Para Maximiliano Ramírez, titular de Lambda Consultores, “más allá de una leve aceleración respecto de los meses previos, seguimos viendo un proceso de desinflación gradual, aunque con cierta resistencia en algunos rubros de servicios”.

En este contexto, y con tasas reales que continúan siendo acotadas, indica que los instrumentos ajustados por inflación vuelven a ganar atractivo.

El plazo fijo UVA vuelve a mostrar un rendimiento superior al plazo fijo tradicional, especialmente para quienes privilegian preservar poder adquisitivo en horizontes de inversión algo más largos.