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La cotización en Wall Street y el valor de la acción en Buenos Aires pueden mostrar cifras muy diferentes. Para compararlas correctamente es clave considerar cuántas acciones representa cada certificado, el tipo de cambio financiero y las condiciones que conectan ambos mercados.
Una empresa argentina puede mostrar un precio por acción en Buenos Aires y otro completamente distinto para su ADR en Wall Street. Aunque ambas cotizaciones corresponden a la misma compañía, una está expresada en pesos y la otra en dólares, mientras que cada instrumento puede representar una cantidad diferente de acciones.
Por eso, la distancia entre los números que aparecen en las pantallas no permite concluir que uno esté más caro o más barato que el otro.
Pero para establecer una comparación válida, primero hay que llevar ambos precios a la misma unidad económica lo que exige conocer el ratio de conversión del ADR, determinar cuántas acciones locales representa y considerar el tipo de cambio financiero que vincula la operación en pesos con la cotización en dólares. Solo después de esos ajustes puede analizarse la relación entre los dos mercados.
Cómo se forma el precio de un ADR en Wall Street
El precio de un ADR se determina por la oferta y la demanda en el mercado estadounidense. Las órdenes de compra y venta incorporan las expectativas sobre la empresa, las noticias que pueden afectar su actividad, el contexto general de Wall Street y la liquidez disponible.
En Buenos Aires sucede algo parecido con la acción local, cuyo precio también surge de la negociación entre compradores y vendedores.
El ADR no recibe automáticamente un precio calculado a partir de la última cotización argentina. Tampoco es un instrumento desconectado de la acción subyacente, porque representa una participación económica en una cantidad determinada de títulos de la compañía.

Cuando el programa de depósito y las normas aplicables permiten crear o cancelar ADR, los inversores con acceso a ambos mercados pueden convertir las acciones locales en certificados negociables en Estados Unidos o realizar el recorrido inverso.
Esa posibilidad crea un vínculo económico que tiende a acercar las cotizaciones ajustadas cuando la diferencia supera los costos, los plazos y las restricciones de la operación.
Qué representa el ratio de conversión de un ADR
El ratio de conversión indica cuántas acciones ordinarias están representadas por cada ADR. La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) explica que un certificado puede equivaler a una acción subyacente, a varias acciones o incluso a una fracción de una acción.
Si el ratio establece que un ADR representa diez acciones, el precio del certificado no debe compararse con la cotización individual de una acción en Buenos Aires sino con el valor conjunto de esas diez acciones. Sin esta corrección, la comparación enfrenta cantidades diferentes del capital de la empresa y produce una conclusión equivocada.
El ratio forma parte de la documentación del programa administrado por el banco depositario. También es pertinente comprobar el orden en el que aparece expresado, ya que algunos documentos informan la cantidad de acciones ordinarias por ADR mientras que otros presentan primero los certificados y después las acciones.
Una relación de diez acciones por ADR no significa lo mismo que otra de diez ADR por acción
Esta equivalencia puede modificarse ante desdoblamientos, agrupamientos de acciones u otras decisiones corporativas. Los avisos de los bancos depositarios muestran que un cambio de ratio suele acompañarse con ajustes en la cantidad de certificados, de manera similar a lo que ocurre con un desdoblamiento o un agrupamiento.
Ese cambio no crea ni elimina valor económico por sí mismo, aunque sí cambia la cantidad de unidades y su precio individual.
Cómo comparar el precio del ADR con la acción local
Un ejemplo hipotético permite observar la equivalencia. Supongamos que una acción cotiza a $1.800 en Buenos Aires y que cada ADR representa diez acciones. La cantidad de acciones contenida en un certificado tiene entonces un valor local de $18.000.
Si el ADR se negocia simultáneamente a US$ 12, la relación entre ambos precios implica un tipo de cambio de $1.500 por dólar. El resultado surge de dividir los $18.000 correspondientes a las diez acciones por los US$ 12 del ADR.
El cálculo convierte las dos cotizaciones a una unidad comparable y mostrar qué tipo de cambio está implícito en la relación entre ellas.
La misma equivalencia puede expresarse en sentido inverso. Si se toma como referencia un dólar financiero de $1.500, un ADR de US$ 12 que representa diez acciones equivale a $1.800 por cada acción local.
El ratio es el dato que permite pasar del valor total representado por el certificado al precio unitario negociado en Buenos Aires.
Cómo influye el tipo de cambio en la relación entre ambos precios
En la Argentina, la comparación no debe realizarse con cualquier cotización del dólar. La referencia relevante es el tipo de cambio financiero compatible con una operación que relaciona títulos negociados en pesos con valores liquidados en dólares fuera del mercado local.
La cotización simultánea de la acción y el ADR permite obtener un dólar implícito y para calcularlo se multiplica el precio local por la cantidad de acciones representadas en cada certificado y se divide el resultado por el precio del ADR en dólares. Distintas especies pueden arrojar valores ligeramente diferentes debido a la liquidez, los horarios considerados, los diferenciales entre precios compradores y vendedores y los costos específicos de cada operación.
Para un inversor que valúa su posición en pesos, esta relación ayuda a entender por qué el precio local puede cambiar aunque la cotización del ADR permanezca estable.
Si aumenta el tipo de cambio financiero utilizado como referencia, el equivalente en pesos de un mismo precio en dólares también aumenta. De igual manera, una variación del ADR puede trasladarse a la acción local aunque el componente cambiario se mantenga sin cambios relevantes.
Esa transmisión no se da siempre en una única dirección
Cuando ambos mercados están abiertos, la nueva información puede incorporarse primero en aquel que tenga más volumen o una reacción más rápida. Si Wall Street continúa operando después del cierre de Buenos Aires, el ADR puede reflejar una noticia que la acción local incorporará recién al comenzar la rueda siguiente.
Qué es el arbitraje entre el ADR y la acción argentina
El arbitraje aparece cuando la diferencia entre los valores equivalentes resulta suficientemente amplia para compensar los costos y riesgos de operar en ambos mercados. Si el ADR cotiza por encima del valor en dólares de las acciones que representa, un operador puede comprar las acciones locales, entregarlas mediante el circuito de custodia para obtener los certificados correspondientes y venderlos en Estados Unidos.
Cuando el ADR resulta relativamente más barato, la operación puede realizarse en sentido contrario. El inversor compra el certificado, solicita su cancelación para recibir las acciones subyacentes y vende esos títulos en el mercado local, siempre que el programa de depósito, la disponibilidad de los instrumentos y las regulaciones vigentes permitan completar el recorrido.
En la práctica, la conversión y la liquidación requieren tiempo, por lo que una operación iniciada sin cobertura queda expuesta a cambios de precios antes de su finalización. Los participantes profesionales pueden coordinar posiciones simultáneas o utilizar ventas en corto para reducir ese riesgo. Según la SEC, la creación y cancelación de ADR suele ser gestionada por intermediarios y otros inversores activos en mercados internacionales.
Estas operaciones aumentan la demanda del instrumento relativamente más barato y la oferta del más caro, lo que tiende a reducir la diferencia. Sin embargo, el arbitraje no obliga a que los precios ajustados sean idénticos en todo momento. Los honorarios del depositario, las comisiones, los diferenciales de compra y venta, los plazos de liquidación, las diferencias horarias, la disponibilidad de títulos y las restricciones regulatorias pueden mantener una franja dentro de la cual no resulte conveniente intervenir.
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