La carrera por desarrollar inteligencia artificial tiene un límite que no depende solamente de la potencia de los procesadores, sino también de la disponibilidad de memoria. En ese mercado, la fabricante surcoreana SK Hynix acaba de presentar resultados récord y anticipó que la oferta de chips de memoria seguirá por debajo de la demanda hasta 2030. La advertencia tiene implicancias para los fabricantes de semiconductores, los proveedores de infraestructura de IA y las empresas que necesitan ampliar sus centros de datos.
SK Hynix informó este miércoles un beneficio operativo de 83,33 billones de wones (unos u$s 62.800 millones) en el tercer trimestre, un incremento del 632% frente al mismo período de 2025. Los ingresos, en tanto, alcanzaron los 104,62 billones de wones, un salto interanual del 328%. Ambos indicadores marcaron máximos históricos trimestrales.
El resultado superó las previsiones de los analistas relevados por LSEG, que esperaban un beneficio operativo de 76,7 billones de wones. El principal motor fue la demanda de memorias para servidores y aceleradores de inteligencia artificial, que presionó sobre los precios y favoreció a los fabricantes con capacidad para producir componentes avanzados.
Por qué la memoria se convirtió en un cuello de botella para la IA
SK Hynix es uno de los principales fabricantes mundiales de memorias DRAM y lidera el mercado de HBM (High Bandwidth Memory), un tipo de memoria de alto ancho de banda que se integra en aceleradores de IA para permitirles acceder rápidamente a grandes volúmenes de datos.
La diferencia es importante. Los procesadores ejecutan los cálculos necesarios para entrenar modelos y generar respuestas, pero necesitan intercambiar información constantemente con la memoria. Si ese flujo se vuelve insuficiente, el rendimiento del sistema puede quedar limitado, incluso cuando dispone de chips de procesamiento muy potentes.
La expansión de los centros de datos dedicados a IA disparó la demanda de estas memorias. Además, la fabricación de HBM requiere procesos complejos de producción y empaquetado, por lo que ampliar la oferta no es inmediato. Los fabricantes también destinan una mayor proporción de sus recursos a productos para servidores, lo que restringe la disponibilidad de componentes para otras aplicaciones.
La consecuencia es una competencia por la capacidad de producción entre los grandes proveedores de infraestructura de IA y los fabricantes de computadoras, teléfonos y otros dispositivos electrónicos.

Contratos hasta 2029 y escasez hasta 2030
La compañía aseguró que ya tiene comprometida su producción de memorias HBM y DRAM hasta 2029. También anticipó que el desequilibrio entre oferta y demanda podría prolongarse hasta 2030, debido a las dificultades técnicas y al tiempo que requiere construir nuevas instalaciones productivas.
SK Hynix reveló que firmó acuerdos de suministro de largo plazo con 14 grandes clientes. Esos contratos cubren más de la mitad de su capacidad de producción prevista para 2027 y 2028. La empresa, además, planea aumentar significativamente sus inversiones de capital durante 2027 para ampliar su capacidad de fabricación y fortalecer sus procesos avanzados.
Los acuerdos le permiten asegurar una parte importante de la demanda futura y dar mayor previsibilidad a sus ingresos. Para sus clientes, en cambio, significan que una porción considerable de la producción ya tiene destino antes de que los chips estén disponibles.

Qué proyectan los bancos y las consultoras
Las advertencias de SK Hynix coinciden con las previsiones de analistas internacionales, aunque los plazos y la intensidad de la escasez varían según el tipo de memoria.
Citi estimó en septiembre que la demanda mundial de DRAM crecerá un 30% en 2027 y un 35% en 2028. Para esos mismos años, proyectó que la oferta aumentará un 19% y un 22%, respectivamente. En sus cálculos, el desequilibrio entre oferta y demanda se agravaría hasta 2031, impulsado, entre otros factores, por el desarrollo de sistemas de IA capaces de incorporar continuamente nuevos conocimientos y tareas.
TrendForce, consultora especializada en semiconductores, anticipó a fines de septiembre que los precios de la DRAM convencional subirán entre un 10% y un 15% durante el cuarto trimestre de 2026 frente al trimestre anterior. Para la memoria NAND Flash, utilizada principalmente en almacenamiento, proyectó un incremento del 15% al 20%. La consultora también advirtió que la reasignación de capacidad hacia servidores podría restringir la oferta de DRAM para computadoras durante 2027.
En octubre, Gartner señaló, algo más optimista, que la escasez de semiconductores y memorias persistirá hasta 2028. La consultora advirtió que las restricciones de suministro se mantuvieron durante el tercer trimestre y que podrían empeorar antes de mejorar.
El impacto sobre el negocio de la inteligencia artificial
La falta de memoria plantea una doble consecuencia para el sector. Por un lado, favorece a fabricantes como SK Hynix, que pueden vender productos de alta demanda a precios más elevados y asegurar contratos por adelantado. Por otro, encarece la construcción y ampliación de centros de datos, al elevar el costo de componentes esenciales para los sistemas de IA.
La presión también puede trasladarse a otros segmentos tecnológicos. Si los fabricantes priorizan las memorias para servidores, los proveedores de computadoras y teléfonos podrían enfrentar mayores costos o dificultades para conseguir determinados componentes. En ese escenario, algunas empresas podrían optar por reducir las configuraciones de memoria de sus equipos o trasladar parte de los aumentos a los precios finales.
El desafío será ampliar la capacidad productiva sin generar un exceso de oferta cuando el ciclo de inversión en IA se modere. Aunque este último escenario, todavía, no se conoce cuándo podría llegar.

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