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Anatomía de un golpe de Estado: así intentó Bolsonaro aferrarse al poder en Brasil

La policía dice que el exlíder ultraderechista y sus aliados tenían un plan detallado para impedir que su sucesor, Lula da Silva, asumiera el cargo.

Durante meses antes de las últimas elecciones presidenciales en Brasil, se multiplicaron las insinuaciones y advertencias de que el entonces presidente Jair Bolsonaro estaba tramando un golpe de Estado para mantenerse en el poder.

Una explosiva investigación de la policía federal ha revelado lo cerca que estuvo el país más grande de América latina de la ruptura democrática.

Documentos divulgados por la policía y el Supremo Tribunal Federal (STF) alegan que en 2022 oficiales militares y aliados políticos del expresidente desarrollaron un complot detallado para anular los resultados de las elecciones, que Bolsonaro perdió frente a Luiz Inácio Lula da Silva.

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Altos mandos militares habrían desplegado "tropas sobre el terreno", según la policía, como parte del plan. Los golpistas habrían arrestado a dirigentes judiciales y del Congreso, habrían buscado desacreditar a oficiales militares que se oponían al golpe y finalmente habrían consagrado el derecho de Bolsonaro a permanecer en el poder.

El complot se gestó en vísperas de las elecciones de octubre de 2022, pero se formalizó poco después de la victoria de Lula con un proyecto de decreto que delineaba los planes.

"La policía divulgó muchas pruebas que demuestran que había un plan real de golpe. Hubo borradores de planes discutidos por el [ex]presidente y oficiales militares y hubo discusiones sobre logística y financiación", dijo Bruno Carazza, profesor de la fundación Dom Cabral.

"Como el golpe ya se estaba discutiendo abiertamente, la siguiente etapa habría sido el intento real", añadió Carazza.

Los documentos fueron divulgados el jueves mientras decenas de policías federales allanaban los domicilios de militares que sirvieron en la administración del ultraderechista Bolsonaro entre 2019-22.

Tres ayudantes del expresidente fueron detenidos y se le ordenó al propio Bolsonaro que entregara su pasaporte, lo que hizo posteriormente. Él ha negado cualquier delito.

El objetivo más prominente de la investigación fue Almir Garnier, jefe de la marina durante el gobierno de Bolsonaro, a quien la policía citó como dispuesto a "poner tropas en el terreno" para ayudar a que el golpe tuviera éxito, según los documentos judiciales. Garnier no respondió a las múltiples peticiones de comentarios.

Los documentos también destacan el papel de Estevam Theophilo, el jefe de las fuerzas terrestres del ejército, que se comprometió a "tomar medidas para asegurar el golpe". El general no ha hecho ningún comentario público desde que se le relacionó con el supuesto intento golpista.

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Refiriéndose a las autoridades electorales a medida que se acercaba la votación, Paulo Nogueira, ministro de Defensa de Bolsonaro, dijo que la situación recordaba al momento previo al encuentro de dos fuerzas opuestas en el campo de batalla.

"Lo que siento en este momento es que estamos en la línea de contacto con el enemigo", dijo Nogueira en una reunión preelectoral en la que se discutía el posible golpe, según las transcripciones divulgadas por el STF. No estaba claro cómo se obtuvieron las grabaciones.

"Veo a las Fuerzas Armadas y al Ministerio de Defensa en esta línea de contacto. Tenemos que intensificar", dijo Nogueira, según la transcripción. No fue posible contactarlo para que hiciera comentarios.

El tribunal electoral de Brasil, que vela por la integridad de las elecciones, era un objetivo central de Bolsonaro y los presuntos conspiradores, que durante meses habían afirmado repetidamente -sin pruebas- que las urnas habían sido manipuladas a favor de Lula.

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En especial, trataron de contrarrestar el papel de Alexandre de Moraes, un juez del STF que en ese momento era jefe del organismo electoral y un firme defensor de la integridad de las elecciones.

Según la policía, de Moraes estaba siendo vigilado por aliados de Bolsonaro mientras se planeaba el golpe. En un momento, los presuntos conspiradores llegaron a conocer el itinerario exacto del juez para los siguientes 15 días.

Una vez iniciado el golpe, el objetivo habría sido arrestar a de Moraes, así como a otro juez del STF, Gilmar Mendes, y a Rodrigo Pacheco, jefe del Senado.

En una reunión, Augusto Heleno, un general que se desempeñó como asesor de seguridad de Bolsonaro, sugirió utilizar agentes del servicio de inteligencia del país para infiltrarse en las campañas electorales.

"Lo que haya que hacer, hay que hacerlo antes de las elecciones", dijo, según las transcripciones policiales. No respondió a un pedido de comentarios.

El último golpe militar en Brasil, en 1964, dio paso a más de 20 años de gobierno militar. El país aún vive con el legado de ese periodo, según los analistas.

"Mantener a los militares alejados de la política es un desafío institucional para Brasil ", dijo Carazza. "Durante el mandato de Bolsonaro, los militares tomaron mucho poder y pudieron influir en la política. Ante la posibilidad [de que] Bolsonaro pudiera ser derrotado, decidieron actuar para mantenerse en el poder".

Como parte del plan, los presuntos conspiradores propusieron la abolición de la democracia, con Bolsonaro -un excapitán del ejército- permaneciendo como presidente. En este nuevo acuerdo, el ejército actuaría como "poder moderador".

Después de que Lula ganara las elecciones en octubre de 2022, el complot se desvaneció porque Bolsonaro temía no tener suficiente apoyo del ejército. También perdió margen de maniobra una vez que la victoria de Lula fue rápidamente reconocida por un amplio abanico de líderes políticos en Brasilia.

Estados Unidos, que fue uno de los principales impulsores del golpe de 1964, también le advirtió a Bolsonaro y a sus aliados, públicamente y entre bastidores, que no intentaran aferrarse al poder.

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"Fue un intento extremadamente peligroso, pero mal orquestado porque terminaron poniendo el carro adelante de los caballos", dijo Eduardo Grin, profesor de Ciencias Políticas de la Fundación Getulio Vargas. "Primero querían dar el golpe y luego buscar gente que lo apoyara".

En diciembre de 2022, Bolsonaro salió de Brasil hacia EE.UU. y se quedó tres meses, perdiéndose la toma de posesión de Lula en enero de 2023.

Los arrestos y la incautación del pasaporte de Bolsonaro apuntan a la posibilidad de que el propio exmandatario sea detenido, dijeron analistas políticos.

"Las investigaciones seguramente avanzarán en las próximas semanas y meses", dijo Christopher Garman, del Eurasia Group. "Pero todo apunta a crecientes probabilidades de que Bolsonaro sea arrestado".

Grin dijo que más pruebas sobre la supuesta trama golpista y la implicación de otros políticos saldrían a la luz en las próximas semanas y meses. "Esto es la punta del iceberg", dijo.

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