
España atraviesa la mayor crisis migratoria de su historia reciente. En apenas 48 horas, decenas de miles de personas cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta, la ciudad autónoma española enclavada en el norte de África.
Ante la crisis, el presidente del gobierno local, Juan Jesús Vivas, pidió al Ejecutivo español que declarara la “emergencia humanitaria y social” en el enclave que cuenta con 80.000 habitantes y es una de las dos fronteras terrestres entre África y Europa junto a Melilla.
El Gobierno desplegó al Ejército, también un equipo de buceadores, un buque y drones; Pedro Sánchez viajó de urgencia al territorio y varios países europeos ya amenazan con suspender el espacio Schengen con España.
Dónde queda Ceuta y por qué es española
Ceuta es una ciudad autónoma española situada en el norte de Marruecos, frente al Estrecho de Gibraltar. Junto con Melilla, constituye la única frontera terrestre de la Unión Europea con el continente africano, lo que la convierte en un punto estratégico para la migración irregular.
La soberanía española sobre Ceuta se remonta a 1580, cuando pasó a la Corona española tras la unión con Portugal, que la había conquistado en 1415. España mantuvo el territorio incluso después de que Portugal recuperara su independencia en 1668.
Marruecos reclama la ciudad como parte de su territorio histórico, algo que España rechaza de forma sistemática. Madrid sostiene que Ceuta es española desde hace más de cuatro siglos, mucho antes de que existiera el actual Estado marroquí independiente, fundado en 1956.
Un fallo el Tribunal Supremo: la causa detrás de la crisis
El detonante jurídico de la crisis fue una sentencia del Tribunal Supremo dictada el 29 de junio por la Sala de lo Contencioso-Administrativo. El fallo resolvió un recurso de la Abogacía del Estado sobre la devolución inmediata de un ciudadano argelino interceptado a nado frente a Ceuta en 2024.
La sentencia estableció que quienes llegan a nado no pueden ser devueltos de forma automática a Marruecos, como ocurría hasta ese momento. El Supremo aclaró que el mecanismo de “rechazo en frontera” solo aplica a quienes superan físicamente vallas u otros elementos de contención terrestres.

Al llegar por mar, según los magistrados, los migrantes no sortean ninguna barrera física, por lo que deben someterse al procedimiento ordinario de la Ley de Extranjería. Este exige asistencia letrada, intérprete y la posibilidad de solicitar protección internacional antes de cualquier retorno.
El fundamento de la sentencia generó una ventana de oportunidad interpretada como un incentivo para cruzar a nado, ya que las devoluciones dejaron de ser inmediatas. El propio Supremo dejó abierta la puerta a que España instale “elementos de contención en el mar” para revertir la situación en el futuro.
Por dónde ingresaron los migrantes
La entrada masiva se concentró en la frontera del Tarajal y el espigón fronterizo, el punto donde el perímetro terrestre se adentra en el mar y donde miles de personas bordearon a nado o caminando por la orilla las vallas que separan ambos países.

El Ministerio del Interior estimó que más de 49.000 personas cruzaron de forma irregular desde el inicio de la crisis, una cifra que después el propio Gobierno elevó a 60.000 en apenas 24 horas, muy por encima de las 12.000 que entraron durante la crisis de 2021.
La avalancha coincidió con el Día del Trono de Mohamed VI, la fiesta que conmemora la coronación del rey de Marruecos. Durante las horas más críticas, las fuerzas marroquíes no impidieron que miles de personas alcanzaran el espigón y el vallado fronterizo.
El saldo humano es trágico: las autoridades españolas confirmaron más de 40 migrantes fallecidos en los intentos de alcanzar la ciudad a nado, muchos de ellos arrastrados por las corrientes del Estrecho o agotados tras varias horas en el agua.
La llegada de Sánchez a Ceuta, en medio de críticas
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajó este viernes a Ceuta acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Recorrió primero el perímetro fronterizo del Tarajal y luego presidió una reunión de coordinación en el Palacio de la Asamblea.

La visita llegó bajo una fuerte presión política y social. El PP, a través de Juan Bravo, acusó al Ejecutivo de haber abandonado a Ceuta y exigió que Sánchez no se presentara “con las manos vacías” sino con compromisos concretos y financiados.
Los sindicatos policiales también reclamaron el cese del delegado del Gobierno y de Marlaska, a quien acusaron de haber minimizado inicialmente la gravedad de la situación al negarse, en un primer momento, a declarar la emergencia.
Sánchez calificó la entrada masiva como una “violación de la integridad territorial” española y defendió que este episodio constituye una excepción dentro de una tendencia de descenso sostenido de la inmigración irregular en los últimos dos años.
Las medidas anunciadas por el gobierno español
El mandatario anunció un paquete de medidas extraordinarias para restablecer la normalidad. Entre ellas, el refuerzo inmediato de efectivos de la Guardia Civil, la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas desplegados en el perímetro fronterizo y en las calles de la ciudad.

Sánchez también prometió agilizar las devoluciones a Marruecos dentro del nuevo marco fijado por el Supremo, y España y Rabat acordaron acelerar los retornos “lo antes posible” pese a las garantías procesales que exige ahora la sentencia.
Sánchez adelantó, además, que el Ejecutivo estudiará posibles reformas legales, incluida la Ley de Extranjería, y analizará ayudas económicas para los pequeños comercios y autónomos afectados por el parón de la actividad en la ciudad.
El presidente prometió que el Estado defenderá Ceuta “como si fuera la M-30 de Madrid”, subrayando que no existe diferencia entre territorio central y periférico cuando se trata de proteger la soberanía española.
La reacción de Europa
La crisis desató una ola de reacciones en varios países europeos. Italia anunció el restablecimiento de controles fronterizos con España y amenazó con suspender Schengen, aunque Bruselas aclaró que ningún migrante llegado a Ceuta cruzó al resto del continente.

Finlandia, Francia, Suecia y los Países Bajos expresaron su preocupación y reclamaron mayor control de la frontera exterior de la Unión Europea. La Comisión Europea, por su parte, ofreció ampliar la ayuda a España con fondos, apoyo técnico y la movilización de Frontex.
Qué cabe esperar en los próximos días
Los primeros indicios apuntan a una desescalada progresiva del ingreso de personas, con miles de migrantes retornando voluntariamente hacia Marruecos ante la falta de comercios abiertos y la expectativa de un acuerdo de repatriación más rápido entre Madrid y Rabat.
Sin embargo, persisten incógnitas centrales sin resolver: cuántas de las decenas de miles de personas siguen sin identificar en la ciudad, cómo se ejecutarán las devoluciones respetando las garantías del Supremo y qué ocurrirá con los menores no acompañados.

En el plano político, se espera que el gobierno de Sánchez enfrente presión para reformar la Ley de Extranjería y que el debate sobre Schengen y el reparto de responsabilidades entre España, Marruecos y la Unión Europea continúe marcando la agenda en las próximas semanas.
La crisis también dejará una huella económica y social duradera en Ceuta, una ciudad de apenas 80.000 habitantes que debió absorber, en cuestión de horas, una llegada equivalente a más de la mitad de su población residente.












