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La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil tuvo un impacto inmediato en los mercados financieros. El lunes, la Bolsa de San Pablo llegó a caer un 17,3%, el dólar subió hasta un 12% y las tasas de largo plazo avanzaron casi tres puntos porcentuales.
En medio de la volatilidad, algunos inversores empezaron a mirar más allá de la reacción inicial. El asesor financiero Mauro Cavallo señala que la caída puede abrir oportunidades para quienes invierten con una mirada de largo plazo.
“En un día así el mercado vende todo junto, lo bueno y lo malo”, sostiene. Y agrega: “Lo que busco son empresas que ya venían ganando plata, cuyo negocio no cambió el domingo, y que hoy cotizan más baratas que su propia historia”.
Por qué se desplomaron las acciones brasileñas
La reacción del lunes respondió, principalmente, a la sorpresa electoral y al cambio en las expectativas del mercado. Antes de los comicios, una parte de los inversores había apostado a una victoria de Flávio Bolsonaro. Tras el triunfo de Lula, esas posiciones comenzaron a desarmarse, lo que contribuyó a profundizar las bajas.

A esto se sumaron las preocupaciones fiscales. Según el análisis de Cavallo, las promesas de gasto por más de 250.000 millones de reales alimentaron los temores sobre la evolución de la deuda pública y la capacidad del Gobierno para mantener las cuentas bajo control.
También cambió la perspectiva sobre las tasas de interés. El riesgo país brasileño, medido a través de los seguros contra incumplimiento de deuda a cinco años (CDS), pasó de 120 a 152 puntos. Al mismo tiempo, el mercado dejó de descontar posibles recortes de tasas.
Por último, la incertidumbre política agregó presión. Flávio Bolsonaro no reconocía el resultado electoral al momento del análisis y todavía no estaba definido quién ocuparía el Ministerio de Hacienda.
La combinación de estos factores llevó a los inversores a revisar sus posiciones en activos brasileños. Sin embargo, para Cavallo, una caída generalizada no significa necesariamente que todas las empresas afectadas hayan perdido valor por razones vinculadas a su propio negocio.
Por qué puede ser un buen momento para entrar
Aunque la volatilidad puede continuar en las próximas semanas, Cavallo considera que el contexto actual ofrece oportunidades. “Lo que cayó hoy es el precio, por miedo a Brasil. Los números del negocio son los del mejor trimestre de su historia”, explica al referirse a una de las compañías que incorporó a su cartera.

Si una compañía sigue creciendo, genera ganancias y mantiene sus perspectivas, una caída provocada por factores externos puede dejarla a una valuación más atractiva.
El especialista propone analizar cada firma en función de su propio historial, en lugar de comprar simplemente porque una acción bajó mucho o porque parece barata frente a otras alternativas.
“No compro Brasil entero: compro tres empresas, cada una con su tesis escrita”, resume.
Para seleccionar las compañías, Cavallo utiliza tres criterios: que generen ganancias y sigan creciendo, que hayan caído por la situación de Brasil y no por problemas propios y que coticen por debajo de sus valuaciones históricas.
Nu Holdings
La primera elección de Cavallo es Nu Holdings, la empresa detrás de Nubank.
Se trata del banco digital más grande de Brasil, con 138,9 millones de clientes distribuidos principalmente entre Brasil, México y Colombia. En su último trimestre obtuvo ganancias por u$s 1.061 millones y alcanzó una rentabilidad sobre patrimonio del 33%.

“Hoy pago 16,7 veces su ganancia de 12 meses. Desde que empezó a ganar plata, el mercado pagó en la mitad de los trimestres más de 28,8 veces”, destacó el analista.
Según su visión, el mercado está castigando el riesgo Brasil mientras los resultados operativos continúan mejorando. La ganancia, de hecho, aumentó 66% en dólares durante el último trimestre.
Para el especialista, la caída responde principalmente al temor por la situación brasileña, mientras que los resultados de la compañía siguen mostrando crecimiento.
No obstante, la inversión tiene riesgos. Entre ellos, menciona una eventual suba de la morosidad, una mayor carga impositiva para las fintech, la fuerte dependencia del mercado brasileño y cambios en la gerencia.
Petrobras
La segunda apuesta es Petrobras, una compañía históricamente asociada al riesgo político, pero que para Cavallo sigue ofreciendo una ecuación interesante de riesgo y retorno.
La petrolera viene de registrar una producción récord de 3,34 millones de barriles equivalentes por día y genera un flujo de caja que le permite ofrecer un rendimiento por dividendos cercano al 6,5%.

Según el análisis, Petrobras generó u$s 20.100 millones de flujo de caja libre en los últimos 12 meses y distribuyó el 45% de ese monto entre sus accionistas. Ese reparto representó un rendimiento del 6,5% en dólares. Además, la compañía cotiza a 5,5 veces sus ganancias y tiene una deuda equivalente a 1,14 veces su EBITDA.
Sin embargo, el principal riesgo continúa siendo justamente el político. Un mayor control sobre los precios de los combustibles, nuevas modificaciones en la política de dividendos o inversiones guiadas por criterios no económicos podrían afectar la rentabilidad futura de la compañía.
MercadoLibre
La tercera compañía que incluye Cavallo en su selección es MercadoLibre, el gigante latinoamericano del comercio electrónico y los servicios financieros.
La firma combina dos grandes negocios: el comercio electrónico, que incluye el marketplace, la logística de Mercado Envíos y la publicidad, y su división fintech, que reúne a Mercado Pago y el negocio de crédito.

La compañía mantiene tasas de crecimiento cercanas al 50%, aunque sus ganancias fueron presionadas en los últimos trimestres por mayores inversiones en logística, crédito y expansión de su negocio financiero.
Según Cavallo, el mercado castigó esa caída de los márgenes y, tras las elecciones brasileñas, la acción también quedó expuesta a la incertidumbre regional.
“No la compro porque el PER está bajo, sino porque pago el precio más bajo en 10 años por un negocio que sigue creciendo al 50%. Es una compra de largo plazo, siempre que los márgenes toquen piso”, explica.
La tesis del asesor depende de que el negocio siga creciendo y de que la presión sobre los márgenes llegue a un piso. Si los costos continúan aumentando y el crecimiento no compensa esa evolución, la valuación actual podría dejar de ser atractiva.
A eso se suman otros riesgos: el encarecimiento del crédito por las tasas de interés elevadas, las previsiones por incobrables y la competencia de plataformas como Shopee y Temu.
Qué tener en cuenta antes de invertir en acciones brasileñas
La caída de los activos brasileños puede generar oportunidades, pero no garantiza que las acciones vayan a recuperarse rápidamente. Por eso, Cavallo recomienda evitar las compras indiscriminadas y evaluar cuánto riesgo puede asumir cada inversor.
“Comprar en una caída no es acertar el piso: es comprar un buen negocio a un precio que te deja margen para equivocarte”, plantea.

En su estrategia, las acciones brasileñas deberían ocupar una posición acotada dentro de la cartera, como inversiones complementarias y no como el núcleo principal. La idea es limitar la exposición a un mercado que puede seguir atravesando episodios de volatilidad.
Además, insiste en la importancia de definir una tesis de inversión antes de comprar y establecer de antemano cuáles serían las condiciones que justificarían vender una posición.
“Elegir la empresa es solo una parte. La otra parte es saber cuánto poner en cada una, si va al núcleo o a los satélites de tu cartera y cuándo vender”, concluye.

Por Rosario Sabato
Redactora de Audiencias Members
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