Gracias a un equipo económico más laxo en la política monetaria, los días con alta volatilidad de tasas pasaron del 28% en febrero al 0% en abril. También colapsó la volatilidad cambiaria.
Todo esto permite que los inversores puedan tener un mejor horizonte en sus inversiones. Cuáles son los bonos que recomiendan los analistas para mayo y que rendimiento ofrecen tales instrumentos.
Adiós a la volatilidad de tasas
El equipo económico obtuvo un logro en las últimas semanas con relación al mercado en pesos y es que eliminó durante el mes de abril la volatilidad.
Según datos de los analistas de Grupo ST, los días con alta volatilidad de las tasas en pesos colapsó a cero.
Entre abril y octubre de 2025, los días operativos en los que se evidenciaron días con alta volatilidad alcanzaron el 20%, saltando al 29% entre noviembre y diciembre.
Luego, este año, el 19% de los días de enero se operó con alta volatilidad de tasas, saltando al 28% en febrero.
Desde allí, la volatilidad colapsó. Solo el 15% de los días operativos de marzo se vieron jornadas con alta volatilidad y luego, dicho registro cayó a cero en abril.

A la hora de explicar el movimiento en las tasas de interés en pesos, el mercado coincide en resaltar que el equipo económico tomó una postura más laxa en la política monetaria.
Por un lado, el BCRA redujo de la integración mínima diaria de los encajes a la vez que la entidad monetaria reapareció como colocador en la rueda REPO de A3.
En línea con ello, las compras de dólares del BCRA vía emisión de pesos, hace que haya mas liquidez en el mercado.
Si bien el tesoro luego absorbe dicha emisión de pesos en las licitaciones, entre subasta y subasta el mercado convive con mayor cantidad de pesos.
Todo ello es lo que hace que la tasa de interés opere con menor volatilidad y en niveles más bajos.
Rodrigo Benítez, economista jefe de Grupo ST, coincidió en que la volatilidad de tasas de muy corto plazo bajó decididamente.
“El mercado pasó de desvíos frecuentes en la tasa de corto plazo, con picos fuera del rango de referencia, a un comportamiento más estable desde marzo, con oscilaciones acotadas y menor estrés intradiario”, explicó.
Además, agregó que la menor volatilidad responde a una mejor liquidez sistémica
“El mayor volumen operado en REPO coincide con la baja y estabilización de la tasa de Pases/Pases Pasivos cerca del 20% TNA, reflejando un mercado monetario más abastecido y menos sensible a shocks de fondeo. También contribuye la flexibilización normativa de encajes del BCRA”, indicó.
Por su parte, Matias Waitzel, socio de AT Inversiones, señaló que la volatilidad de las tasas en pesos efectivamente colapsó en abril y espera que, al menos en el corto plazo, podría mantenerse relativamente contenida.
Según Waitzel, hoy hay varios factores que ayudan a estabilizar la curva.
“Por un lado, el BCRA sigue absorbiendo excedentes de liquidez y manteniendo una política monetaria restrictiva; por otro, la demanda de activos en pesos sigue firme, incluso en un contexto donde cae la demanda de efectivo. Además, el mercado empieza a validar una desaceleración inflacionaria más consistente hacia la zona del 2% mensual, lo que también ayuda a anclar expectativas y reduce la necesidad de tasas más altas”, dijo.

Tasa estancada en el 20%
Repasando la dinámica de tasas de los últimos meses, desde julio del año pasado, la volatilidad en la tasa de interés de corto plazo se disparó varias veces, evidenciándose jornadas en el que la tasa superó el 100%.
En julio de 2025, la tasa supo alcanzar el 110% (TNA), al igual que en octubre.
A comienzo de este año, la tasa de corto plazo en pesos rozó el 160% (TNA), siendo este el registro más elevado registrado en la actual gestión.
Luego, la misma cayó a niveles de 50% (TNA), para finalmente colapsar a valores de 20% (TNA) actualmente.
De esta manera, la volatilidad en la tasa de interés se redujo significativamente en las últimas semanas y ya no se ven saltos abruptos en la misma.
Por ello, la volatilidad agregada en la tasa de interés se desplomó y la tasa de muy corto plazo se mantiene estable en el 20% (TNA).

Facundo Barrera, socio de Fincoach, también espera que la baja volatilidad de las tasas en pesos pueda mantenerse relativamente acotada en el corto plazo.
“El Gobierno luce hoy luce más alineado con una política monetaria menos contractiva que la observada durante octubre del año pasado, en un contexto donde la liquidez del sistema comenzó a estabilizarse y la demanda de dinero mostró una recuperación respecto de los meses previos a las elecciones”, detalló.
Por otro lado, agregó que esa menor volatilidad en la curva de tasas le otorga mayor previsibilidad al sistema financiero, especialmente a los bancos comerciales, que pueden comenzar a extender duration e incrementar gradualmente el nivel de crédito dentro de sus carteras.
“Esto no solo tiene impacto sobre la actividad económica, sino también sobre la dinámica de mora, en la medida en que un entorno financiero más estable suele favorecer el proceso de normalización del crédito”, remarcó Barrera.
¿Se mantiene la baja volatilidad?
Si bien el equipo económico logró domar la volatilidad de tasas, los analistas miran hacia los próximos meses y hay consenso en que dicha estabilidad podría mantenerse en estos niveles hacia adelante.
De esta manera, el mercado espera que la volatilidad se mantenga acotada, mas aun en los meses de alta liquidación del agro y en el que se espera que el BCRA siga comprando dólares para lo cual deberá emitir pesos y mantener la inyección de liquidez.
Hasta ahora, el BCRA compró el 73% del objetivo que se había impuesto de u$s 10.000 millones ya que sumó mas de u$s 7300 millones de compras de divisas en lo que va del 2026.
Por ello, y dado que en mayo a agosto la liquidación del agro suele alcanzar su pico, el mercado espera que el Central siga comprado divisas y que la volatilidad de tasas y de tipo de cambio se mantenga acotada.

Los analistas de Sailing Inversiones resaltaron que la volatilidad de tasas en pesos colapsó en abril y creen que hay margen para que ese escenario se mantenga, siempre que continúe la calma cambiaria.
“El Gobierno tomó nota de que una parte del deterioro en la cadena de pagos y de la suba de la mora estuvo asociada a tasas reales demasiado elevadas y, sobre todo, a una volatilidad muy alta en el costo del financiamiento. En ese contexto, el objetivo parece ser ordenar las condiciones monetarias sin volver a generar un apretón que termine afectando la actividad”, indicaron.
A su vez, explicaron que la estabilidad del tipo de cambio fue clave para permitir una política de liquidez algo más flexible.
“Las compras de dólares del BCRA implican una inyección de pesos en la economía, pero al mismo tiempo el Tesoro retira parte de esos pesos via licitaciones, aunque el colchón de liquidez diario permanece más elevado que el año pasado y eso permite una estabilidad de tasas en el sistema. Mientras el frente cambiario siga contenido, el sistema puede convivir con tasas más bajas en términos reales y con menor volatilidad, sin que eso derive necesariamente en presión inmediata sobre el dólar”, detallaron.
Maximiliano Tessio, asesor financiero, remarcó que con la baja en la volatilidad de tasas, el mercado pasó de operar en modo defensivo a un escenario de mayor previsibilidad monetaria y financiera.
“El rollover de deuda en pesos viene funcionando sin estrés y con fuerte demanda privada. Además, el BCRA logró recomponer reservas sin presión cambiaria. Además, el mercado empieza a percibir menor probabilidad de un shock cambiario de corto plazo”, contextualizó Tessio.
Hacia adelante, Tessio coincide en que la baja volatilidad de tasas se pueda mantener en mayo y en los próximos meses.
“El mercado argentino sigue siendo muy sensible a expectativas fiscales, acumulación de reservas y dinámica cambiaria. Mientras el Tesoro conserve acceso al financiamiento en pesos y el tipo de cambio permanezca relativamente ordenado, la volatilidad debería seguir contenida”, detalló.

Inversiones en pesos
La baja volatilidad de tasas coincide también con un entorno de baja nominalidad, es decir, niveles de tasas de interés bajos.
La curva a tasa fija opera con tasas nominales debajo del 2,2% en todos los tramos de la curva.
En línea con ello, la curva CER también opera con tasas reales negativas.
El tramo corto de la curva rinde -14%, mientras que el tramo medio y largo opera con tasas de entre 0% y 7% de tasa real.
Así, las decisiones de inversión en un entorno de tasas bajas se vuelven desafiantes, aunque la reducida volatilidad de tasas colabora para que los inversores puedan posicionarse ene bonos mas largos y buscar retornos nominales y reales mas elevados.

En relación a las inversiones, Waitzel agregó que, en las carteras en pesos, desde AT Inversiones ven más atractivo en estrategias conservadoras y de manejo de liquidez.
“Seguimos priorizando Lecaps cortas para cash management, donde todavía hay tasas reales razonables con baja duration. Al mismo tiempo, vemos valor en bonos CER largos, porque la curva sigue reflejando demanda de cobertura inflacionaria y creemos que pueden capturar compresión de tasas reales si continúa el proceso de desinflación”, comentó.
Por su parte, y en cuanto a las inversiones, Benítez consideró que un escenario de menor volatilidad de tasas permite que los inversores extiendan duration en sus posiciones y que el Tesoro pueda emitir a mayor plazo.
“El mensaje es constructivo. Más liquidez y menor dispersión de tasas reducen la prima de incertidumbre en el tramo corto, mejoran la previsibilidad para caja y favorecen estrategias en pesos más largas. El BCRA ahora plantea explícitamente que quiere bajar la volatilidad en la tasa de interés. Lo necesita el Tesoro para extender el perfil de vencimientos y la economía real para bajar el nivel de las tasas activas”, afirmó.

Yendo a las inversiones en pesos, Barrera se inclina por el posicionamiento en bonos que ajustan por CER.
“Vemos un mercado donde resulta difícil encontrar valor en instrumentos a tasa fija, principalmente por el nivel negativo de las tasas reales. Sin embargo, manteniendo una visión constructiva sobre la actividad económica y esperando un sendero de inflación descendente aunque todavía elevado, creemos que algunos bonos CER largos continúan ofreciendo valor relativo”, dijo.
En ese sentido, resalta el Boncer a septiembre de 2028 (TZXS8), el cual según sus cálculos arroja rendimientos reales en torno a CER +8%.
“Luce atractivo para perfiles que buscan cobertura inflacionaria con horizonte de mediano/largo plazo”, destacó.
Baja volatilidad cambiaria e inversiones en pesos
La calma que se ve en el mercado de tasas en pesos se percibe también en el mercado cambiario.
El dólar no tiene eventos de fuertes subas, sino que desde hace semanas que viene operando en un rango acotado de entre $1380 y $1480.
Así, la volatilidad cambiaria se mantiene baja y esto permite que la volatilidad de tasas también se sostenga en niveles reducidos.
Así, la acotada volatilidad cambiaria y de tasas les da cierta perspectiva a los inversores y al posicionamiento en bonos en moneda local.

Lisandro Meroi, Analista de Research de TSA Bursátil, explicó que la baja volatilidad de tasas en pesos se da a partir de una administración más prudente de la liquidez en sistema por parte del equipo económico.
Además, resaltó que a tales medidas también se suman las expectativas de estabilidad cambiaria, lo que en conjunto ha contribuido a la performance de los activos en pesos.
Así, y en términos de posicionamiento, Meroi consideró que el punto de partida actual llama a tener cautela dependiendo del perfil de riesgo de cada inversor.
“Para perfiles conservadores la alternativa de empezar a dolarizar parte de la cartera y mantenerse cortos en pesos podría ser lo más apropiado, mientras que aquellos más arriesgados verían valor en extender duration con títulos CER y seguir posicionados en pesos”, comentó Meroi.
Sobre las inversiones en pesos, Tessio detalló que esta llevado a cabo una postura más táctica.
“Vemos velor en Lecaps medias y largas, junto con exposición a duales (sobre todo donde la TAMAR todavía ofrece valor relativo) y posiciones selectivas en bonos CER cortos como cobertura ante una inflación que dejó de desacelerar al ritmo inicial. También empieza a verse mayor interés en estrategias de carry más agresivas, justamente porque la estabilidad de tasas permite volver a mirar rendimiento y no solamente cobertura”, remarcó.
Finalmente, y en relación a los pesos, desde Sailing Inversiones consideran apropiado mantener posiciones en la parte media de la curva de Lecaps para continuar devengando carry.
En paralelo con ello, ven valor en tener posiciones dolarizadas.
“En este contexto en el que las tasas comprimieron mucho y cualquier movimiento del dólar puede afectar negativamente el carry mantenemos prudencia combinando con posiciones en la curva hard dollar principalmente AL35 y AE38”, indicaron desde Sailing Inversiones.
















