Donald Trump puso en pausa el martes su plan de guiar buques comerciales a través del estrecho de Ormuz, apenas horas después de que el presidente y los principales funcionarios de seguridad nacional elogiaran los beneficios de la misión.
Trump anunció en Truth Social que el “Proyecto Libertad” quedaría “en pausa” un día después de que la misión comenzara, marcando el último giro en sus tortuosos esfuerzos por reabrir la estratégica vía marítima para el comercio de petróleo y gas.
Los precios del petróleo cayeron tras el anuncio de Trump: el Brent, referencia internacional, bajó un 1,2% hasta u$s 108,69 por barril en Londres.
Horas antes de anunciar la “pausa” el martes, Trump había restado importancia a estas dificultades en un evento en el Salón Oval, afirmando que EE.UU. tenía “control total” sobre el estrecho.
El secretario de Defensa Pete Hegseth y el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, señalaron que los recientes ataques de Irán no constituían una ruptura del alto al fuego entre ambos paises.
El secretario de Estado Marco Rubio declaró: “La Operación Furia Épica ha concluido. Alcanzamos los objetivos de esa operación.”
El viraje se produjo mientras Trump parecía estar desorientado en su intento por desbloquear el creciente estancamiento con Irán en torno al estrecho y luchando por contener el impacto más amplio de la guerra.
Joshua Tallis, analista del Center for Naval Analyses, señaló que la medida parecía ser “una forma de bajo riesgo para la administración” de tender un ramo de olivo a la república islámica.
El conflicto ya se ha prolongado más de lo que la Casa Blanca predijo inicialmente, dañando los índices de aprobación del presidente en un momento en que los estadounidenses rechazan otra guerra en Medio Oriente y los precios de la nafta se disparan.
Aunque se anunció un alto al fuego hace un mes, EE.UU. no ha logrado alcanzar un acuerdo con Irán para una solución permanente.
“Lo único que están haciendo ahora es sembrar más caos y confusión y no se vislumbra ningún desenlace salvo algún tipo de solución política, pero el equipo de Trump parece incapaz de lograrlo”, dijo Chris Van Hollen, senador demócrata por Maryland, al FT antes de que se anunciara la pausa.
“Mi postura es que cuando estás cavando un pozo, deberías simplemente dejar de cavar y salir”, añadió.
Trump explicó la decisión de pausar el Proyecto Libertad como una respuesta a un pedido de Pakistán y otros países, con el fin de dejar margen para las negociaciones.
El presidente, en Truth Social, citó “grandes avances” en las conversaciones y señaló que la pausa duraría “un breve período de tiempo” para “ver si el acuerdo puede finalizarse y firmarse”.
Sin embargo, el esfuerzo estadounidense por garantizar el paso seguro de buques comerciales a través del estrecho, iniciado el lunes, ya enfrentaba dudas sobre su capacidad para aliviar la crisis energética mundial.
“Es un callejón sin salida, y no veo cómo puede salir de él”, dijo Aaron David Miller, del Carnegie Endowment for International Peace, un centro de estudios con sede en Washington.
“El Proyecto Libertad es una medida a medias. Puede que logre crear un conjunto limitado de corredores marítimos para algunos armadores y aseguradoras, pero de ninguna manera ofrece una vía para liberar a los buques de distintos tamaños y capacidades que se encuentran dentro del estrecho y... los que están afuera”, agregó.
Un ex funcionario de la Marina de EE.UU. señaló que “el uso de buques, aeronaves y otras capacidades no disuadió a Irán de llevar a cabo ataques” y que “sumar más fuerzas estadounidenses o de la coalición para proteger el transporte comercial no parece reducir el riesgo de tránsito por el estrecho”.
En el primer día de la nueva misión, dos embarcaciones de bandera estadounidense y buques de guerra de EE.UU. transitaron el estrecho, según informó el Pentágono. Sin embargo, un intercambio de disparos entre fuerzas estadounidenses e iraníes subrayó los peligros de la misión.
Irán también lanzó más de una docena de misiles y drones contra los Emiratos Árabes Unidos. Un ataque con drones provocó un incendio en una instalación petrolera en Fujairah, en ese país del Golfo, que ha soportado la mayor parte de los ataques de represalia iraníes desde que EE.UU. e Israel iniciaron la guerra.

Mark Montgomery, contralmirante retirado de la Marina de EE.UU., estimó que, con el tiempo, entre 10 y 12 buques comerciales podrían transitar diariamente, cifra muy inferior a los 130 que lo hacían antes de la guerra.
Montgomery advirtió además que el tráfico por el estrecho “ciertamente no” se restablecerá por completo mientras los buques mercantes estén “incómodos”.
Las recientes intervenciones de Trump no han logrado convencer a los operadores de energía de que los envíos de petróleo a través del estrecho se reanudarán.
“Los mercados reaccionarán ante tránsitos sostenidos”, señaló la general retirada Karen Gibson, ex directora de inteligencia del Centcom. “El objetivo de Irán es mantener el estrecho comercialmente inasegurable para elevar la percepción del riesgo y mantener el asunto políticamente irresuelto.”
Liz Dent, ex directora para el Golfo y la Península Arábiga en la oficina del secretario de Defensa de EE.UU., añadió que las fuerzas armadas estadounidenses han tenido desde hace tiempo planes de contingencia para el caso de que Irán cierre el Estrecho de Ormuz, pero que la administración Trump no parece haberlos tenido en cuenta.
“Todos están corriendo para descubrir la mejor manera de” abrir el estrecho, dijo. “También creo que hay una incomprensión fundamental del margen de maniobra que tienen los iraníes... Y si seguís calculando mal lo que tu enemigo está haciendo o va a hacer, vas a seguir tomando decisiones extrañas.”
El anuncio de la pausa solo agrava el dilema de Trump.
“Si acepta un acuerdo acotado sobre el estrecho y posterga las conversaciones nucleares, EE.UU. resigna la presión generada por el bloqueo de los puertos iraníes. Si insiste en un acuerdo más amplio, el daño económico global continúa. Si retoma los bombardeos, tiene que apostar a que eso traerá a Irán de vuelta a la mesa de negociaciones en una posición más concesiva”, dijo Richard Fontaine, presidente del think-tank Center for a New American Security. “Ese es el dilema.”
El almirante retirado James Foggo afirmó que “creo que todos saben que no hay solución militar aquí” y que “la gente de ambos lados está llegando al punto en que reconoce que tiene que haber una solución diplomática”.
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