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A más de un año de las elecciones presidenciales de 2027, el mercado financiero ya comenzó a ponerle precio al riesgo político. La prueba está en los bonos soberanos, ya que mientras los títulos que vencen antes del cambio de mandato se mantienen relativamente estables, aquellos que atraviesan el proceso electoral muestran un fuerte aumento en sus rendimientos.

En este escenario, muchos inversores comenzaron a revisar sus carteras y a preguntarse qué hacer con sus posiciones: vender para reducir riesgos, mantenerlas o aprovechar los precios actuales para comprar.

Qué está pasando con los bonos argentinos

Según un análisis de Mills Capital, a mediados de julio la diferencia entre el rendimiento del AO27 y el AO28 se había reducido a 322 puntos básicos. En ese momento, el AO27 rendía 4,18% anual en dólares y el AO28, 7,40%, en un contexto de fuerte compresión del riesgo país.

Un mes después, el spread se amplió hasta 446 puntos básicos. El rendimiento del AO27 pasó a 4,66%, mientras que el AO28 saltó hasta 9,12%. Es decir, mientras el bono que vence antes de las elecciones aumentó su rendimiento en 48 puntos básicos, el que vence después lo hizo en 172 puntos.

La diferencia muestra que el mercado no está castigando de la misma manera a toda la deuda argentina. El mayor ajuste se concentró en los bonos cuyo pago queda sujeto a lo que ocurra después de las elecciones.

Para Mills Capital, se trata de un clásico “empinamiento de la curva por riesgo político”: los inversores exigen una mayor compensación cuanto más lejos está el vencimiento y, por lo tanto, mayor es la incertidumbre sobre quién estará a cargo del pago de la deuda.

El mercado ya pone precio al riesgo electoral

Nahuel Bernués, economista y asesor financiero, plantea que antes de decidir si vender, mantener o comprar un bono es necesario entender qué riesgo está incorporando cada título.

El mercado no está poniendo precio a la Argentina en abstracto; está repriceando al Tesoro después del cambio de mandato. Podés comprar esa tesis o venderla, pero conviene saber que la estás tomando cuando elegís el tramo”, explicó.

Para entenderlo, Bernués propone comparar dos bonos del mismo emisor: uno que vence antes del cambio de mandato y otro que vence después. La diferencia entre las tasas que exige el mercado permite observar cuánto cuesta, en términos de rendimiento, atravesar esa frontera electoral.

Cuando el mercado le tiene miedo a una fecha, no hay con qué darle”, sostuvo.

Bonos soberanos: ¿vender, mantener o comprar?

La respuesta depende, en primer lugar, de la visión que tenga cada inversor sobre el riesgo electoral.

Si se considera que la prima que hoy exige el mercado por atravesar las elecciones es exagerada, la suba de las tasas en los bonos largos puede representar una oportunidad. En ese caso, el inversor estaría comprando los títulos que más fueron castigados y recibiendo un rendimiento mayor como compensación por asumir esa incertidumbre. “Comprás lo que hoy nadie quiere y cobrás por la incomodidad”, explicó Bernués.

La contracara es la volatilidad. Todavía falta más de un año para las elecciones y quien compre esos bonos deberá estar preparado para soportar nuevos movimientos de precio antes de que llegue el vencimiento.

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En cambio, quienes consideren que el riesgo electoral recién comienza a incorporarse en los precios pueden optar por reducir la exposición al tramo largo y concentrarse en títulos que venzan durante el mandato actual.

Si creés que la prima electoral recién empieza, el refugio es el corto, con instrumentos que vencen dentro del mandato actual, donde el riesgo es de gestión y no de transición”, sostuvo.

Las ventajas de invertir en bonos que vencen antes de las elecciones

La principal ventaja de los bonos cortos es que permiten limitar la exposición al riesgo político asociado al cambio de gobierno.

Dentro de esta estrategia aparece el AO27, que vence en octubre de 2027. El bono paga un cupón del 6% anual con intereses mensuales y tiene una duración modificada de aproximadamente 1,3 años, lo que reduce su sensibilidad frente a movimientos de las tasas en comparación con títulos de mayor plazo.

Según Bernués, además, ofrece actualmente una TIR del 4% anual en dólares. Su vencimiento antes de las elecciones lo convierte en una alternativa para quienes buscan exposición a la deuda argentina pero quieren evitar el riesgo asociado a la transición de gobierno.

Otra alternativa que puede mirarse dentro de este segmento son los Bopreales. Bernués los destaca justamente porque, a diferencia de los bonos del Tesoro, no fueron castigados de la misma manera por el aumento del riesgo electoral.

“¿Y si querés riesgo argentino sin comprar el evento electoral? Ahí aparecen los Bopreales, que quedaron afuera del castigo”, señaló.

Qué pasa con el AO28

El caso del AO28 permite ver con claridad cómo el mercado está poniendo precio a las elecciones. El bono tiene características similares al AO27, incluido un cupón del 6% anual con pagos mensuales, pero vence en octubre de 2028.

Esa diferencia de un año es suficiente para que el mercado le exija actualmente una tasa mucho mayor. Mientras que el AO27 ronda una TIR del 4%, el AO28 llegó a superar el 9%.

La contrapartida es que, si el riesgo electoral finalmente se reduce y el mercado vuelve a confiar en la continuidad del programa económico después de 2027, los bonos del tramo largo podrían registrar una fuerte recuperación de precio.

Por eso, el AO28 puede ser más atractivo para un inversor dispuesto a asumir una mayor volatilidad a cambio de una tasa potencialmente más elevada.