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El Gobierno volvió a mostrar superávit en julio, luego del déficit registrado en junio, y recibió una evaluación favorable de dos de los principales bancos de Wall Street.
Goldman Sachs y Morgan Stanley reaccionaron rápido al dato y coincidieron en que el resultado “reafirma el compromiso oficial con el equilibrio fiscal” y “mantiene al programa encaminado para cumplir sus objetivos anuales”.
Sin embargo, detrás de ese alineamiento entre los gigantes de Wall Street aparecen dos advertencias que el mercado comenzará a seguir de cerca.
- La primera es la pérdida de fuerza de la recaudación, que continúa en retroceso en términos reales.
- La segunda es que el margen para compensar esa debilidad mediante nuevos recortes del gasto comienza a reducirse, en un contexto de mayores presiones legislativas y posibles costos asociados con las reformas económicas.
En julio, el Sector Público Nacional obtuvo un superávit primario de $2,96 billones. Luego de pagar intereses netos por $2,72 billones, cerró el mes con un resultado financiero positivo de $244.900 millones.
La magnitud de los intereses es una de las claves para interpretar el dato: absorbieron casi el 92% del superávit primario del mes. Aun así, el Gobierno consiguió evitar un nuevo déficit financiero en uno de los meses estacionalmente más exigentes del año.

Goldman Sachs explicó que los pagos de intereses suelen aumentar en enero y julio. Por eso, consideró relevante que el Gobierno haya logrado regresar al superávit después del resultado negativo de junio.
Morgan Stanley coincidió y destacó que el equilibrio fiscal se mantuvo pese a una cuenta de intereses particularmente elevada.
Y es que entre enero y julio, el superávit primario acumulado alcanzó el 0,9% del PBI, mientras que el resultado financiero fue equivalente al 0,1%.
Para Goldman Sachs, estos números muestran que el programa fiscal volvió a quedar encaminado respecto de las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Morgan Stanley también concluyó que “el equilibrio fiscal permanece intacto” y anticipó que las autoridades cumplirán los objetivos de todo el año. No obstante, introdujo un primer matiz: los resultados acumulados son menores que los registrados en igual período de 2025.

A esta altura del año pasado, el superávit primario equivalía al 1,1% del PBI y el financiero llegaba al 0,3%. En 2026, esos números descendieron al 0,9% y al 0,1%, respectivamente.
La primera advertencia: la recaudación pierde contra la inflación
La principal debilidad señalada por ambos bancos aparece del lado de los ingresos.
En términos nominales, los recursos totales crecieron 30,4% interanual durante julio, mientras que la recaudación tributaria aumentó 29,6%. Sin embargo, la inflación interanual fue de 33,8%, por lo que ambos componentes volvieron a caer en términos reales.
Morgan Stanley calculó que los ingresos totales retrocedieron 2,5% real frente a julio de 2025, mientras que los recursos tributarios bajaron 3,1%.
La composición también mostró señales de debilidad. Los aportes y contribuciones a la seguridad social disminuyeron 3,9% real; la recaudación del impuesto al cheque cayó 11,3%; los derechos de exportación se redujeron 21,7%; y los impuestos vinculados con las importaciones retrocedieron 31%.
El principal contrapeso fue el impuesto a las Ganancias, cuya recaudación creció 25% real. Sin embargo, Goldman Sachs y Morgan Stanley coincidieron en que el desempeño estuvo favorecido por un elemento extraordinario: la prórroga de los vencimientos para la presentación y el pago de las declaraciones juradas anuales, que trasladó ingresos hacia julio.
Eso significa que una parte de la mejora no necesariamente se repetirá durante los próximos meses.
Goldman Sachs amplió el análisis más allá del dato mensual. Según sus cálculos, durante los primeros siete meses del año los ingresos totales del Gobierno acumularon una caída real de 4,6%. Para el banco, la menor recaudación se convirtió en uno de los principales desafíos del programa fiscal de 2026.
Los dos informes se encuentran en este punto: el superávit no está siendo impulsado por una expansión real de los recursos, sino por una política de gasto suficientemente restrictiva como para compensar la debilidad de los ingresos.
El gasto volvió a caer más que los ingresos
El gasto primario aumentó 24,4% nominal en julio, claramente por debajo de la inflación. Morgan Stanley calculó que esto implicó una contracción real de 7%, superior a la caída de 2,5% observada en los ingresos.
La reducción fue amplia, aunque no uniforme. Las transferencias a las provincias bajaron 38,6% real; los subsidios retrocedieron 18,5%; el gasto social cayó 8,1%; y los gastos operativos disminuyeron 2,1%.
En sentido contrario, las transferencias a las universidades crecieron 8,3% real y el gasto de capital aumentó 6,5%.
Los dos bancos ofrecen perspectivas distintas, pero complementarias, sobre los subsidios. Goldman Sachs señaló que los subsidios económicos aumentaron 9,1% nominal en julio, con incrementos de 7% en energía y 18,2% en transporte. Morgan Stanley, al descontar la inflación, calculó una caída real de 18,5% para el conjunto de los subsidios.

La segunda advertencia: queda menos margen para ajustar
La principal diferencia entre los bancos no aparece en la evaluación del resultado de julio, sino en el grado de dificultad que anticipan hacia adelante.
Goldman Sachs pone el acento en que la disciplina del gasto permitió compensar la menor recaudación y considera que la base fiscal volvió a alinearse con las metas del FMI.
El banco recordó que el resultado primario acumulado hasta junio aparentemente había quedado por debajo del objetivo establecido en la última revisión del programa, pero entiende que el desempeño de julio permitió corregir ese desvío.
Morgan Stanley también espera que el Gobierno cumpla las metas anuales, aunque adopta una posición más cautelosa sobre el camino necesario para conseguirlo. Su advertencia es que el espacio disponible para continuar comprimiendo el gasto “es ahora más estrecho”.
El banco identifica tres fuentes de presión.
- Por un lado, el Congreso dispuso mayores gastos en educación.
- Por otro, las reducciones impositivas afectan la evolución de la recaudación.
- A eso se suma el posible costo fiscal inicial de las reformas estructurales que busca implementar el Gobierno.
Por eso, Morgan Stanley define la trayectoria fiscal como “desafiante pero manejable”. Cabe señalar que la entidad no pone en duda el compromiso oficial ni proyecta un incumplimiento, pero advierte que existe menos tolerancia para errores de ejecución.
Qué mira ahora el mercado
El regreso al superávit financiero refuerza el principal ancla del programa económico y muestra que el Gobierno pudo atravesar un mes cargado de vencimientos de intereses sin abandonar el equilibrio de las cuentas públicas.
Pero los informes provenientes desde Wall Street también muestran que la calidad del resultado será cada vez más importante. El mercado no solo observará si el superávit se mantiene, sino también cómo se consigue.
La primera variable será la recaudación: una recuperación sostenida permitiría reducir la dependencia de nuevos recortes.
La segunda será la capacidad del Gobierno para contener el gasto en un escenario de mayores demandas legislativas y sociales. La tercera será el costo inicial de las reformas y las reducciones tributarias.
Goldman Sachs y Morgan Stanley coinciden en que el ancla fiscal sigue firme. La advertencia es que ahora dispone de menos margen de seguridad.
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